Aquellas entrañables Game & Watch

La convulsa década de los ochenta vio nacer y morir multitud de modas. En el primer lustro, los recreos de los colegios se llenaban, entremezclados con la algarabía propia de los infantes, con melodiosos pitidos provenientes de pequeños instrumentos que tenían una simple pantalla LCD y un tosco interfaz de pocos botones. Eran lo que comúnmente se llamaba “maquinitas”. De haberse referido a ellas alguien con buenos conocimientos en ocio electrónico, hubiera empleado términos como handheld o GAME&WATCH.

 

 

Esta moda se extendió por colegios y plazas e inundaba, junto al último modelo de máquina de escribir Olivetti Lettera, los escaparates de papelerías y tiendas de electrónica. En los tenderetes de los mercadillos de barrio se podían encontrar decenas de handhelds de dudosa calidad y legalidad; entre un baturrillo de relojes-calculadora, pulseras y despertadores.

En ellas podíamos disfrutar de juegos simples. Donde los personajes se movían entre los pixels de sus pantallas LCD, como si de una versión videojueguil de las míticas criaturas animadas fotograma a fotograma de Ray Harryhausen se tratasen. Eran enormemente sencillos y adictivos. En sus casas, los jóvenes se dedicaban, con fiera concentración, a la tarea de superar la puntación de sus hermanos; antes de que la pila de botón que la alimentaba se acabase o de que sus madres, hartas de verlos haraganear, las escondiesen.

Aquí, en la España anterior a la globalización, la moda llegó en los ochenta, pero en otros lugares hacía años que eran conocidas.

 

Mattel

Ahora relacionar estas maquinitas con pantallas LCD es algo natural, como si fuesen dos elementos inseparables. No siempre fue así. Las primeras handhelds eran dispositivos monojuego que no tenían esta tecnología. En pantalla sólo podíamos ver luces led, con formas simples de botón o bastoncillo, encendiéndose y apagándose. Dada la imposibilidad de crear gráficos reconocibles con leds, era necesario un soporte estético en forma de dibujo que representase la ambientación y que no dejase todo el trabajo a la imaginación del jugador. Así, si el trasfondo representaba un circuito de carreras, era más fácil pensar que aquellas luces eran automóviles. La primera de ellas que presentó Mattel fue Auto Race, creada por Mark Lesser. Ésta, después, fue reinterpretada y pasó en 1977 a llamarse Missile attack. Para adecuarla al nuevo título, los coches fueron sustituidos por misiles. Los medios, espantados por este cambio y por la influencia que podría tener en los jóvenes este ataque nuclear (se representaba el skyline de Nueva York como el lugar donde acababa la partida si llegaban las bombas), presionaron a Mattel; que acabaría cambiando de nuevo la estética a un combate espacial, aprovechando que había adquirido los derechos de la exitosa serie Galactica.

 

Después se programarían otras como Baseball (1978), Brain Baffler (1979) y Football (1977). Brain Baffler era un curioso juego de palabras que usaba un sistema alfanumérico, similar al de las calculadoras primitivas, para mostrarnos letras. Se podían elegir varias modalidades de entretenimiento: para uno o dos participantes. Así, por ejemplo, el jugador 1 escribía una palabra cuyas letras la máquina desordenaba y, el jugador 2 debía reordenarlas en el menor tiempo posible. Baseball y Football se convirtieron en dos grandes clásicos y quizá los dos juegos más recordados de la serie Mattel electronics. No hace demasiado, en el 2000, se han reeditado en una línea classic de la que todavía es posible adquirir alguna de ellas de importación. Mattel produjo una gran cantidad de estas maquinitas basadas en leds entre las que destacarían: Armor Battle (1978), Auto Race (1976), Baseball (1978), Hockey (1978), Soccer (1978), Football (1977) y Galactica.

 

Coleco también realizó diversos juegos portátiles basados en el mismo sistema. Muchos de ellos eran meros clones de los juegos deportivos de Mattel. Bambino, por su parte, usó la tecnología VFD (pantallas fluorescentes de vacío) para lanzar sus propias creaciones. La tecnología VFD permitía crear gráficos más complejos y en distintos colores a la vez que disminuía la cantidad de batería necesaria para el funcionamiento del dispositivo. Produjo principalmente juegos de temática deportiva que son gratamente recordados por su calidad y novedoso diseño.

 

 

Pero no todo el desarrollo fue en América. Los productos japoneses de la época eran conocidos por asimilar ideas, reducir el tamaño y mejorar la calidad. Eso fue exactamente lo que hizo Bandai con su línea de juegos para leds y VFD. Algunos, supliendo la falta de tecnología, son autenticas joyas del diseño.

 

 

Game & Watch

A principio de los ochenta la tecnología de pantallas lcd, que era conocida desde hacía tiempo, bajó los costes de producción. Al poder utilizarlas de manera mucho más asequible, empezaron a surgir ingenios lcd como flores en primavera. Casio y Sharp entraron en una férrea competencia para conseguir a base de tecnología punta una posición preferente en el mercado de las calculadoras y relojes. Es en este momento, en plena guerra fría electrónica, cuando aparece la figura de Gunpei Yokoi.

 

 

Yokoi poseía una particular filosofía del pensamiento lateral aplicado al entretenimiento. Se basaba en idear maneras revolucionarias de aplicar tecnologías existentes, que fueran bien conocidas y de bajo coste. Así, utilizó las pantallas LCD en algo totalmente distinto de lo que se hacía en aquel momento: las GAME&WATCH para Nintendo.

Gunpei Yokoi fue el creador de la línea GAME&WATCH, la Gameboy y la mal parada Virtual Boy, ¡no estábamos preparados para ella! Después del fracaso del Virtual Boy pasaría a Bandai, donde trabajó en la Wonderswan, primera consola portátil que se podía jugar tanto horizontalmente como verticalmente, ¿Os suena? Es considerado como un genio y se le apodó: el Miyamoto del Hardware. Desgraciadamente murió en 1997 mientras circulaba con su coche por la autopista. Se encontró ante un accidente y se detuvo para socorrer a los posibles heridos, al salir fue atropellado por un camión. Desde entonces el mundo ha sido un lugar más aburrido. Si nos fijamos en la trayectoria de Nintendo vemos que tardaron casi 9 años, hasta el momento en el que lanzaron la DS, en comprender lo que Yokoi intentaba decirles. Un año más tarde, con el lanzamiento de Wii, sus teorías fueron de nuevo demostradas. Utiliza la tecnología existente, barata de conseguir, y utilízala de manera revolucionaria. Tan simple como genial.

Entre 1980 y 1991 Nintendo produjo 59 modelos de máquinas GAME&WATCH. Su nombre se debe a que fueron las primeras que tenían la función de reloj y alarma. Hoy en día son auténticos clásicos y están entre los productos más cotizados por coleccionistas de videojuegos del mundo. Esta serie de maquinitas no solo creó el estándar a seguir por las handhelds desde entonces, también incorporó novedades que siguen vigentes en nuestros días, como la cruceta digital para movimiento.

Nintendo utilizó diversas configuraciones para su línea GAME&WATCH y, así, se clasifican las 59 máquinas en 10 categorías. La primera fue la Silver-series, después llagaría Gold (1981), Widescreen (1981-1982), Multiscreen (1982-1989), Tabletop (1983), Panorama (1983-1984), New Widescreen (1982-1991), Super Color (1984), Micro Vs. (1984) y Crystal Screen (1986).

 

 

El primer juego en aparecer fue Ball (1980). En la pantalla LCD veíamos a un malabarista que intentaba mantener las bolas en el aire. Nosotros debíamos ayudarle moviendo los dos botones de la interfaz, desplazando así sus manos, para evitarlo. Le seguirían ese mismo año Fire, Vermin, Flagman y Judge. Este último fue el primero pensado para dos jugadores. Todos estos títulos estaban protagonizados por un, en aquel momento, anónimo personaje. Con el tiempo se le pondría el nombre de Mr. GAME&WATCH; cuando hiciera su aparición en Super Smash Bross melee como uno de los personajes desbloqueables. Los juegos de esta categoría eran de diseños discretos y, excepto Fire, carecían de dibujo de trasfondo. Con la llegada de la Wide Screen, Nintendo empezó a producir handhelds de licencias ajenas a la compañía como: Popeye (1981), Snoopy (1982) y Mickey Mouse (1981).

 

Los detalles de los personajes que nos muestra la pantalla empiezan a evolucionar y son cada vez más ricos y agradables a la vista. Además, comenzaban a incluir botones para acciones, como golpear con la raqueta en el divertido Snoopy Tennis. Con la llegada de la New Wide Screen, cuya diferencia con la anterior versión reside en una decoración exterior especifica de cada máquina y un control más avanzado, empezaron a aparecer juegos con personajes de franquicias Nintendo, como Donkey Kong (1982). Este formato, juntamente con el Multi Screen que saldría el mismo año, son los más recordados y dónde aparecieron los mejores juegos. Nintendo los utilizó a lo largo de una década, hasta que produjo su última GAME&WATCH, Mario the Juggler; todo un homenaje y despedida de la serie reversionando Ball, con un Mario a todo color haciendo malabarismos con estrellas.

 

 

Entre los títulos a destacar en la línea New Wide Screen encontramos: Donkey Kong junior (1982), Mario’s Cement Factory (1983), Tropical fish (1985) y Super Mario Bros (1988). Para la Multiscreen recordamos clásicos de la talla de: Oil Panic (1982), la adaptación de la recreativa Donkey Kong (1982), Goldcliff (1988) y Zelda (1989).

Nintendo recopilo algunas de sus GAME&WATCH en forma de cartuchos para Gameboy, 3 para la color y 1 para la Advance. En ellos los personajes Mr. GAME&WATCH eran sustituidos por otros de las sagas de Mario. Recientemente para DS se recopilaron 3 juegos en una tarjeta: Oil Panic (1982), Donkey Kong (1982) y GreenHouse (1982). Eran exactamente iguales al original, donde incluso se aprecian los píxeles blancos no activados, como ocurría en las originales. Lamentablemente la única manera de conseguirlo era a través del Club Nintendo japonés.

 

 

Nintendo, siempre dispuesta para la innovación, creó una serie de juegos que eran más parecidos a consolas portátiles que a handhelds. Algunas poseían pequeños joysticks, como la serie Tabletop (1983), o minipads independientes para los jugadores, la Micro vs. (1984). Fueron menos populares que las anteriores series por ser aparatos más costosos y no tan portátiles. La llegada de estos y la de maquinas más avanzadas, como la Crystal Screen (1986), coincidió con una época en la que los ordenadores personales de 8 bits empezaban a ser cada vez más populares. En esos años empezábamos a estar más preocupados en intercambiar cintas de cassette con los compañeros de clase que maquinitas.

 

Otras compañías

No queremos olvidarnos de otras compañías que inundaron de handhelds el mercado. En España, por ejemplo, la serie de Gakken fue muy conocida. En su catalogo estaban juegos como el inolvidable Trojan Horse (1981) o el precioso semi-clon de Fire, Circus (1982).

 

 

Coleco, compañía que había empezado junto a Mattel su andadura por las handhelds con aparatos basados en leds, creó en 1982 dos autenticas maravillas. La primera de ellas era una versión de la recreativa Pacman, el formato era parecido al que utilizaría Nintendo en su serie Tabletop y representaba una máquina de sala arcade en miniatura. De esta handheld aparecieron clones e imitaciones por doquier, pero únicamente está a su altura Ms Pacman, también de Coleco. La otra era una versión de Zaxxon que incluía dos pantallas VFD y un ingenioso sistema de espejos para simular un vuelo 3D, como en la máquina original. Dos autenticas piezas de coleccionista.

 

 

Bandai fue también una compañía muy prolífica. Creó juegos en leds, VFD y LCD. Utilizó varias licencias manga como Macross o del cine como Godzilla, en una máquina de tres pantallas.

Konami, a finales de los 80 lanzó una serie entre la que se incluía versiones de sus grandes éxitos como Contra o Gradius.

Hubo otras muchas compañías, la mayoría se limitaron a crear clones de juegos de otras marcas. Versiones de las GAME&WATCH que se hicieron en infinidad con diferentes tipos de tecnología y carcasas. Pero ninguna de ellas tenía la chispa de genialidad de las 59 maquinitas de Nintendo. Todas eran diferentes e innovadoras, destilaban imaginación, buen hacer y ese maravilloso gusto a pop art del bueno. Son obras artesanales herederas directas de los soldados mecánicos a cuerda expuestos en museos del juguete.

 

Game Boy kills de LCD star

A finales de los ochenta Nintendo habia encargado un informe acerca de la evolución del mercado portátil de entretenimiento a Sony, todavía no directa rival. En él se recogía que los usuarios empezaban a estar cansados de pequeñas consolas monojuego de las que se acaban aburriendo y terminaban, con suerte, guardadas en un cajón. Así, Nintendo haría la primera gran consola portátil, la Game Boy. Era también obra de Gunpei Yokoi, cuya estrella era todavía ascendente. Al salir en 1989 su éxito fue fulminante y, un par de años más tarde significaría el final de la línea GAME&WATCH. Anteriormente se habían sacado alguna consola de cartucho intercambiable sin éxito, como la Microvision, cuyos juegos había que tratar con extremo cuidado para que no se estropeasen.

 

 

Después de la Game Boy

Aunque la Game Boy supuso el fin de las GAME&WATCH no acabó por entero con las maquinitas LCD. Actualmente se siguen comercializando handhelds que han sabido adaptarse a los tiempos; bien sea adquiriendo licencias actuales, como la de Naruto o Pokémon, o asimilando nuevas tendencias como la simulación musical o profesores de ejercicio electrónicos. A pesar de seguirse produciendo en gran cantidad nunca han vuelto a tener el favor del gran público y se han convertido en un artículo en decadencia. No obstante, de vez en cuando surge una nueva idea que las vuelve a colocar en la cresta de la ola durante algún tiempo. Ejemplos claros de este resurgir esporádico serían el Barcode Battler (1992) y la serie Tamagotchi (1996).

Tiger, compañía prolífica donde las haya, creó innumerables juegos después de la Game Boy. Adaptó al formato handheld infinidad de licencias del mundo del videojuego, películas y series de televisión. Son recordadas por ejemplo adaptaciones suyas de: Street Fighter II, X-Men, Star Wars, Castlevania, Paperboy y Robocop. Algunas se alejaban del formato estándar para presentarnos diseños más complejos; como en el caso de Duke Nukem 3D, con forma de pistolas. Otras handheld con formas curiosas de esta compañía fueron: Batman, que simulaba los controles del batmóvil, o una algo esperpéntica conversión de Outrun con salpicadero y capó de Ferrari incluido.

 

 

 

Barcode Battler

En 1992 aparece en el mercado una nueva vuelta de tuerca. Se trata de un juego de rol donde debemos explorar habitaciones, subir de nivel y enfrentarnos a enemigos. La novedad consistía en que los enfrentamientos se basaban en un innovador sistema basado en pasar cartas, incluidas con la máquina, por un código de barras que las interpretaba como un personaje, un arma o un hechizo. Pero lo que causó furor fue que podíamos crear nuestras propias cartas utilizando cualquier código de barras que encontrásemos; lo que hacia que las posibilidades de juego se multiplicaran. En Europa, el juego no tuvo demasiado calado ya que se hacía repetitivo fácilmente y casi ninguno de los códigos de barra europeos funcionaba, y si lo hacían daban unas estadísticas muy bajas.

 

 

 

Tamagotchi

Aparecieron de la mano de Bandai en 1996. Estaban formados por una carcasa en forma de huevo y de tres botones con los que podíamos interactuar con la pantalla LCD. Allí nacía y se desarrollaba una mascota virtual a la que teníamos que atender y alimentar. Dependiendo de nuestros cuidados el Tamagotchi evolucionaba de una manera u otra. Fueron de gran popularidad, pero al ser algo limitado y repetitivo rápidamente cayó en el olvido.

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12 respuestas a Aquellas entrañables Game & Watch

  1. Has abierto un buen tunel al pasado para esta tarde de sábado… jejejeje Me ha encantado recordar como disfrutabamos cuando algún compañero de clase traía una nueva “maquinita”. Como ya he comentado en los foros, yo conservo una Game&Watch y como vea alguna por ahí barata… no te digo na. 😉

  2. Lo primero: Enhorabuena Falsworth por tan magnífico reportaje. Se nota que te has empapado bien del tema antes de redactarlo. Leerlo a sido como abrir un tunel al pasado como bien dice Hellboy. Yo no tuve ninguna Game&Watch propiamente dicha. Digamos que esas eran las maquinitas “pata negra”. Los pobres nos conformábamos con algún clon extraño. Yo tuve solamente una, que era una serie de cuatro o cinco maquinitas LCD de diferentes colores, diferentes escenaros, pero identica mecánica de juego. La mia era roja y era de un hombre espacial montado en su navecita que partía del lado izquierdo de la pantalla y que tenía que llegar al derecho y de paso rescatar a la bella de turno. Después tenía que regresar de nuevo a su punto de partida bombardeando una base enemiga. Pues bien, sacaron una amarilla ambientada en un circo, una blanca ambientada en una isla, una creo que verde ambientada en un científico y una máquina del tiempo o algo así, y creo que había otra más pero no estoy seguro. ¿ A alguno le suenan estas maquinitas ?

    Un saludo.

  3. :-D… has puesto el mismo título al comentario que puse a un tema del foro http://www.fasebonus.net/index.php?option=com_kunena&func=view&catid=5&id=2745&Itemid=0 … pero es que es impepinable, fueron y son tan entrañables que…. por cierto, excelente artículo tio! 😉
    Estas máquinas se merecian una artículo pata negra.

    Un Saludo
    Javi ortiz

  4. Increible artículo, por poner la puntilla:

    “Gameboy Killed de LCD” por THE!

    Un abrazo y seguid con el podcast, es cojonudísimo.

  5. Flipante. Gran articulo!!! Las G&W eran el regalo estrella de las comuniones, aunque a mi no me tocaron… A mi primo le regalaron el Donkey Kong II y tal era el viciaco que le teniamos, que nos picabamos a ver quien hacia mas puntos con los ojos cerrados…

    Yo tengo varias G&W. Compro, vendo y cambio. Si alguien se anima…

  6. Estupendo artículo y 100% de acuerdo con tbrazil. Máquinas pata negra, artículo pata negra.

  7. Buen artículo, que recuerdos !
    Yo aún conservo alguna de las maquinitas desconocidas, de las cuales los bazares estaban llenos. La de máquinas del estilo que tiraron mis padres.. ! También tengo una G&W Oil Panic, aunque le faltan las caratulas 🙁

  8. Gracias por los coentarios copañeros.

    Yo realmente llegué a tener 4 maquinitas de estas: 2 de dudosa legalidad encontradas en los mercadillos que comento; previo regateo de mi padre, siempre atento a ahorrarse unas pesetillas. Una era una version de Penguin Adventure, la otra estaba ambientada en una cafetería.

    Las otras dos fueron la de Circus (podeis ver la foto en el articulo), que fue la primera que tuve y la única GW: Donkey Kong. Todavía me parece alucinante la manera en la que trasladaron el original a una maquina de este estilo, con saltos incluidos, una maravilla.

    Eso sí, después probe montones de ellas intercambiandolas con los compañeros de clase (o con los de mis hermanos)

    Recientemente me compré las ediciones de bolsillo en plan coleccionista friki 🙂

    @Hoz3 ¿Podría ser el Space Rescue de Casio la que comentas?

  9. Genial el artículo, un repaso a muchas maquinitas LCD. Yo también tuve varias, aunque de las G&W ninguna :P. Por aquí tengo una nisu de futbol que me dió bastante guerra en su momento, no estoy seguro si es de alguna compañia fammosa o qué, pero brilla por tener una IA bastante currada y un formato parecido a la zaxon que has puesto. Y por supuesto un tetris de los que invadieron los patios de recreo allá por el 92 al hilo del tetris de gameboy.

  10. Falsworth dijo:

    @Hoz3 ¿Podría ser el Space Rescue de Casio la que comentas?

    No no era el Space Rescue. Gracias. A ver si un día me pongo a buscarla por ahí. No era ni de casio ni de Nintendo. Era una “nisu”. Je je 🙂

  11. Menudo repaso Falsworth 🙂

    Por cierto, leyendo tu artículo me ha venido a la cabeza aquella maquinita LCD de Street Fighter II, ¿os acordáis de ella? Era de color blanco, y el el escenario dibujado era el del nivel de Bison, si mal no recuerdo.

  12. Sí, el escenario es el de Bison y la compañía Tiger también sacó sobre Street Fighter adoptando el estilo de Barcode Batlle cuando se puso de moda. Nunca la probé pero seguro que era de calidad como solían serlo las Tigers.

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