Análisis de Fallout: New Vegas

Las viudas del Yermo siempre miran al horizonte, a esa línea donde sus maridos se fueron para no volver, al lugar en el que desaparecieron los hombres que les arrebataron su dignidad. Allí, el mensajero es sólo un punto negro que toma forma poco a poco, entre remolinos de viento que traen ceniza con olor de guerras que ya nadie recuerda porqué empezaron. Su mente apenas repara, por trivial, en la misión que tiene entre manos, poco sospecha del violento futuro que se le aproxima.

 

 

En un complicado giro de acontecimientos que incluyen la compra/venta de la licencia, la gente de Black Isle Studio, creadores de los dos primeros títulos de la serie, han acabado siendo los elegidos para desarrollar esta entrega, cerrando un círculo de extrañas y posiblemente oscuras maniobras mercantiles que al menos ha dejado una considerable cantidad de RPG del bueno. Poco sospecharía la gente que abandonó la franquicia en las manos de Interplay (no tardarían en malograrla) que, ya rebautizados como Obsidian Entertaiment,  Bethesda les delegaría el trabajo de este New Vegas y la oportunidad de lucimiento que supone volver al trabajo que les hizo famosos.

Este viaje de ida y vuelta es aplicable también a nivel artístico. Obsidian retoma  las pautas retrofuturistas propias de la saga que creó y a la que Bethesda le puso su granito de arena. Tiene una estética de los años 50 a la que aplica un enfoque futurista. Los carteles publicitarios de familias felices en meriendas campestres se entremezclan con amenazas nucleares y sofisticadas armas láser. Una buena parte de estos objetos y elementos visuales han sido tomados sin ningún pudor de Fallout 3 en todo un ejercicio de reciclaje, o más bien de reutilización de trabajo ajeno.

Una de las primeras cosas que descubrimos al empezar a jugarlo es que a nivel sonoro también sigue las directrices de la anterior entrega. Músicas de los 50 que es posible escuchar sintonizando alguna de las radios que nuestro Pipboy es capaz de encontrar. Algunas memorables como el “Blue Moon” de Sinatra, utilizado también a modo de presentación. Escuchar estas canciones inocentes de otra época crea una gran sensación de contraste que ahonda en la imagen de desolación y destrucción del mundo. Busca el mismo efecto que produjo “I dont want to set the world on fire” en Fallout 3, pero no acabando de conseguirlo de manera tan profunda. Cuenta también con melodías propias que actúan de banda sonora como tal, con una fuerte base de sencillas melodías de cuerda, y que cumplen su objetivo de meternos más en la historia de este RPG.

 

 

Pues Fallout New Vegas es un RPG, así, en mayúsculas. Tiene ese espíritu que se ha ido heredando desde su primer y más claro antepasado: el magnífico “Wasteland” de Commodore 64. Título que todavía es considerado por muchos el mejor RPG de la historia. En su mismo ADN está la impronta de éste y otros tantos trabajos anteriores. Le dejaron en herencia una creación de personajes de habilidades configurables y mejorables en el transcurso de la partida, un estilo de crear e interactuar con PNJ’s y un amplio menú con el que recolectar todo tipo de objetos. Pero el tiempo no ha pasado en balde y Fallout se ha visto favorecido por el mestizaje con otros géneros. Como el shooter en primera persona, del que toma su punto de vista en forma de mano empuñando un arma que sirve de vínculo entre jugador y personaje. También se ha podido librar de un estilo lineal pasando a ser un mundo abierto donde el personaje tiene mayor libertad a la hora de realizar su siguiente acción, vamos, un estilo sandbox. Sin embargo hay defectos que, como la calvicie, también han ido pasando de generación en generación

Y es que especialmente en el apartado visual Fallout New Vegas está plagado de pequeños fallos, caídas súbitas de framerate que pueden incluso llegar a colgar el programa y extraños glitches más curiosos que problemáticos. Realmente el Gamebryo, el motor gráfico que da vida al Yermo, ve muy lejano su nacimiento en 2003 y luce desfasado. Las texturas son pobres, alguna digna de Nintendo 64, y sus colores, aunque hayan aumentado la paleta respecto a Fallout 3, siguen teniendo tonos apagados, como lavados.

 

 

Pero si hay un género que históricamente se ha asociado a la tosquedad de acabados ese es el RPG, al menos el occidental. Tosquedad que en este título se acentúa especialmente en el control. Nuestro personaje es un bloque poco nada ágil que se mueve con cierta lentitud por el paisaje y que fácilmente puede quedarse encallado en recovecos del escenario. Su salto, además, es bastante impreciso y de dudosa fiabilidad.

Afortunadamente para Fallout los gráficos no son el objetivo final, no busca por encima de todo una excelencia en el apartado. Aquí son sólo un medio con el que descubrir e interactuar con la esencia del juego, el mundo perfectamente diseñado que se nos abre para que lo exploremos. Estamos hablando del Yermo. Recorrerlo es una de esas experiencias que no hay que perderse en esta generación. Pues consigue ser divertido el simple hecho de caminar, vagabundeando sin rumbo fijo entre las pequeñas colinas y los matojos que fueron lo suficientemente fuertes para soportar el holocausto, dejarse llevar y ver hacia que nuevos sitios nos llevará nuestro deambular.

Hay historias escritas por todos lados, en entradas de ordenador, en la forma en la que están dispuestos los restos esqueléticos de una casa. Entrar en algunos de esos refugios diseminados por el desierto te transmite totalmente la sensación de que aquello fue un lugar habitado y que hubo una historia allí. En las bitácoras de los antiguos habitantes descubrimos parte de su vida y de ellos mismos, nos hace implicarnos especialmente con su pequeño y privado drama. Existen muchos escenarios en otros videojuegos con un acabado visual varios escalones por encima de éste, pero ninguno tiene la profundidad ni la verosimilitud del Mojave de Fallout. Con sus decenas de lugares que encontrar y su faro resplandeciente en la oscuridad de sus noches, esa New Vegas que luce imponente y que atrae a los habitantes de los alrededores, fascinados, aún a sabiendas que llegados allí se quemarán como insectos al contacto con el vidrio de la lámpara.

Y es que la pequeña ciudad de casinos es el eje sobre el que gira toda la historia, y como centro de rotación el mayor de todos los locales, el Lucky 38, que se yergue imponente simbolizando el poder del misterioso Sr. House.

 

 

La historia de New Vegas puede gustar menos que la de Fallout 3 pero está mejor escrita. El trasfondo es más coherente y rico. Las gentes y lugares que pueblan Nevada son más verosímiles y cuentan con una más sólida construcción que las de su predecesor. Las muchísimas líneas de dialogo que existen rezuman un humor ácido. Básicamente nos relata una historia postapocalíptica pero a la que se le ha aplicado un barniz de videojuego. Un acabado superficial que rellena hasta hacer desaparecer las fisuras más profundas, oscuras y morbosas que pudiera tener y que le deja al conjunto un cierto brillo fantástico, con monstruos inverosímiles y mutaciones de animales que serán nuestros principales enemigos.

La moralidad de New Vegas es tan ambigua como sus gentes, tomar una decisión buena o mala no es tarea fácil; pues no está claro del todo cual es el camino recto. Incluso en las facciones principales encontramos claroscuros, no existe un blanco o un negro, todo queda en una mucho más realista escala de grises. Existen múltiples caminos a escoger y nuestra reputación dependerá en buena medida de nuestro comportamiento. Haciendo bueno el dicho de que no se puede quedar bien con todo el mundo, acercarnos a una facción podrá ir en detrimento de nuestra relación con otra rival. Cosa que podrá ser peligrosa si llegan a cogerte demasiada inquina.

El núcleo jugable de New Vegas es el heredado de Fallout 3. Su sistema de creación de las habilidades del personaje, los menús a través del Pipboy, su sistema de combate y la posibilidad del modo vats. Casi todo estaba allí ya cuando llegaron los chicos de Obsidian. El Yermo cuenta con cientos de objetos recolectables que van desde prácticamente inservibles latas abolladas, pasando por libros que aumentan nuestras habilidades al leerlos hasta sofisticadas ametralladoras láser. Todo rincón es bueno para rebuscar a la caza de cosas que nos puedan ser de utilidad. Es sensacional la experiencia de búsqueda de tesoros olvidados en derruidas casas o en estaciones de metro largamente abandonadas.

Pero no todo estaba allí cuando llegó la gente de Obsidian, también introdujeron alguna novedad. No todas acaban de funcionar. Muchas de las nuevas incorporaciones a la jugabilidad no son demasiado afortunadas y el programa no estimula al jugador a utilizarlas. La nueva habilidad de supervivencia no es demasiado útil, el caravanas es un juego pesado y pésimamente explicado en su funcionamiento y que no acabó de enganchar ni de servir como el escape jugable que debería haber sido. Quizá la mejor adición sean los seguidores y el sistema de interactuar con ellos. Tampoco son demasiados y es evidente que Obsidian se centró en lo que debía centrarse: en crear una historia interesante y enclavada en un mundo coherente que le daría al jugador multitud de posibilidades en las muchísimas horas que el juego puede ofrecerle.

 

 

Pues es un juego largo. Ya sólo la misión principal lleva horas realizarla y muchas más si no nos centramos en ella y nos dedicamos a la ingente cantidad de secundarias o a simplemente vagabundear por el mapeado para descubrir nuevos sitios. No sólo deja a nuestra elección la siguiente misión a realizar sino que estimula a tomar nuestro propio camino a la hora de realizarlas. Pudiendo escoger entre un gran abanico de posibilidades en su resolución. Esto da al juego una sensación de libertad de la que carecen otros muchos sandboxes. En New Vegas tienes la sensación de ser tú el que decide como se hacen las cosas y no sólo un títere a las órdenes de otros. Además, para hacerlo más interesante, se ha incorporado un nuevo nivel de dificultad que añade nuevas necesidades y obstáculos para el jugador: éste deberá dormir y beber asiduamente y verá como el efecto de las medicinas o drogas que toma no tienen un efecto inmediato en él. Esto enriquece notablemente la experiencia. Es en este modo hardcore cuando realmente Fallout te hace sentir plenamente un superviviente del apocalipsis. Cuando tienes que rebuscar en casas derruidas para encontrar latas de comida olvidadas o arrodillarte para tomar un trago de agua ponzoñosa de radiación para intentar aplacar la sed. Sin duda el último y mayor acierto de Obsidian.

La libertad que deja al jugador para que desarrolle la muy bien elaborada trama es una experiencia jugable que difícilmente se encuentra en esta generación. Su aspecto de shooter en primera persona puede llevar a engaño, aquí no encuentras acción directa y rápida, si es lo que estás buscando es evidente que te equivocas de título. Fallout New Vegas es un excelente RPG. Cuenta con montones de interesantes PNJ’s y ofrece misiones abundantes que alargan de manera no artificial la vida del título. Para los que probaron Fallout 3, y en menor medida Oblivion, el juego no les deparará muchas sorpresas jugables. Si te gustaron éstos, éste también lo hará. Si todavía no has probado ninguno mi recomendación es que lo hagas, sin prisas, sin prejuicios. Fallout tiene muchos defectos a nivel estético pero a la larga sabrá recompensarte con creces.

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11 respuestas a Análisis de Fallout: New Vegas

  1. En resumen lo que podría haber sido un juego bastante bueno y por prisas ha quedado en algo más bien flojo. Y lo de los bugs de circo. Podrían contratar al menos a algún beta tester 😛

  2. Es una *expansión* que, salvo por los flagrantes bugs, me pareció bastante decente. Eso sí, el argumento muy profundo y enrevesado (que no malo, ojo); por lo que para iniciarse recomendaría el Fallout 3 antes que éste.

  3. JaviBonus dijo:
    Es una *expansión* que, salvo por los flagrantes bugs, me pareció bastante decente. Eso sí, el argumento muy profundo y enrevesado (que no malo, ojo); por lo que para iniciarse recomendaría el Fallout 3 antes que éste.

    Si es una expansión deberían cobrarla como tal y no como un juego nuevo. Y si descontaran 10 centimos por cada bug lo comprarías en el Game y te darían algunas monedas por llevártelo.

  4. La verdad es que yo todavía lo tengo pendiente. Me figuro que con el tiempo que ha pasado habrán salido actualizaciones suficientes para solucionar la mayoría de problemas. Una pena la mala publicidad que le hizo todo esto al juego.

  5. Yo lo jugué en consola y aunque tenía algunos fallos se puede salvar, y el juego está entretenido. Pero sí que es conveniente jugar primero al 3 como dice Javibonus a no ser que toda la historia te de igual.

  6. con la excusa de los parches etc cada vez se trabajan menos los juegos
    la gente que no tenga internet en la consola que se joda no?

  7. Seria un gran juego para esperar a Skyrim si no fuera por los bugs. No se puede jugar a este juego sabiendo que es probable que se quede colgado o bloqueado una vez cada hora, sin olvidar la tonelada de bugs menos criticos que destrozan la experiencia de juego.

    Es una pena, se nota que esta hecho a prisa y sin depurar.

  8. Pues debo ser un poco raro. Pero a mi me gusto XD

    Aunque he de decir que hasta que no llegué a New Vegas me parecia una triste sombra del Fallout 3. A partir de ahi, todo gana, las quest son mejores, el tema de las facciones le da mas vidilla ademas de la cantidad de armas.

    Incluso el juego parece mas equilibrado incluso. Lastima de los Bugs aunque he de decir que yo no llegué a sufrir ninguno de importancia.

    Para mi es un juego recomendable 100% en versión PC que es como me lo pasé y donde esta mas parcheado.

  9. No todo iban a ser parches, los DLC tenían que caer: http://www.youtube.com/watch?v=ljfux37VlIA

  10. #10: ¿Una expansión para una expansión?

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