Space Invaders

 

Es el mayor icono de los videojuegos. Mayor aún que la gorra de Mario o los símbolos en los botones del pad de PlayStation, y más reconocible que el top de Lara Croft. Estamos hablando de un Space Invader, vamos, el marcianito de toda la vida. La simple visión de los pocos píxels que forman un invasor espacial lleva inmediatamente a la asociación con los videojuegos. Como si fuesen un emblema pop y setentero que representa, ya no sólo a Space Invaders en si, sino al mundo de los juegos electrónicos en general. Es por eso que se ha utilizado su imagen intensamente. Muchas revistas especializadas lo usan como logo, algún premio tiene su forma y, por supuesto, también será una imagen importante para el Museo del Videojuego en Roma.

 

 

Tan conocidos son ahora que resulta curioso que originalmente los enemigos fueran soldados humanos que recorrían un campo de batalla, pero finalmente se optó por cambiarlos por alienígenas; que tienen peor prensa y nadie pondrá el grito en el cielo si son masacrados sin causa aparente. Esa renuncia tuvo sobrada recompensa pues la imagen de este enemigo extraterrestre, el Space Invader, fue todo un éxito. Aunque hablemos de ellos como de uno sólo, en realidad existen tres clases distintas de marcianito: el tipo cangrejo, el calamar y el pulpo. Pero el cangrejomórfico ha sido siempre el más carismático y conocido de los tres.

 

Es evidente que eso de la asociación con animales acuáticos siempre ha sido gracias a echarle grandes dosis de imaginación, pues los pocos píxels con los que se forma cada uno dejaba mucho a la interpretación personal. No es de extrañar que para suplir la laguna que queda entre la imagen pixelada y nuestra imaginación muchos artistas hicieran sus particulares visiones; que están entre horribles monstruos gigantes o poderosas máquinas espaciales de matar.

 

 

 

Sea como fuere el que estuvo lo suficientemente cerca para verlos nunca llegó a contar cual era su verdadero aspecto pues, lo había obviado hasta ahora para no empezar dando mal rollo, la intención de estos seres no es otra que la de acabar con la humanidad y ocupar la tierra. Aunque algunos científicos más optimistas piensan que, después de acabar con todos los humanos y estar un tiempo prudencial para asegurarse que no ha quedado ninguno, regresarán a su mundo.

 

Se rumorea que en los 50 una de estas naves invasoras fue encontrada en un desierto y varios científicos tuvieron acceso a uno de estos seres

Taito y el juego original

Toshihiro Nishikado fue el creador japonés que dio vida a la máquina original. Y cuando digo lo de creador no lo hago a la ligera pues toma en este caso especial significado. Al hacerlo no me refiero a que fue un simple diseñador o director del juego, sino que Space Invaders fue la tarea que un hombre, sin grupos de trabajo, hizo desde el artwork a la música pasando por el hardware que lo soporta. Como casi todas las ideas geniales, la suya no nace por generación espontánea sino que surge a partir de la unión de elementos existentes. No es una coincidencia por ejemplo que el juego fuese desarrollado en 1978, justo un año después de que Star Wars apareciera en las carteleras. No es esa la única referencia cinéfila pues su música, que se acelera al compás de lo que ocurre en pantalla, está basada en uno de los más famosos temas del “Tiburón” de Spielberg. Ni siquiera en su misma mecánica se puede decir que los elementos fuesen nuevos. Si nos fijamos, Space Invaders no deja de ser una reinterpretación de Brackout, que a su vez no deja de ser un Pong evolucionado.

 

 

Pero no sería justo obviar sus ideas originales, que las tiene, y  muy buenas. Para empezar era el primer juego en implementar el sistema de puntuación que permitía comparar de una manera cuantitativa al jugador. Es decir, el clásico sistema de puntos. Hasta entonces, el estímulo para echar una partida tras otra, aparte de malversar tu juventud en tareas pueriles, era eliminar a un adversario, generalmente un segundo jugador humano. Con Space Invaders la industria descubrió cuán desafiante puede llegar a ser un sistema de puntuación y con que ahínco los jugadores del mundo gastarán todas las monedas que haya a su disposición para poder superar las marcas de desconocidos, o las suyas mismas. Tal fue el éxito del arcade original que Japón sufrió tal escasez de monedas de 100 yenes que el propio gobierno tuvo que paliar con una remesa de emergencia. Deberían haberlas acuñado con un Space Invaders conmemorativo. Otra de las cosas que aportó fue la ahora usual característica de tener múltiples vidas, tres para el caso.

 

La invasión fuera de Japón

Midway sería la encargada de llevar el juego a Estados Unidos. Y la invasión se siguió extendiendo, desde allí dieron el salto al viejo continente. Y con ellos llegó el escándalo.

 

 

En 1981, hubo media hora que estuvo a punto de acabar con el mundo de los videojuegos en Europa. Si el modelo jugable actual proviene de Space Invaders, también lo hicieron otros muchos elementos, como la polémica. A finales de los 70 y principios de los 80, esta maquinita que atraía irremediablemente a los jóvenes de la época a echar monedas por la ranura que les permitía una nueva oportunidad de llegar al top 1 de la lista y poner sus 3 orgullosas iniciales, fue muy puesta en entredicho. La prensa del Reino Unido  empezó a hacer circular estrafalarias historias acerca de niños que robaban el dinero del entierro de su abuela o que chantajeaban a los clérigos locales. Todo esto acabó en 1981 con una votación en la cámara de los comunes que, por el ajustado margen de 114 votos a favor por 94 en contra, decidieron no prohibirlos. Muy diferente sería el panorama actual si 11 de los representantes hubieran cambiado su voto, creando un precedente legal contra los videojuegos.

 

Los Space Invaders cruzan el charco

 

Tienen un plan

Libres legalmente, los Space Invaders se propagan con la furia de un tropel de vejetes alemanes dispuestos a ocupar los mejores puestos en las costas españolas. Se dirigen a nuestro descuidado mundo con un inmenso ejército de naves, su misión, la invasión. Su avanzar lento y constante crea una perfecta columna alineada, como las letras del Star Wars pero sin puntos suspensivos, pues las fuerzas siderales invasoras  no tienen fin.

Son infinitos, sí, pero bien organizados, atacan en oleadas de exactamente 55 miembros. Supongo que será algún tipo de número fetiche como lo es el 69 en la Tierra.

Parece ser que la inteligencia militar, o en este caso la poca inteligencia, es algo universal. La de los alienígenas en cuestión funciona de manera muy similar a la terrícola, es decir, inteligencia más bien poca. Al menos eso se desprende de la táctica, que consiste en enviar un pelotón interminable de marcianitos que irán avanzando poco a poco de derecha a izquierda para llegados al borde descender un poco y vuelta a empezar, así sucesivamente hasta alcanzar el nivel de tierra y consumar la invasión.

 

Parece simple pero algunos de ellos suspendieron el exámen final

 

Ahora seguro que estaréis pensando que la táctica parece ideada por un niño de cuatro años pero, hagamos autocrítica, ¿qué estrategia empleasteis vosotros cuando tuvisteis la oportunidad en Age of Empires II? Pues sí, no miréis para otro lado, que es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno. Creasteis un montón de soldados y los enviasteis en tropel a una muerte casi segura en la fortaleza del enemigo. Al menos los Space Invaders avanzan estúpida pero inexorablemente hacia su objetivo mientras que ¿cuántos de vuestros soldados se quedaron mirando con faz bobalicona el infinito mientras eran asaetados sin compasión por una torre defensiva?

 

Vista la poca eficacia de la defensa, algunos terrícolas luchan contra la invasión a su manera

 

Así que, afortunadamente para los invasores, en la tierra, como hemos demostrado en el clásico de Microsoft, tampoco somos unos genios estrategas. La defensa de nuestro amado planeta azul se basa en tres torretas defensivas pero, estirón de orejas para el becario de recursos humanos, sólo contrataron a un defensor, nosotros.

 

Anuncio del puesto de trabajo al que al parecer fuiste el único en presentarte

 

Eso sí, al menos las torretas defensivas cuentan con la protección de ciertas construcciones que hacen de escudos ante los retorcidos rayos con los que de vez en cuando los invasores nos atacan en su monótono avance. Nuestros disparos también destruyen estas estructuras por lo que tenía cierta estrategia su utilización. Algunos de los jugadores más avanzados convertían su uso en todo un arte.

Pero la principal arma de los invasores alienígenas no es una súper avanzada tecnología, sus amorfos rayos láser ni la nave nodriza que de vez en cuando cruza la pantalla para regocijo de los cazadores de puntos. Su principal baza es que son infinitos. Con lo que consiguen que tarde o temprano todo humano acabe llegando a su limitada  capacidad de acabar con estos bichos. Así que para ellos es tan simple como esperar a que sea sobrepasada para acabar con la humanidad. Sí amigos, las posibilidades de terminar con la invasión son las mismas que la de ver una versión GOTY de Quantum Theory, es decir, ninguna. El único estimulo que hacía que los jugadores volvieran una y otra vez no era la posibilidad de ver un final, era el de ascender lo máximo en el ranking. Aunque también estaban los que simplemente echaban una partidilla para distraerse mientras se tomaban una cerveza, vamos, los casuals de la época.

 

El Matamarcianos

La creación de un genero, el del shooter espacial, también llamado juego de naves, también llamado matamarcianos, también llamado marcianitos, también llamado Shoot’em up, también abreviado como shmup, vio su origen como tal en este Space Invaders, aunque no fuese el primer juego en el que controlábamos una nave/torreta. Los títulos que lo siguieron podían tener scroll vertical, horizontal o carecer de él. Incluso podían haber sustituido la nave espacial por cualquier cosa absurda que se os ocurra como, por ejemplo… ¿qué diría yo? ¿Alicia Sánchez-Camacho sobre una gaviota?

 

Fuera como fuera el desarrollo que heredaron los sucesores del género, siempre fue el mismo: controlábamos un aparato volador con la capacidad de disparar -aunque no siempre, pues hay todo tipo de variantes- que, en vez de utilizar la velocidad de su cacharro para poner hiperimpulsor en polvorosa y meter años luz entre él y los atacantes, decide enfrentarse contra una interminable y mucho mejor preparada flota enemiga. Todo un acto de bravura que será recordado en el ranking del arcade hasta el fin de los tiempos, o hasta que el gordo y sudoroso encargado del local, armado con su mirada siempre hosca y su riñonera apretada, decida desenchufar la máquina. En cualquier caso, seguramente nunca llegareis a superar los 1.114.000 puntos que consiguió un tal Eric Furrer a la tierna edad de 12 años durante un maratón de casi 39 horas.

Con el tiempo se fueron incorporando nuevas posibilidades, pero todas orbitaban sobre el mismo esquema. Estas cabinets en bares y salones arcades empezaron a ser un buen negocio y se extendieron y popularizaron. No había bar que se preciase si no contaba en su mobiliario con una de estas máquinas arcades junto a los borrachuzos locales.

 

Mi abuela también jugó a Space Invaders, pero con su particular estilo

 

Las conversiones

Bien al principio de la década de los 80 se cumplió el sueño de muchos jóvenes de la época, llevarse una recreativa a casa. Evidentemente tenía algo de truco, y lo que realmente podían disfrutar en el recogimiento de sus hogares era una versión adaptada a máquinas domesticas. La primera de éstas no fue otra que Space Invaders para Atari 2600. Esta primera adaptación de un arcade fue todo un vendeconsolas, su influencia cuadruplicó las ventas de la máquina.

 

Está claro lo que para el artista representa el logo de Atari, no quisiera saber sus respuestas en un test de Rorschach

 

Resulta curioso pensar en como grandes inventos de la humanidad han prosperado y visto crecer su popularidad gracias no a la función principal a la que estaban destinados sino a otras secundarias. Ejemplos claros serían los telescopios gracias a las vecinas que no cierran las ventanas o Internet a la pornografía. En este paquete yo metería el auge de los ordenadores domésticos debido a los videojuegos. Quizá el primer ordenador personal realmente popular fue el Spectrum y ¿adivináis cual fue el primer juego que se comercializó para él? Pues no fue Space Invaders, pero sí un clon suyo creado por Quicksilva llamado Space Intruders. Esta primera y tosca adaptación del clásico matamarcianitos podría decirse, parafraseando a mi estimado compañero JMV, que fue “de una manera extraoficial” el primer juego comercial lanzado para un Spectrum, dio el pistoletazo de salida a los cientos y cientos de juegos que serían programados para tan carismático cacharro.

Más tarde llegarían otras conversiones oficiales y adaptaciones, casi cada generación de videojuegos ha tenido su ración de Space Invaders y en algunas unas cuantas. No es imposible nombrarlas todas pero sí sería muy largo y, vamos, que para eso ya existen cosas como la Wikipedia.

Se llegó a programar una segunda parte que añadía algunas pocas mejoras jugables y en la anterior generación de consolas incluso hubo una continuación directa con “Space Raiders” (Gamecube, PS2) que nos ponía en la defensa de la invasión terrestre que precedía a la aérea del clásico.

 

El espacio exterior está lleno de peligros y no todos llegaron a la noble tarea de destruir la humanidad

 

Merchandising

Y que sería de todo buen icono si no fuese explotado hasta la saciedad por montones de utilísimos y variopintos elementos de merchandising. Repasaremos unos cuantos a los que supongo les aplicarán el descuento del IVA de artículos de primera necesidad.

La inventiva humana no tiene límite. Si ya parecía imposible empeorar el hecho de tener que levantarse temprano por la mañana los creadores de un despertador Space Invader han ido un paso más allá haciendo que no sólo te despiertes de mala leche sino con dolor de cabeza por el tempranero y ruidoso jaleo de batallas espaciales.

 

 

No se queda atrás la sandwichera. ¿Quién no querría que se le requemase el desayuno con cancerígenas partículas en forma de Space Invader?

 

 

Para ser un buen friki ya no sólo es suficiente con llevar unas gafas pegadas con esparadrapo por la mitad, ni siquiera ponerse unos bolígrafos y una calculadora en la solapa. Ahora para ir a la última moda nerd es necesario llevar tus aficiones estampadas en camiseta, bolso o calcetines.

 

 

 

 

Y para las ocasiones más formales está la corbata. ¿Qué director de recursos humanos se negaría a contratar a un candidato que se presente con unos buenos marcianitos en la corbata a una entrevista de trabajo?

 

 

 

Referencias culturales (y no tan culturales)

Los Space Invaders, han conseguido a lo largo de los años invadir con su marchoso avanzar no sólo el mundillo de los videojuegos sino que han calado hondo en otros. Muchas son las referencias hacia los marcianitos en televisión, cine y demás medios. Aparecen máquinas de Space invaders en películas como “Tootsie”, “So fine”, “Les c ompères” y “The accused”.


Pero no solamente han saltado a otros medios audiovisuales sino que han calado en la cultura general. Existen multitud de artistas que se han inspirado en ellos para la creación de pinturas y videoclips.



 

Incluso existe un artista francés de sobrenombre Invader que se dedica a colgar mosaicos imitando los píxel de los Space Invaders y los coloca por las ciudades del mundo. Existen algunos de ellos en casi todas las ciudades importantes europeas, entre ellas algunas españolas como Bilbao o Barcelona -extrañamente en Parets del Vallés, mi ciudad, no existe ninguna-.

 

Space Invader sorprendido en Barcelona

 

Ese mito

Space Invaders no fue sólo uno de los videojuegos mejor diseñados de la historia. Para mi su principal aporte no fue una estética pixelada influyente, ni la creación de un nuevo genero destinado a arrasar. En mi opinión la fundamental aportación fue ser justo lo que el mundillo necesitaba, su éxito, que llevó a Taito a vender montones de cabinets, puso fin a la decadencia que en 1977 había adolecido el mercado por la sobresaturación de videojuegos burdos y clones de Pong, en el llamado crash de los videojuegos. Revitalizó una industria que languidecía a base de buenas ideas y adictiva jugabilidad.

Personalmente fue el primer videojuego al que jugué, en una máquina antigua, que ya había visto tiempos mejores, pero no dudé en introducir la moneda de cinco duros, ponerme de puntillas para poder llegar a ver la pantalla y hacer mi parte para detener la invasión espacial –no duré ni cinco minutos-.


La esencia de Space Invaders en 3 gloriosos minutos

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11 respuestas a Space Invaders

  1. Muy bueno Falsworth !

    “La de los alienígenas en cuestión funciona de manera muy similar a la terrícola, es decir, inteligencia más bien poca.”
    Cuanta razón jjejeje

    La canción del final me ha dejado pillao ..
    Muy currado el artículo

    Salu2

  2. Y a mi que es un juego que siempre me ha aburrido, no se porqué…

  3. Tremendo repaso a esta leyenda el que te has marcado compañero. Muy bueno.

  4. Un analisis muy completo!!!

  5. Interesantísimo artículo!

    Por cierto, tenéis que ver este vídeo en el que también se hace alguna referencia al Space Invaders… Es buenísimo!

    http://www.dailymotion.com/onemoreprod#videoId=xcv6dv

  6. Te ha faltado el capitulo de futurama donde sale tambien una mencion muy guapa a Space invaders!!!

  7. !Gracias por los comentarios!

    FACTORYARCADE dijo:
    Te ha faltado el capitulo de futurama donde sale tambien una mencion muy guapa a Space invaders!!!

    !Qué gran verdad!

    Hubo dos videos que no encontré en suficiente calidad para colgarlos: Uno fue ese de Futurama, todos los que vi hacian referencia a un juego pero no encontré la escena como tal.

    Otro fue un divertidisimo gag de robot chicken en el que dos Space Invaders discuten si deben salir de la formacion para atacar directamente.

    Si conseguis estos u otros os agradecería que me dijeseis el enlace.

    También pense en hacer un minicapitulillo de los cameos en otros juegos pero sólo encontré 2: Arkanoid y Battletoads ¿Recordais más cameos?

  8. Yo vi uno de esos invaders en Paris,

    http://www.bytemaniacos.com/spectrumero/party2/paris.htm

    Un SAludo
    Javi Ortiz

  9. Tremendo recorrido por el Space Invaders que se ha apuntado el señor Falsworth. Mis respetos para el caballero 🙂

  10. Muy bueno aunque os tengo que reconocer que yo era (y soy) más de Galaxian que de Space Invaders.

  11. zerocool dijo:
    Muy bueno aunque os tengo que reconocer que yo era (y soy) más de Galaxian que de Space Invaders.

    Date un paseo poe el Facebook de Factoryarcade veras la GALAXIAN que estamos restaurando es del año 80

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