6 euros… ¡1000 pesetas!

No sé si lo sabréis (lo que viváis en la zona sur de Madrid seguramente sí 🙂 ), pero desde que nos subieron el billete sencillo de metro un 50% los viajes se han encarecido bastante. Hace poco lo estuve comentando un amigo, ir y volver de Madrid capital usando el metro ahora mismo nos cuesta 6 euros (1,50 € por MetroSur, 1,50 € por usar el metro, y sus respectivas vueltas). Vamos, un timo, y aún así un par de veces lo hemos pagado como si nada, es lo que tiene que el metro pase por delante de tu casa. Seis euros, que si le preguntas a cualquiera de las calculadoras que se hicieron tan famosas por el año 2000 para cambiar la moneda y sentirnos como si no nos estuvieran timando, te diría que son mil pesetas… ¡¡¡mentira!!!

 

Mil pesetas eran la diferencia entre pasarte el día sin saber qué hacer, o ser el amo. Eran la cantidad suficiente como para producir una barrera psicológica (“¿990 pesetas? Uy, qué barato”, “¿Menos de 1000 pesetas? Qué ofertón”). Y si además las pillabas el día del espectador, una mochila llena de patatas fritas y una chaqueta de chándal “por si preguntan”, te solucionaba la tarde con un par de películas en pantalla grande. Aunque a las malas, el videoclub más cercano también era una buena opción, sacando 3 x 2.

 

Mira hijo, esto es un talego

 

Pero lo mejor de todo era que te permitían ir a otros mundos, conocer gente extraña, en lugares oscuros, con música repetitiva, pantallas con imágenes parpadeantes de colores chillones, una niebla extraña en el ambiente que probablemente no fuera demasiado sana, etc., etc. Que sí, que estoy hablando de los recres del barrio. No sé si fueron muy duros vuestros padres con el tema de las pagas, pero en mi caso me costaba Diox y ayuda que me dieran algo, y contando con cuentagotas. Si les buscaba alguna excusa les podía sacar para ir tirando durante la semana, pero ahorrar, lo que se dice ahorrar, no es que pudiera ahorrar mucho.

Normalmente si entraba en unos recreativos era porque había conseguido racanearle a mi madre durante la semana al menos 100 pesetas (200 si había suerte y no se daba cuenta de las vueltas 🙂 ), y reservarlas para echar unas partidas con los amigos de siempre. También algunas veces pasaba por allí los días que no había clase (o si se decidía en comuna ir para allá), pero en general en esos momentos sólo llevaba para un par de partidas.

Pero un día fue distinto. La tarde transcurría como siempre. Quedé con mi amigo Fukencio (mantendremos el anonimato), estuvimos echando un par de partidas a las recres de siempre (Dungeons & Dragons 2, Metal Slug, Run & Gun 2… y ya, que no estábamos para tirar la casa por la ventana) y nos dirigíamos al parque para acabar de matar la tarde con un balón de fútbol. Según avanzamos, vemos a una persona que estaba buscando algo con mucha insistencia cerca de un coche, hasta que se da por vencida y se va. Como le vimos dando bastantes vueltas, nos acercamos “por si acaso”, y nos pusimos a buscar también. Después de un par de vueltas, nos dio por mirar debajo del coche… Nada por aquí… Nada por allá… Oye, qué es eso… Parece un papel verde… ¡¡¡¡MIL PESETAS!!!!

 

Es mío, mi tessssooooorooo

 

Lo siguiente que ocurrió fue una lucha fratricida entre dos bandos que no estaban dispuestos a dar su brazo a torcer. Arrastrándonos debajo del coche cual Gollums en busca de su tesoro, aquel ya no era mi amigo, era un ser despreciable que se quería apropiar de MI billete. Lo malo era que estaba demasiado lejos, y ninguno de los dos llegábamos… Tendríamos que dejar los codazos aparte y aprender a colaborar. Después del compromiso por ambas partes firmado ante notario con varios testigos y un “telojuro” de rigor de que compartiríamos el billete, nos pusimos a buscar una rama para poder sacarlo. No fue difícil, había varios árboles y conseguimos sacar el billete casi sin esfuerzo. Ahora tocaba repartirnos el botín.

 

¿Te imaginas 40 de estas en tu bolsillo?

 

Dividir un billete no es fácil. Normalmente se necesitaría algún tipo de transacción de por medio para que nos dieran el cambio, excepto en un lugar mágico donde podíamos pedir cambio sin que nos pusieran mala cara: Los recres. Volvimos otra vez, aunque ahora con un talante distinto… éramos los amos. Aunque solo nos correspondieran 500 pesetas a cada uno, nos sentíamos como los forajidos entrando en el saloon del pueblo más salvaje del oeste. Nos acercamos a “la barra”… bueno, una taquilla con un tío al otro lado que debía de estar hasta los cojones de los niñatos de turno, y le espetamos un “Cámbienos el billete en monedas pequeñas… ¡y sin marcar! Que nos gusta que reluzcan”. Todo el mundo entendía que pedíamos monedas de 25 pesetas, así que nos soltó 40 monedazas. Así, sin mirarnos, rompió un paquete de monedas que tenía nuevo y nos las dio sin casi inmutarse. Vale que no fuéramos los primeros que se dejaban allí un dineral, pero una reacción un poco más emotiva por su parte nos habría contentado un poco más, que era nuestra primera vez.

 

Los putos amos

 

Con los bolsillos llenos (qué gusto daba por aquel entonces andar y que te sonaran los bolsillos a plenitud), nos dirigimos a acabar lo que un rato antes habíamos comenzado. 500 pesetas son como 20 partidas a lo que nos diera la gana, o 20 continues para aquella máquina que siempre nos dejaba a media pantalla. Aunque ahora había un matiz: podíamos permitirnos el lujo de jugar a recres que nunca antes habíamos jugado. Las primeras 50 pesetas se fueron en un par de máquinas que no conocía y las habían traído hace poco: Waku Waku 7 (un Street Fighter de coña made in Neo Geo, muy recomendable si no sois muy exigentes), y un King of Fighters que no recuerdo (ya conocía los King of Fighters, pero es que estos juegos no son muy de mi gusto :P). Después jugamos un Die Hard Arcade a dobles y nos separamos, cada uno teníamos nuestra misión.

 

Lo que se entiende ahora por salones recreativos… Vaaaaaya rollo

 

Por mi parte, tenía cuentas pendientes con varios juegos: El Midnight Wanderers y su segunda parte, Pang 3, Marvel Super Heroes, Die Hard Arcade… Y curiosamente uno al que me había picado hace poco: El Hook. Estaba basado en la película de Robin Williams con el mismo nombre y era un juego de luchas tipo Cadillac & Dinosaurs. Lo cierto es que no es nada del otro mundo, hace poco jugué por recordar viejos tiempos y me parece bastante malo, controles demasiados sencillos, poca variedad de enemigos, casi nada de variedad de items y bastante pocas pantallas, pero no se por qué el nivel de dificultad era tan bajo que me invitaba a jugar de vez en cuando… Eso y que casi siempre estaba libre. Así que decidí que aquella máquina tendría el honor de llevarse “mis dineros”. Empecé a jugar como si de verdad no tuviera más monedas para echarla, me pasé las primeras pantallas (como siempre) y cuando me salió la clásica cuenta atrás porque me había quedado sin vidas, me estrené echando una moneda nueva. Era un subidón, por fin vería la siguiente pantalla del dichoso juego. No es que hubiera un gran cambio, mismos enemigos, escenario un poco distinto… bueno, seguimos, que esto no está tan mal. No está tan mal hasta que te vuelves a quedar sin vidas claro, así que empiezas echar monedas como si no hubiera un mañana, como si tu bolsillo no tuviera fin…. ¡¡¡Y NO LO TENÍA!!!

 

 

La mezcla de que fuera un juego fácil y que tuviera los bolsillos llenos hizo que me lo pasara como si nada. Tengo vagos recuerdos de la partida, pero entre otras cosas, iba intercambiando los personajes de vez en cuando. Experimentar con personajes distintos del tuyo no es fácil, y está al alcance de solo unos cuantos. Esto es un lujo que puedes hacer solo cuando te sabes la máquina de memoria… o cuando tienes dinero de sobra. Había 5 personajes a elegir: Peter Pan, un gordito, un chico pequeño, un chico que parece un mago y una especie de punky (para los que hayáis visto la película, Thud Butt, Ace, Pockets y Rufio). Llegué al final casi sin darme cuenta, como decía es un juego bastante corto y eso hizo que me sintiera extrañamente realizado. ¡Me había pasado una recreativa! Esto no se veía todos los días, pero aun así, tampoco es que tuviera nadie con quien celebrarlo. Mi amigo seguía a su rollo con el “Run & Gun 2” (qué vicio le tenía el jodío, podría haberse comprado la recreativa si hubiera ahorrado todo lo que se gastó en ella), pero eso tampoco me desanimó.

 

Aun me quedarían unas 250 pesetas (wooow). Lleno de orgullo decidí ir a por la siguiente máquina: Midnight Wanderers. Craso error, esta puñetera máquina está pensada para exprimirte hasta tu última moneda. Los primeros niveles son bastante fáciles, tiene una curva de aprendizaje aceptable hasta el tercer nivel. A partir de ahí, la cosa se complica. Si no te sabes casi de memoria el nivel, lo más fácil es que te maten, y tengas que echar una nueva moneda. Creo que le eché unas 100 pesetas hasta que me di cuenta que  esto no funcionaba igual que en Hook. Aquí llegaba un momento en que simplemente no podía avanzar, así que lo dejé. Lo dejé por probar la segunda parte, el Chariot. Valiente como soy por haber jugado al Galaga, pensé: “Uno de navecitas, no tiene que ser tan difícil”. Aquí demostré que lo mío era errar el tiro, y estrellarme contra los del enemigo. Creo que sólo llegué a pasarme el primer nivel antes de que me derrotaran y volviera a echar una moneda… Y durara unos 3 minutos hasta que me salió el “Insert Coin”. En fin, que si queréis saber la definición de “tirar dinero” podéis echarle un ojo a las grabaciones del local donde salgo yo luchando contra esa máquina.

Me quedaban 100 pesetas en el bolsillo, y me encontré con mi amigo que ya estaba en bancarrota. Llevaríamos una hora y pico en el local, y era de las pocas veces que nos lo habíamos pasado casi todo el tiempo jugando, como mucho habríamos parado por esperar a alguna máquina, pero no “para ver jugar”. Porque, seamos sinceros, cuando no había dinero lo que más molaba era ver jugar a los demás. Sí, yo también he sido de esos mirones que solo hacen bulto cuando alguien juega. Decidí que el mejor destino de esas 100 pesetas sería una bolsa de patatas (de las nisu, que las Matutano grandes se salían un poco de presupuesto), que ya había hambre, y dejar aquel local de perdición de una puñetera vez.

 

Lo más parecido a unos recres de los de antes… No es lo mismo.

 

Ahora, de vez en cuando voy a unos recreativos que hay en un centro comercial cerca de mi casa, pero no es lo mismo. Ahora tengo el poder adquisitivo de gastarme 3 € (500 pesetas, lo mismo que me gasté aquella tarde) en tres partidas a una máquina, y me siento timado. Quiero que me devuelvan mis máquinas a 25 pesetas, con sus botones negruzcos y su olor a cigarrillo, y mis horas perdidas en un sitio repleto de juegos de verdad. Así que si en algún momento alguien os pregunta cuanto son al cambio 1000 pesetas, que sepáis que no son 6 €. Son al menos una lucha fraternal con final épico, lucha contra infinitos clones del capitán Hook, varios partidos en la NBA manejando a Chicago (supongo que serían los Chicago Bulls 🙂 ), rescates en un rascacielos gobernado por un loco, batallas de naves en un universo gobernado por monstruos del zodíaco, peleas callejeras… y una bolsa de patatas.

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25 respuestas a 6 euros… ¡1000 pesetas!

  1. Qué bueno Marcos, de lo mejor que he leído los últimos días por aquí xD

    Es el espíritu. Además el puto juego de Hook también fue de los primeros que me pasé, y aunque era bien flojo siempre es un logro personal que queda ahí.

  2. Muy buen articulo Marcos, y es que es verdad, ahora los resquicios de los recreativos son los hermanos deformes y que nadie quiere de los antiguos y gloriosos templos de conocimiento. Los arcades han dejado paso a los nefastos juegos de baile rarunos japones y los pinballs ahora son maquinas tragaperras, una pena.
    que sirva de ejemplo Hace unos meses encontre en el parque de atracciones de madrid una maquina antigua y destartalada del juego “The lost world” aue recuerdo jugar en mi niñez y alucinarme (en la cabina y todo), al entrar vi que la gloriosa cabina se habia transformado en una pantalla medio rota, unas pistolas gastadas y que no funcionan y al echar la moneda, ni siquiera pude jugar, en fin, cest la vie

  3. @men_drugo Gracias tio. El Hook era un juego raruno, ni muy bueno ni del todo malo para la época. Me alegra ver que no fui el único que le cogió vicio.

    @salariasa2 ¿Te refieres a la segunda máquina de sega del parque jurásico? La tienes en un estado menos lamentable en los recres del centro comercial “tres aguas”. Funciona una de las pistola, y la pantalla está partida, pero es más o menos jugable, aunque no poder jugar a dobles es una putada.

  4. Leñe, otro que paga MetroSur siendo el mismo metro… compañero, o tienes el bono o estas jodido.
    nuvalo, si, la he visto en tres aguas, una pena que no la reparen, a dobles mola mucho mas!

  5. Qué bueno. Me encantan estas historias de como veíamos la vida cuando éramos pequeños. Te llenan de nostalgia.

  6. Hay que ver lo fácil que era ser feliz cuando éramos chavalines.

    El Hook yo también lo jugué, pero nunca fue de mis beat’em ups favoritos (que eran básicamente TODOS los de Capcom), así que nunca logré acabarlo. Eso sí, el Midnight Wanderers con un crédito me lo acababa (a veces sin perder ni una vida incluso). Eso sí, el Chariot… ahí sí que me daban cera, creo que nunca pasé de Geminis (y debe ser la segunda fase). Tampoco es que sea yo especialmente bueno en los shooters, eso también está claro.

  7. Muy bueno Marcos, me has traído muchos recuerdos de mi infancia. Qué cabrones éramos y como nos las veíamos para jugarechar unas partidas, ja, ja.

  8. El Hook era una basura pero todos hemos caído en los salones alguna vez xD

    Me ha gustado mucho la entrada Marcos, casi tanto como los juegos que regalas.

  9. Madre mía que bueno!!!. Aún recuerdo cuando mis abuelos me daban 100 pesetas todos los domingos cuando ibamos a visitarlos. Esas pesetas iban a parar a la hucha muchas veces, otras tantas iban a parar a la recreativa del kung fu master (mas bien terminarían muchas mas en la recreativa que en la hucha) o para comprar estampas. Menudas colecciones y menudas tardes que me pasaba yo con los 20 duros!!! 😀

  10. Muy bueno Marcos.

    Yo la verdad es que iba muchas veces a los recre sin un duro. Me conformaba con mirar a los demás jugar, no quedaba otra.

    Pero cuando enganchaba pastaaaa….

    Qué recuerdos las Mil Pelas. Éramos los putos amos con un billetito. Se podían hacer muchas cosas con un billetito. Hoy día el dinero no vale una mierda. Da igual si ganas 1000 euros o 1500. No te llega pa ná.

  11. No se que es peor, si subir el billete u obligarte a pagar mas de 5 euros para usar la tarjeta de credito. Ahora es imposible comprar dos billetes combinados de esa manera por un puñetero euro de diferencia…

  12. ¡genial! me ha encantado él artículo.¡que de recuerdos!
    Ese hook es una espinita que siempre he tenido clavada, la película me encantó,la máquina la sortearon en una Micromania y yo nunca pude jugarla por no estar disponible en ninguno de los salones a mí alcance.
    Algún día me desquitare y acabaré mi recre sólo para poder gastar 1000 pesetazas al Hook 😀

  13. Joder, que artículo más bonito, de verdad. Me ha puesto nostálgico, snifff… mi más sincera enhorabuena, me he sentido identificadísimo.

    (Mi caso es más triste, mi madre me daba 20 duros para desayunar en el colegio, no desayunaba y me los gastaba en cuatro partidas en los recreativos de al lado: Golden Axe 2, Cadillacs y Dinosaurios, Los Simpsons y Street Fighter, invariable)

    Con el Golden Axe 2 tenemos mi hermano (logaran) y yo una anécdota genial, pero es otra historia y merece ser contada en otra ocasión.

    Snifff, snifff….

  14. Esta crónica ha vuelto a dejar claro que Marcos es hamo :adorar:

    Me encantan este tipo de historias con las que tan identificados nos sentimos todos (en lo bueno y en lo malo).

    :adorar:

  15. Como cundían antes mil pelas… Me ha encantado leer y recordar estas anécdotas Marcos.

  16. Grande Marcos, muy grande. Me lo he pasado pipa y me he sentido muy identificado en algunas cosas.

  17. Enhorabuena por como nos has cautivado a todos con esta entrada Marcos, coincido con el resto de compañeros :adorar:

    Qué pena da pensar que esos tiempos en los que uno era el puto amo con solo mil pelas ya no volverán…

  18. jajajaj muy bueno el artículo!! Representa perfectamente el espíritu de nuestras generaciones… q tiempos!!

    Recuerdo los tiempos de los billares Nieto como si fueran ayer. Esas partidas al Cadillac & Dinosaurs, al Track & Field, al Wind Jammers,…. esos piques al futbolín.. bufffff qué bien lo pasábamos!!!

    Esa esencia ya se ha perdido. Ahora las máquinas, la mayoría mucho más sofisticadas, valen 1 ó 2 euros y están hechas para que dures na’ y menos, aparte de haberse perdido completamente esa sensación acogedora que tenían los recreativos de nuestra época :zzz

  19. Que buenos tiempos cuando la palabra “salir de paseo” en fin de semana era pasar horas en los salones.Me acuerdo que me daban de paga 300 pesetas,20 duros pa chuches y el resto a fundirlo jugando.
    Y lo de ir a ver a los abuelos rezando para que te dieran dinero porque estaba viciado a la recreativa esta de un coche que iba pintando plataformas y se me acababa el dinero de la semana(creo que era el City Connection) fué antológico en mi caso.

  20. Eso era vida social y no la cuadrilla de hikikomoris encerrados en sus casas con amigos que jamás han visto que estamos criando.
    Devolvednos esos salones, esas tardes y sobre todo, esas bolsas de patatas fritas.

    :adorar: :adorar:

  21. Todo eso ya se perdió, pero por lo menos hay gente que se acuerda. El éxtasis de encontrarse un billetaco en aquella época debió de ser de los buenos

  22. Un comentario magnifico, sin duda. Como pasa el tiempo, que penita…
    un saludo y sigue así.. 🙂

  23. Las historias de salones recreativos son de mis favoritas, los programas con anécdotas me gustaron mucho xD

  24. Gran artículo… Por un momento he vuelto, como dice mi hermano, a los Billares Nieto y al New Park de La Vaguada (ambos en Madrid). Ya lo conté en el especial recreativas, pero yo he conocido las máquinas de zumo de naranja y limón a 10 pts!!! Precio que también costaban los futbolines y algunas máquinas tipo Space Invaders y clónicas. Esa época era maravillosa…. y con 6€ eras el puto amo!

  25. Muy buen articulo os invito a dar un paseo por las instalaciones de Factoryarcade en Barcelona!!

    http://www.youtube.com/watch?v=6iD9IPiw_2Q&feature=youtube_gdata_player

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