Miami Vice: El sucesor espiritual de E.T.

Si nos remontamos al tiempo en el que los videojuegos valían cerca de 2.500 pts y sólo podías adquirir uno original en ocasiones muy señaladas o después de haber recolectado las monedas que de vez en cuando soltaba algún familiar, el hecho de que al cargar el  fruto de tanto esfuerzo y espera te encontrases un despropósito como este Miami Vice se convertía en una tragedia. Habías sido víctima  de una moda tan extendida como criticable; la de las conversiones horribles que se sirven de éxitos como cebo para atraer a compradores. Yo fui una de esas víctimas.

 

Miami Vice fue publicado en 1986 por Ocean, compañía que solía esmerarse, al menos en apartados técnicos, en la producción de juegos. Fue creado originalmente para Commodore 64 y, aunque con él los programadores parecían haber tocado fondo, la versión Spectrum que se realizó con unos meses de desfase fue todavía peor, es la que se analiza en el artículo.

Como todos sabemos, está basado en la serie de éxito internacional de nombre homónimo: Miami Vice, traducida al español como Corrupción en Miami. En ella, los agentes Sony Crocket y Ricardo Tubbs se enfrentaban a casos de drogas o violencia en la paradisíaca ciudad estadounidense. Tuvo un gran éxito en los 80, como casi todo lo hortera.

El juego nos pone en la piel de los dos policías anticorrupción, concretamente al mando de un irreconocible Ferrari que vemos desde una vista superior, al estilo GTA clásico. Miami debe ser la ciudad con la renta per cápita más grade del globo pues el resto de ciudadanos tienen el mismo coche, de hecho es exactamente el mismo sprite en el mismo color, un negro muy sufrido que pega con todo.

 

 

El objetivo es tan noble como simple: deberemos llegar a los puntos de reunión a tiempo para detener a los traficantes que en aquel momento realizan sus trapicheos. Podríamos decir que Miami Vice es una versión del Rally X, pero no lo haremos, pues entre ellos existe la distancia que hay entre “Conan el Bárbaro” y “Ator el Poderoso”. Se asemeja en la mecánica y desarrollo, pareciendo que se haya creando a base de destilar hasta la última molécula de calidad del clásico arcade de Namco para sólo dejar un residuo ponzoñoso al que le puso una etiqueta llamativa para poder venderlo.

Gráficamente es un juego muy justo, el sprite del coche es pobre, aunque resultón, pero los decorados parecen haberse hecho con desgana y deprisa y corriendo. Mención especial a las palmeras y algunos iconos que parecen haber sido diseñadas por un niño, y no precisamente uno con ya claras dotes artísticas, sino por uno de esos que en clase de dibujo sólo emborrona sus pantalones y camisa. La acción carece del scroll que el desarrollo pedía a gritos. Los sonidos son feos y afortunadamente escasos, sin músicas, gracias a algún chispazo de sentido común no se atrevieron a intentar trasladar la famosa sintonía de la serie.

 

 

Todo en este juego es malo, pero de entre tanta mediocridad el control se las arregla para destacar por ser lo peor. Es imposible manejar el coche correctamente. Los giros son horribles, así como la aceleración y frenos, penosamente regulados.  Cada choque supondrá que no sólo se nos quitarán una porción de la barra de energía sino que desapareceremos en un “puff” y volveremos al punto de inicio dispuestos a tener un nuevo accidente en pocos segundos. Pero si el incontrolable Ferrari no fuese en si mismo suficiente causa de siniestralidad, contamos también con los ciudadanos de Miami que, supongo que debido a la imposibilidad de detener el tráfico de drogas por las múltiples visitas al mecánico, van de narcóticos hasta las orejas y se dirigen a nosotros con asesina velocidad uniforme. Ser mecánico del automóvil era una profesión de futuro en los ochenta.

Todo esto lleva a una de las peores jugabilidades en un Spectrum, siendo uno de los pocos capaces de mirar a la cara en  este aspecto a Uchi-mata. Un despropósito que sigue la estela dejada por ET en tomadura de pelo gracias a una licencia de éxito. Sólo una algo sospechosa y sorprendente buena crítica por algunos medios lo salvó de que sus copias no acabaran también en una fosa anónima en algún desierto. Espero que por lo menos los programadores pasaran alguna noche en vela por los remordimientos de conciencia de haber creado semejante espanto.

El mejor momento que te proporciona es el del apagado, donde siempre tienes la certeza de que el desconectar el ordenador o cerrar la ventana del emulador vendrá acompañado por el sonido de una cisterna al vaciarse y es casi irreprimible el impulso de coger un aerosol “brisa marina” y rociarlo alrededor del monitor.

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6 respuestas a Miami Vice: El sucesor espiritual de E.T.

  1. Vaya tela. La verdad que nos quejamos de que ahora hay mucho juego malo, pero en la época de los 8 bits, había cantidades ingentes de morralla de la buena.

  2. Mira que Ocean siempre solía cuidar la jugabilidad y la calidad técnica de sus productos, pero se ve que en 1986 (año de lanzamiento de este engendro) sacaban juegos como churros y no daban a basto, porque publicaron una ralea de “juegos” (curiosamente, todos basados en licencias) que eran “pa’ echarles de comer aparte”: El Halcón Callejero (las dos versiones, aunque la que le regalaron a los suscriptores de “Crash” era de chiste), El Coche Fantastico, este Miami Vice, Top Gun (seguro que me gano algunos “enemigos” 😛 pero a mi no pareció una maravilla, precisamente), ademas de la unica colaboración (si no me falla la memoria) con U.S. Gold en su horrible conversión de “Kung Fu Master”.

  3. No fuisteis los unicos en caer. Yo tambien lo hice. Aun me sangran los ojos.

  4. Deka Black dijo:
    No fuisteis los unicos en caer. Yo tambien lo hice. Aun me sangran los ojos.

    Pues si mis ojos no sangraron con esta m…, sería porque se estaban preparado para “Uchi Mata” 😡

  5. Yo con Uchi-Mata tabién caí, pero al menos ese a precio reducido.

  6. En aquella época uno se lo jugaba todo con la portada, así que no eres el único en caer y comprar bazofias como esta.

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