Mountain of Faith

Me vais a perdonar que esté un poco monotemático últimamente, pero hace ya varios años que quería dedicar un poco de tiempo y unas cuantas líneas a Project Touhou. Mi idea inicial era una serie de artículos o un reportaje acerca de lo que es este fenómeno en el mundo hoy día y mis propias ideas acerca de cómo una serie de juegos hecha por un aficionado en su casa y en sus ratos libres ha llegado a convertirse en un fenómeno de masas. Pero seamos realistas: algo así requeriría un trabajo de investigación y documentación ingente, y no dispongo ahora ni de tiempo ni de medios para algo así (uno o dos viajes a Japón, a un Comiket o a un Reitaisai, cuando pase el nublao, se me antojan casi imprescindibles). Así que, aprovechando que Fase Bonus es, ante todo y sobre todo, un medio sobre videojuegos, me gustaría acercaros a Touhou de una forma más convencional y sencilla para mí: hablaros acerca de los juegos que forman parte de la saga, que a fin de cuentas es lo más importante. No puedo decir que vaya a hablaros de todos, ni tampoco lo voy a hacer por orden cronológico, ni por orden de preferencia, ni por ningún orden en particular. Haré, simplemente, lo que me salga del cimbel.

 

Hoy voy a hablaros de Touhou Fuujinroku – Mountain of Faith, décima entrega de la saga y, en mi opinión, que además de ser mía, la comparto conmigo mismo y con la vocecita de mi cabeza (esa que me dice que estrangule gatitos y queme coches), uno de los más recomendables de la serie.

Publicado en Japón el 17 de agosto de 2007, Mountain of Faith es, como casi todos los juegos de su serie, un danmaku, esto es, un juego de disparos, un shooter, con la peculiaridad de que casi cualquier enemigo, incluso los de infantería, nos puede llenar la pantalla de proyectiles. Un género al que también pertenecen clásicos de la talla de Ikaruga o Giga Wing, por ejemplo. El juego está sólo en formato Windows y, al ser un doujin game, esto es, un juego amateur, difícilmente lo veremos en otras plataformas (aunque en Ubuntu con WINe corre perfectamente, doy fe), más aún en consolas.

 

La montaña, el lago y la pérdida de la fe

Corren malos tiempos para el santuario Hakurei. Los escasos y razonablemente acojonados humanos que habitan en el Gensokyo ya no lo visitan ni dejan las preceptivas donaciones, desalentados por los cada vez más frecuentes incidentes que azotan este mundo paralelo al nuestro, casi todos ellos por culpa de las veleidades, malas digestiones o caprichos absurdos de alguna youkai (véanse los argumentos de los anteriores juegos de la saga). A Reimu Hakurei, la sacerdotisa que guarda el templo, le va en esta crisis de fe algo más que el sustento: el santuario alberga el límite que separa nuestro mundo del Gensokyo, y si la falta de fe de los humanos hiciera desaparecer el templo, el mundo podría llegar a desaparecer. Para más desgracia, nuestra miko recibió recientemente la visita de una misteriosa desconocida que, en nombre de “una diosa de las montañas” le “aconsejó amablemente” cerrar el chiringuito (deduzco que el siguiente aviso habría de ser del estilo cabeza-de-caballo-en-futón). Marisa Kirisame, la bruja gorrona amiga de Reimu también tiene ganas de juerga está afectada por este incidente, así que se presta a apuntarse al bombardeo y ver qué se puede llevar calentito unirse a su vieja amiga en su viaje hacia las montañas.

 

¿Para qué vamos a hablar, si podemos arreglarlo a hostias?

La estructura del juego no difiere nada de los demás juegos de la saga desde Embodyment of Scarlet Devil, el primero publicado para Windows y el modelo a seguir en la saga desde entonces. Entramos en el nivel, capeamos el chaparrón de balas al que nos someterán los enjambres de enemigos que nos saldrán al paso, comúnmente, hadas y ectoplasmas chungos, a mitad de fase lidiaremos con un primer enfrentamiento contra la jefa de nivel o alguna aliada o amiga suya y, si salimos ilesos del trance, lo cual casi nunca es fácil, afrontaremos la segunda mitad del nivel, con más enemigos de infantería ligera y pesada, tras los cuales nos esperará la jefa del nivel.

 

Lo que tienen los juegos de Touhou de particular, llegados a este punto, es que justo antes del enfrentamiento a tiro limpio con la jefa, asistiremos a un breve diálogo entre ésta y nuestro avatar en el juego, en que mantendrán un enfrentamiento verbal, ingenioso unas veces, surrealista otras. Puede parecer que estos diálogos son un simple adorno sin importancia, máxime cuando ni siquiera son interactivos, pero en ellos se desgrana poco a poco la historia del juego y esbozan, mediante breves notas que nuestra imaginación ha de completar, los personajes que intervienen en él, su carácter, sus motivaciones para estar con nosotros o frente a nosotros, permitiéndonos conocer el mundo en el que la acción se desarrolla, invitándonos a entrar en él o al menos a mirar dentro de él más allá de los tiros y las explosiones. Si nos enfrentamos a este aspecto de Mountain of Faith con un mínimo de curiosidad y sin prisas, si nos dejamos llevar, descubriremos que la experiencia de juego y la inmersión en el mismo mejoran. Cierto es que, originalmente, estos diálogos están en japonés, pero los que somos tan zotes como para no haber aprendido algo de este idioma en todo este tiempo, siempre podemos recurrir al parche de traducción al inglés que la comunidad de fans pone a nuestra disposición. Como podéis ver en las capturas que acompañan a este artículo, funciona de maravilla.

 

Eso sí, después de la charla, llegará, inevitablemente, la hora de las tortas, en patrones de danmaku (llamados spell cards en esta saga) tan bellos como letales.

Un viaje iniciático

Con este epígrafe no me refiero al viaje de Reimu y Marisa, sino más bien al que nosotros, como jugadores, haremos con ellas, especialmente si no estamos familiarizados con la saga. Y es que, a pesar de que estamos ante el décimo juego de una serie, la propia naturaleza del mismo hace que no sea imprescindible conocer al dedillo ni la historia previa, ni ninguno de los nueve anteriores, ni casi nada acerca del mundo en el que está ambientado. Más bien al contrario, yo recomendaría Mountain of Faith a aquellos que quieran acercarse a la franquicia por primera vez.

 

El motivo fundamental es la relativa simplicidad de este juego. Aunque no debemos olvidar que los juegos de Touhou Project son, por definición, extremadamente difíciles, Mountain of Faith es, si no el menos difícil, sí uno de los menos exigentes. Su dificultad, aunque muy elevada, no lo llega a ser tanto como en otros juegos de la franquicia, incluso parece un juego sólo moderadamente difícil si lo comparamos con el implacable Embodyment of Scarlet Devil. Siempre y cuando no subamos del nivel de dificultad “Normal”, es decir, siempre que no cometamos la locura de poner el juego en “Hard” o, peor aún, en “Lunatic”, estaremos ante un juego duro, pero no mucho más que cualquier otro en su género, por lo que nadie que esté familiarizado con juegos como Aero Fighters o los ya mencioandos Ikaruga o Giga Wing debería tener problemas para hacerse con el juego que nos ocupa en unas cuantas partidas e incluso conseguir puntuaciones aceptables.

 

Ya que hablamos de puntuaciones, decir que el sistema de puntuación, recompensas y penalizaciones de Mountain of Faith es, también dentro de los estándares de la saga, bastante sencillo y fácilmente comprensible mediante la observación de un par de partidas, incluso si no disponemos del manual del juego ni consultamos la wiki. Nada que ver con las cábalas de otros juegos de la franquicia, especialmente del demencial Perfect Cherry Blossom, por ejemplo, un juego que, aunque también es magnífico, parece hecho para licenciados en Matemáticas, como mínimo.

 

De hecho, y a diferencia de la mayoría de los juegos de la saga, Mountain of Faith no penaliza especialmente por usar el modo de disparo enfocado, ni recompensa el grazing (dejar que los proyectiles enemigos te rocen, sin llegar a darte, al estilo Psyvariar). Ésto, al tratarse de una nota discordante dentro de la serie, ha sido bastante criticado por los más puristas, y entiendo que sus motivos tienen para ello, pero el resultado ha sido un juego algo más permisivo y accesible que, al no disuadir demasiado de llevar a cabo estrategias de juego menos audaces, podría ser perfecto para aquellos que quieran iniciarse en la saga, como paso previo a juegos dentro de la misma con más “chicha”, pero también más exigentes e incluso a menudo frustrantes.

 

A pesar de su relativa sencillez, la verdadera originalidad de Mountain of Faith reside precisamente en dicho sistema de puntuación. Si bien ser completamente original en un género tan antiguo y con tantos (buenos) referentes como el shooter es poco menos que imposible, la habilidad de Zun, el creador de la saga, por tomar elementos de lo mejor de dicho género, elaborarlos a su manera y combinarlos con sistemas de puntuación, recompensas y penalizaciones a cada cual más elaborado, es sencillamente asombrosa. En este caso particular, no reconozco en el sistema de juego de Mountain of Faith ningún rasgo de ningún juego anterior, al menos que yo recuerde. Sería prolijo explicar aquí los pormenores de dicho sistema de juego, así que, si de verdad estáis interesados en él, y muy especialmente si pensáis haceros con este juego, os recomiendo el capítulo correspondiente en la Touhou Wiki.

Siento lo vivo y fantasmal de la montaña

Mountain of Faith nos lleva a su mundo de una forma un tanto atípica. En unos tiempos en los que el sobrevalorado realismo parece apoderarse del mundo de los videojuegos, es una grata sorpresa ver que no hay demasiadas pretensiones realistas en los escenarios que veremos pasar ante nuestros ojos, en los escasos momentos en los que no estaremos demasiado ocupados tratando de sobrevivir al chaparrón de proyectiles. Así, las distintas fases en las que el juego va desarrollándose están más cerca de lo abstracto o lo simbólico que de lo meramente representativo: nubes de color sepia de un atardecer, un difuso entramado de ramas de árboles a la luz del anochecer, hojas de arce que caen sobre nosotros mientras sobrevolamos un río de azul intenso y destellos blancos, una descomunal catarata… Algunos de estos elementos ni siquiera parecen en proporción con el resto de elementos gráficos del juego (nuestro personaje, por ejemplo). Así, por extraño que parezca, Mountain of Faith logra un cierto grado de inmersión en el universo fantástico y mágico en el que se desarrolla mediante estos elementos gráficos que, antes que darnos pistas de localización o ambientación, pretenden hacernos mirar a través de un prisma irreal, quizá imprescindible para hacernos una idea de lo que sentiríamos de vernos de pronto en medio de un mundo paralelo habitado por seres sobrenaturales, encarnados en delicadas niñas vestidas como si estuviesen en su puesta de largo.

 

Pero estos detalles gráficos no atraerán nuestra atención por demasiado tiempo, teniendo en cuenta que en seguida nos veremos envueltos en tormentas de proyectiles enemigos realmente pavorosas, de las cuales merecen una mención especial las desencadenadas por las spell cards que manejan las jefas de nivel, basadas en bellas e hipnóticas formas geométricas.

El Gensokyo que los dioses amaban

A pesar de mis escasos conocmientos de música, me voy a mojar un poco con la de este juego. Es precisamente en la banda sonora el aspecto en el que Zun pone más de si mismo; a través de las melodías que compone para sus propios juegos, somos introducidos en este extraño mundo a través de su propio creador y de su propia interpretación del mismo en clave musical. Mención especial merecen los temas dedicados a cada una de las jefas de nivel, en los que Zun intenta mostrarnos un retrato sonoro de las mismas, lo que, junto con sus avatares (dibujados con su inconfundible estilo torpe e infantil) y los diálogos que nuestras heroínas tienen con ellas, conforma, como ya hemos dicho antes, el retrato de estos personajes y del mundo en el que viven. Si os hacéis con el juego, no dudéis en echarle un vistazo a la opción de Sound Test, donde, según vayamos avanzando en el juego, las melodías de los niveles por los que vayamos pasando estarán disponibles para reproducir, mientras leemos breves comentario del propio autor.

De todos modos, como no es mucho lo que mis torpes palabras pueden decir de este aspecto, os dejo con una pequeña muestra de la excelente banda sonora de este juego; melodías pegadizas de sabor rancio y viejuno clásico, como a nosotros nos gusta. Os aconsejo que, antes de seguir leyendo, dediquéis unos minutos a escucharlas:

 

 

Como curiosidad, deciros que, de éste último tema, Candid Friend, hay dos versiones que, personalmente, me encantan, hechas por bandas de aficionados a la saga dedicadas en exclusiva (o casi) a reinterpretar la música de los juegos de Project Touhou. La primera es de Azure & Sands (premio para quien me diga en qué programa de Fase Bonus suena) y la segunda, de los histriónicos pero a ratos geniales Cool & Create.

 

 

Como veis, la banda sonora de Mountain of Faith tiene melodías realmente inspiradoras.

No, si yo ya me iba

Poco más me queda por decir. Creo que estamos ante un juego excelente en todos los sentidos e ideal para aquellos que tengan miedo a acercarse a una saga con una muy merecida fama de tener juegos terriblemente difíciles. Su mecánica es simple, su sistema de juego también, lo que no deja al jugador más preocupación que la de conseguir marcadores más y más abultados… y vivir para contarlo.

En serio, probadlo. Si os gusta, sed bienvenidos a una de las más prolíficas saga de shooters que ha habido nunca, con una ambientación maravillosa y unos personajes entrañables. Si no os gusta… bueno, estaba así cuando llegué, a mí no me miréis.

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11 respuestas a Mountain of Faith

  1. Vaya pintaza que tienen los Touhou Games. Me encanta tanto su estilo de juego como su estilo gráfico, pero soy un total ignorante de la saga, y para mi desgracia, los Danmakus, a pesar de que me encantan, se me dan fatal 🙁

  2. He de decir que debería haber en este artículo música desde Goear y un vídeo de Youtube que, por motivos que desconozco, no se ven. He decidido poner los enlaces en bruto hasta que consigamos arreglarlo.

    Estoy hasta la polla de Joomla. Migración a WordPress ya.

    Disculpad el destrozo.

  3. Buen artículo, desconocía el juego y sólo por la música ya me has vendido la moto.

    Eso sí, ni WordPress ni pollas, a mí me ha dejado ponerlo sin problema xD

  4. Yo ya conocia la sag por el webcomic “Las Paridas de la Guarida”. y de momento me he quedado con elaspecto musical. me acojona el probar los juegos, por que los shooters se me dan de pena. Si me vieraris jugar al gradius llorariais sangre.

  5. Gran juego, sin duda, de canciones deliciosas y una sexta pantalla épica (Kanako no es mi personaje favorito pero sabe montar un buen espectáculo ^_^). Mi favorito sigue siendo esa fantasía erótica para licenciados en mateámticas (Perfect Cherry Blossom) pero éste, como todos los demás de la saga, es más que respetable.

    Un saludo.

  6. Me gustan los doujin y me gustan los shooters… pero no he jugado a los tohou. El peso de la fama es algo que en mi caso siempre pesa en negativo.
    Le daremos alguna que otra oportunidad, pero mi mania de no usar continues en los shooters va a ser un punto traumático.

  7. @Nekokapi
    Es curioso, yo tengo exactamente la misma manía :P. Sólo hice una excepción con DeathSmiles, y sólo por los logros y porque te guarda la puntuación más alta que hayas conseguido, tant si continúas como si no.

    Los Touhou en general penalizan mucho el uso de continuaciones.

  8. ¡Yo también soy enemigo de los continues!

    Sin duda un “vicio” heredado del hecho de ser una “rata de salón recreativo” desde pequeñito.

  9. @Jeshua
    A mí es que PCB me parece abusivo, más aún que EoSD, que ya es decir, aunque admito que tiene un diseño de niveles muy bueno y una banda sonora cojonuda (la melodía del segundo nivel… temazo, HOYGAN).

    Mi jefa favorita en este juego es Nitori. No puedo evitarlo, es adorable.

  10. Hace unos meses me entere de los Touhou, pero viendo videos en el youtube me parecieron demasiado dificiles y eso que me encantan los danmaku: Dodonpachi de PS2, Mars matrix, blue wish resurrection, etc.

    El caso es que después de leer tu articulo y decir que este era el mejor para empezar en esta saga por su menor dificultad, lo he probado y me encanta. Muy recomendable. Gracias! 😀

  11. Me encanta la descripción que se hace de Marisa… me refiero la tachada, claro, esa bruja cleptómana sólo va por la juerga, que todos lo sabemos. xD

    Yo me sigo quedando con EoSD y PCB como juegos de Touhou (y no, la aparición de Sakuya, Youmu, Yuyuko y Yukari no tiene que ver xD), aunque IN también tiene su gracia (además, tiene a Tewi). Y eso a pesar de la dificultad de ambos títulos. 😛
    A mí el sistema de bombas de MoF y SA no me convence muchísimo, pero no hay que negar que el juego es divertido… MoF, digo, todavía no me he acostumbrado al sistema de “asistencias” en SA…

    ¡Y ese Deka haciéndome publicidad! x_D

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