La Ley del Oeste: ¿Eres el sheriff de esta apestosa ciudad?

Si hay un juego del oeste que ha no ha sido valorado como merecía es éste. Mi favorito del género. Un clásico que ha pasado inadvertido a pesar de su gran calidad y de ser todo un pionero en la creación de sistemas dinámicos de conversación. Y es que Alan Miller ideó este tipo de interacción mediante elección de frase tan finamente que sigue siendo utilizado hasta en las ultimísimas superproducciones. Además, es uno de los mejor implementados. Aquí, como en la realidad, una mala palabra puede no tener marcha atrás, y en el viejo oeste los orgullos heridos podían  responder con una dosis letal de plomo. Mucho le deben los juegos de rol y las aventuras gráficas que han utilizado intensamente esa manera de comunicarnos con personajes controlados por la máquina.

 

 

El juego, de hecho, basa totalmente su mecánica en estas conversaciones. El desarrollo es atípico. Se centra en una serie de encuentros que tiene el Sheriff de una pequeña ciudad con algunos de los personajes más peculiares que la pueblan: podremos encontrarnos con un mejicano con pinta peligrosa, el medico borrachín, una chica de afecto negociable, nuestro propio ayudante, …, y así hasta 7 personajes. Fue el único juego programado por Alan Miller, cofundador de Accolade. Se publicó en 1985 para Commodore 64 y posteriormente se porteó para NES. En su momento, conseguí una copia con el texto traducido, pero no he encontrado nunca la rom en español.

 

Las conversaciones son geniales, largas y pueden pasar de ser profundas a divertidas dependiendo de cómo la quiera encauzar el jugador. Se ramifican en un montón de posibles situaciones. Aquí, como ya he comentado, una mala palabra no tiene vuelta atrás y lo que digamos puede acabar en un tiroteo, hacernos conseguir una cita o darnos información importante sobre atracos. La mecánica es simple pero engancha.

 

 

Gráficamente se basa en cuatro pantallas estáticas. El Sheriff se ve en un primerísimo plano, al menos su cadera, y en el fondo el personaje con el que interactuamos. La elección de frase se hacía de la manera que ahora es habitual. Con la excepción de que  si continuábamos subiendo más allá de la primera podíamos desenfundar el arma, entonces pasábamos a controlar una mirilla con la que abatir a nuestro interlocutor si las cosas se ponían feas. Algunos de los personajes que nos encontrábamos podían darnos información acerca de algún atraco y pasábamos a una pequeña fase de acción. Nuestro cometido era acabar con los tres forajidos antes de que escapasen, o nos metiesen un balazo si no habíamos sido lo suficientemente rápidos. Pero aún así todavía podíamos tener una oportunidad de sobrevivir. El doctor podía extraernos la bala y volvíamos al juego con una herida en el brazo. Esta posibilidad de que nos curase venía dada en buena medida por la manera que habíamos llevado la conversación con el propio médico, conocido borrachín local.

 

 

Acabar las conversaciones con vida no era complicado y al final de todas ellas nos eran otorgadas una serie de medallas que evaluaban nuestro comportamiento. Lo heroicos, románticos, defensores de la ley…, que hubiéramos sido.

Aún con la simplicidad de superarlo, siempre acababas volviendo a la calle mayor de la ciudad a investigar el resto de posibles conversaciones y ver por qué derroteros te podía llevar aquella frase que todavía no habías probado.

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9 respuestas a La Ley del Oeste: ¿Eres el sheriff de esta apestosa ciudad?

  1. Nunca probé el juego, pero estoy seguro de que me lo hubiese pasado teta con él. De todos modos me has dado ganas de darle un vistazo con el emulador 🙂

  2. OOOOOoooh, qué recuerdos!!! Lo que molaba hacerse el chulo!!!! Y cuando el cabrón del médico se negaba a curarte y te morías, por haber sido un sheriff capullo!
    XDDDD. Genial.

  3. Uno de los que “sufrí” amargamente, junto a The Last Ninja. Y es que no tuvo versión para Spectrum. Eternamente agradecido al emulador que me permitió (y permite) jugarlo.
    Buen artículo, Falsworth 😉

  4. parece muy original sobre todo para la epoca
    por lo que dices no hay rom para jugarlo en español, es una pena

  5. Tengo la cinta original, si supiese/pudiese convertirla en rom lo haría 🙂

    Pasé buenisimos momentos con él, sobretodo acompañado de colegas, cada uno se pasaba un personaje ylas risotadas llegaban dos bloque más allá. especialmente con el niño repelente que empezaba diciendo: tengo un secreto que no te voy a contar. Y bien cierto que era pues solía acabar con un balazo.

  6. Curiosa manera de usar la interfaz conversacional. Mola.

  7. Pedazo de juego para el commodore, no hace mucho que pude pillar el juego original para mi coleccion.

  8. Si alguien tiene medios y conocimiento para preservar esa rom sería un puntazo.

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