Nichijou

A todos nos ha pasado alguna vez. Todos hemos tenido un compañero de instituto pijo que iba a clase a lomos de una cabra. También están esos días en que ibas andando por la calle y te caía una rodaja de salmón en la cabeza. Probablemente recuerdes con cariño a aquella compañera que estaba colada por ti y aquel incidente con su ametralladora pesada. Y seguro que tienes una vecina de ocho años que se ha fabricado su propia hermana mayor robótica con mecanismo de cuerda.

 

 

Esto es Nichijou: cosas normales de todos los días.

 

Quotidianía delirante

Nichijou tiene su origen en un manga escrito y dibujado por un individuo bastante fundido de la cabeza llamado Keiichi Arawi y su adaptación al anime se estrenó a principios de abril de 2011. Para todo lo demás, Wikipedia, que no me apetece dar una charla. Simplemente quiero contaros lo que me está pareciendo la serie de anime hasta donde yo la tengo vista, que no es mucho (4 capítulos más el piloto), pero creo que sí suficiente.

 

 

El título de la serie se podría traducir como “vida cotidiana” y, tal y como indica, se nos presenta como una serie dentro del género slice of life, es decir, del tipo de ficción que se limita a retratar pequeñas historias dentro de la vida diaria y normal de los personajes, sin sin demasiado desarrollo de los mismos ni grandes conflictos como motor de la historia. Normalmente la gracia del slice of life consiste en sacarle punta a ciertos aspectos de la vida cotidiana, de forma que nos veamos retratados en ellos y, a la vez, resulten divertidos.

 

Claro que, en el momento en el que abrimos este envoltorio aparentemente anodino, Nichijou se revela como una serie transgresora dentro de su propio género: pretende presentarnos como cotidianas y normales (al menos, para sus personajes lo son) situaciones de un absurdo extremo, salvaje, surrealista. Así, lo extraordinario se torna corriente y el título de la serie en una ironía de brocha gorda, pero divertida, que al fin y al cabo es lo que cuenta.

 

 

¡Esto es un sindiós!

Hablar de una serie así no es fácil, sobre todo si uno quiere “vendérsela” a quienes no la han visto aún. A los que estéis familiarizados con el manga o el anime, Nichijou lleva al extremo algunos de los momentos más delirantes de Azumanga Daioh, y además sin poner como excusa el mundo de los sueños. En el mundo de Nichijou, Chiyo podría tener como padre a un gato de peluche y volar con sus coletas de forma normal. Otro referente que se me ocurre es la inconmensurable Pani Poni Dash!, que lleva el absurdo de videojuegos como Parodius, Cho Aniki por un lado, y por otro el de los sketches de animación de Terry Gilliam para el Monty Python’s Flying Circus, a la típica ambientación escolar de la mayor parte de los mangas y animes para adolescentes. Pero la serie de SHAFT termina llevando todo ese humor absurdo por los derroteros de la parodia de películas y series de televisión, por lo que transforma a sus personajes y los somete a situaciones mucho más diversas: batallas con robots gigantes, conspiraciones en el Japón feudal… Por contra, Nichijou pone todas esas situaciones delirantes en un marco no sólo invariable (una pequeña ciudad de provincias en el Japón actual), sino también más cercano al espectador, casi costumbrista, lo que hace que el impacto de todo ese absurdo en nosotros sea, en ocasiones, aún mayor si cabe.

 

 

Para quienes no estén muy familiarizados con el anime o el manga, deciros que Nichijou tiene un humor análogo (que no igual, ojo) al de tres grandes películas españolas: El milagro de P. Tinto, de Javier Fesser, y las geniales Amanece que no es poco y Así en el cielo como en la tierra, de José Luis Cuerda. Creo que se parecen en ese afán por reírse del costumbrismo reduciéndolo al absurdo y al esperpento, pero admito que esta es una apreciación muy personal.

 

La lógica está sobrevalorada

Así pues, todos los absurdos mencionados en el primer párrafo de este artículo y otros muchos más serán una constante en el peculiar universo de la serie; un genial e hilarante sinsentido que presenciaremos anonadados y, si estamos con buena predisposición, encantados. Precisamente por esto recomiendo encarecidamente que, si vais a ver Nichijou, la veáis libres de prejuicios, que os quitéis las gafas de pasta y, sobre todo, que jamás cometáis el error de preguntaros por qué pasa esto o aquello. Suspended no sólo la incredulidad, sino también la lógica. En el universo de esta serie las cosas simplemente ocurren. La odiarás o la amarás, pero, aunque sólo sea por el gusto de probar un anime un poco diferente a lo que sueles ver, el poco o el mucho tiempo que le dediques a Nichijou no será tiempo perdido.

 

 

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8 respuestas a Nichijou

  1. ¡El horror, el horror! ¡Los renos, esos horibles animales con escamas fucsia! ¡Una estampida!

    Tiene pinta de molar. Y por cierto,no he visto ni una sola d ela speliculas españolas que has citado.

  2. Pues corre a hacerte un favor a ti mismo y al menos visiona “Amanece que no es poco”, puede que luego me insultes o me idolatres por recomendártela. Pero es lo que hay.

  3. Me encanta el humor absurdo, el milagro de P. Tinto es una de mis comedias favoritas, y llevo bastante tiempo queriendo ver Amanece que no es poco.

    ¡Otra serie más para poner a la cola!

  4. Amanece que no es poco es surrealista, surrealista… no es de mis favoritas, pero digamos que me hace bastante gracia y me sorprendió cuando la vi. Este ánime tiene bastante buena pinta asi que habrá que darle una oportunidad sobre todo por su asequible duración 😛 .

  5. Desconocía por completo este anime pero viendo la recomendación y que dura poquito me voy a poner con él en los próximos días. Gracias!

  6. Yo tampoco lo conocía, pero ya tengo nuevo anime para ver el fin de semana x)

  7. Se me ha olvidado mencionarlo, pero como pongo el vídeo a la vista está: Nichijou tiene una de las mejores cabeceras (“opening” para los amigos) que se han visto en años, ¿no os parece?

    Y los que no hayáis visto “Amanece que no es poco” estáis tardando en hacerlo.

  8. esta curiosa le daré una oportunidad
    eso sí digo lo mismo que con la pelicula de lupin

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