Memoria Analógica #5: The Last Starfighter

Ahora somos ciudadanos serios y responsables. Somos ese funcionario que se levanta a las 6 de la mañana y, tras un café apresurado, llega a la misma oficina, día tras día, a rellenar los mismos impresos, a estampar el mismo odioso sello en el mismo odioso cuadradito: “El de la esquina inferior derecha, señora. ¡No, ese no! el de su “otra” derecha”.

 

O somos ese camarero, en planta desde antes del alba, con tiempo suficiente para encender la cafetera y la plancha y despachar, con un bostezo, el ritual diario de “vestir la barra”: Un platillo, una cucharilla, un sobre de azúcar; un platillo, una cucharilla, un sobre de azúcar…Y esperar, con más resignación que paciencia, la primera oleada de apresurados clientes: “¡Manolo! Un café con leche. La leche fría que voy tarde…”.

O, tal vez, seamos el panadero. Que se acuesta ahora que la ciudad empieza a desperezarse, que empezó su jornada, casi, cuando los demás apagaban la tele y ponían el despertador. Que se ha pasado la noche mezclando, amasando y horneando, para que los habituales del bar “Manolo” puedan, esa mañana, acompañar su café con la tradicional tostada con mantequilla.

Todas esas personas, serias y aburridas, somos ahora pero, no siempre fue así.

Hubo un tiempo en que fuimos más, mucho más que eso.

 

 

Un tiempo en que afrontábamos encarnizadas batallas contra invasores espaciales. Solos, iluminando la inconmensurable oscuridad del espacio profundo con los disparos de nuestros cañones láser. Con los nervios templados como el acero y a la espera de la siguiente oleada de enemigos. Esperando ser capaces de desentrañar a tiempo su nuevo plan de ataque.

Una época en que, vistiendo una brillante armadura y pertrechados de lanza, puñal, antorcha y hacha de batalla nos enfrentamos contra plagas de zombis putrefactos. Atravesamos cementerios, cavernas, helados paramos, solos contra las huestes del infierno para lograr rescatar a nuestra dama… O para perecer en el intento.

En ese entonces fuimos luchadores callejeros. Enfrentados, sin más aval que nuestros puños, a decenas de bandas enemigas. Dispuestos a rescatar, una vez más, a nuestra chica o, en el peor de los casos, a vengar su muerte.

Fuimos soldados, fuimos pilotos, fuimos cazadores de vampiros…

Eran días en que, honor, valor y sabiduría se ponían en liza en el mismo lugar: El salón recreativo, Ágora y Arena donde se forjaron los sueños de los niños que fuimos. Donde nacieron las futuras pasiones de los hombres que llegaríamos a ser.

 

¡Sí señor! Esto sí que te hace un hombre y no la mili.

 

En esos antros supimos de lo efímero de la gloria y del dolor de la derrota. Arañamos la inmortalidad al estampar nuestras iniciales en lo más alto de la tabla de puntuaciones. Y descubrimos, cuando vimos nuestro sello desplazado cada vez más, por espacios en blanco, que los laureles del hoy se convierten, irremediablemente, en la vergüenza del mañana. Que tus hazañas no eran nada al compararlas con la de esos héroes anónimos que, ni tan siquiera, se molestaban en dejar su firma.

Allí, en definitiva, reímos y sufrimos; ganamos y perdimos pero, ambas: nuestras victorias y nuestras derrotas fueron, para aquellos chavales, grandiosas, heroicas, míticas. Fueron, más allá de cualquier otra consideración: Épicas.

 

Épico, para los de la LOGSE, “cosa grande”

 

Sí, todo esto que te estoy contando, te suena a chino. Si no eres capaz de recordar esa partida que levanto ovaciones a tu alrededor y te elevó, aunque solo fuera por un instante, a la categoría de héroe entonces, amigo mío, este film del que quiero hablar hoy no es para ti. No sabrás apreciar su grandeza. No es tu culpa, tranquilo, simplemente es que nunca perteneciste a la generación de los caballeros del “déjame una vida”, los maestros del “¿te lo paso?” y del “¿te tiro la magia?”. No sufras, no es tan raro. No somos demasiados y, cuando ya no quedemos ninguno, “todo eso se perderá, como lágrimas en la lluvia”. Bueno, todo no, aun nos quedara “The Last Starfighter”.

Así pues, creo que ha llegado ya el momento de hablar un poco de:

La Pelicula

Estrenada 2 años después de la fundacional Tron, “The Last Starfighter” se subía al carro de los novísimos efectos digitales para contar la historia de Alex, una adolescente que vive con su madre en un parque de caravanas del que espera poder escapar algún día y ver mundo.

Ese sueño se hace realidad gracias a Centauri, un extraterrestre encargado de reclutar a los mejores pilotos espaciales y que utiliza para ese fin el videojuego “Starfighter”, en el que Alex ha superado todos los records. Haciéndose merecedor de una plaza de piloto.

 

Esta historia de Jonathan R. Betuel, resulto muy del gusto de la época y fue un relativo éxito de taquilla, obteniendo una recaudación cercana a los 27 millones. Hoy día, se la recuerda, sobre todo, por sus efectos especiales y es mencionada, en no pocas enciclopedias de cine, como un referente en lo que a imagen digital, aplicada al diseño cinematográfico, se refiere.

El casting está compuesto por caras muy televisivas de la época y no resulta especialmente destacable:

Lance Guest, el prota. Quizás lo recordéis como el hijo del jefe Brody en “Tiburón: La Venganza” si es que habéis sufrido la tremenda desgracia de ver esa película.

Catherine Mary Steward, Una chica francamente guapa que, tan solo por protagonizar “La noche del Cometa” y “Annihilator” ya se ha ganado un lugar en mi corazón.

 

¿El poster os parece malo? Tendríais que ver la película.

 

Quizás el único intérprete de prestigio fue, Robert Preston, entrañable actor con una impresionante carrera. Tan solo echad un vistazo en IMDB y ¡alucinad!

En lo referente a la dirección tan solo se puede decir que el trabajo del señor Nick Castle, cumple, aunque, para mi gusto, resulte excesivamente plano, demasiado “televisivo” para tratarse de un presupuesto de 15 millones de los de la época. Al menos, en su descargo, podemos alegar que colaboró con Jonh Carpenter para escribir “1997: Rescate en Nueva York”, aunque solo sea por eso nos abstendremos de decir que es un director malísimo, ¿no?

Y poco más que añadir. No es una gran historia. No tiene un gran reparto. Adolece de una dirección mediocre pero, ¿qué puede parecerle a un chaval de 14 años, harto de dejarse la paga semanal en los recreativos del barrio, una peli cuyo punto de partida es una máquina arcade, cuyo protagonista principal llegaba a ser un héroe por batir el record del juego y que, merced a esa hazaña, acabaría pilotando un caza espacial, salvando la galaxia y, lo que es más importante, llevándose a la chica a “su nave”?

Yo os lo diré, amigos míos, esa película era, simple, total y absolutamente, ¡lo mejor del mundo!

El gran descubrimiento, la absoluta revelación.

 

Primer mandamiento: The Last Starfighter es “Lo Puto Mejor”

 

¿Quién se atrevería a decirme ahora que las maquinitas son una pérdida de tiempo después de ver esto? ¿Quién osaría menospreciar el inmenso poder que reside en el manejo habilidoso de un joystick y dos botones?

“Vosotros, pobres ignorantes, incapaces de apreciar la sublime complejidad de la técnica del “salto/disparo”: me temeréis. Cuando el apocalipsis, en forma de invasión alien, se extienda sobre nuestro mundo: me suplicareis ayuda. Y, lo mejor de todo, vosotras, chicas, cuando el humo se disipe y, de entre los restos de la matanza, veáis surgir la imponente figura del héroe, me adorareis. No seré ya, ese niñato que pierde su tiempo en los recreativos, no. Seré algo más, seré LO MAS”. ¡¡¡MUAH HA HA HA HA HA!!!

Ejem, disculpadme, creo que me he dejado llevar. Pasemos ya, si os parece, a…

Mis Recuerdos

Y eso que todos los que guardo sobre esta película se circunscriben, casi exclusivamente, a la escena del record.

No quiero decir que todo lo demás sea un espacio en blanco en mi memoria, ni mucho menos. También me impresionaron los efectos especiales, claro. No en vano se trata de una de las primeras película en hacer un uso intensivo de los gráficos generados por ordenador y eso, por supuesto, era más que suficiente para llamar mi atención. Esas naves de combate poligonales, esas explosiones espaciales, esos disparos láser… ¡Por supuesto que la peli molaba! ¡Por supuesto que era de las que uno alquilaba una y otra vez!

Pero, lo que de verdad me impacto fue la dichosa escenita:

 

 

Mágica, ¿no?

Y es que durante mucho tiempo, cada paseo hacia los salones recreativos del barrio, estuvieron amenizados por mis infantiles ensoñaciones en torno a ella.

“Allí estaba yo, frente a la máquina arcade. El resto del mundo no existía. La fauna habitual de aquellos lugares eran, apenas, sombras informes que merodeaban por los límites de mi visión periférica. Estaban allí, claro. Siempre estaban allí: El que aporreaba frenéticamente los botones con el mechero; el pequeñajo, que se colaba entre las piernas de los jugadores y se alzaba de puntillas tratando de seguir el desarrollo de la partida; el macarrilla que, con el cigarrillo detrás de la oreja, se afanaba en el Tetris sabedor de que nadie osaría recordarle que, ese, era un juego de niñas. También estaba el grupo del futbolín, aprovechando un despiste del encargado para volcar la mesa y conseguir sacar alguna bola mas y ,por supuesto, no faltaba el ”mariano”, con su eterna riñonera a la cintura para dar cambio al necesitado y, sobre todo, para evitar cualquier tipo de vandalismo sobre las preciadas máquinas.

Estaban allí, si, pero yo no los veía. Mi atención se centraba exclusivamente en la partida que se desarrollaba ante mí. Cada movimiento del joystick, cada pulsación, estaban milimétricamente calculados para evitar los disparos enemigos, para destrozar sin piedad sus naves. Para convertir las oleadas de enemigos, una tras otra, en polvo estelar.

Y lo estaba consiguiendo.

Podía sentirlo a mi alrededor. Poco a poco la gente se iba acercando. Lo que no eran más que miradas ocasionales del tipo “A ver cuánto le queda a éste” se iban convirtiendo en un interés sincero, incrédulo, expectante. El “macarra” dejó su Tetris y se acercó. El futbolín enmudeció. El pequeñajo observaba de lejos subido en un taburete. Eran tantas las personas congregadas que no encontró un hueco para acercarse. Todos querían estar allí. Iba a pasar algo grande y nadie quería perdérselo.

La voz empezaba a circular por el barrio y los dependientes de los negocios cercanos colgaban el cartel de “SALÍ A DESAYUNAR” y venían a ver. Los viejecitos de la taberna dejaban a medias su partida de dominó. Los coches paraban en doble fila y de ellos bajaban los conductores, deseosos de presenciar un momento único, tal vez, histórico.

Y por fin, mientras una solitaria gota de sudor era lo único que denotaba la extrema tensión a la estaban siendo sometidos mis nervios. Aparecía ante mí, el santo grial de todo jugón: La última nave.

El enemigo final…”

Por supuesto podéis, perfectamente, imaginar cual era el resultado de esa última batalla en mi sueños, ¿no?

La realidad, mucho me temo, era bien distinta. El que suscribe nunca fue especialmente habilidoso y siempre hizo el más espantoso de los ridículos en el salón recreativo.

 

Esta, amigos míos, es la cruda realidad.

 

Bueno, quizás no “siempre”. Hubo un día, hace ya muchos años, en que el niño gordito que yo era, se enfrento y, tras horas y horas de entrenamiento en una máquina “encontrada”, derroto al más macarra del barrio superándolo al Kung-Fu Master pero eso… Bueno, ya sabéis. Es otra historia.

Hoy en día, la cosa es bien distinta. Esos salones desaparecieron y, con ellos, una forma especial de jugar. Una forma única de jugar.

Pero, volviendo a la peli. Esos años que han pasado,

¿Que tal le han sentado?

Mal, muy mal.

 

¡Hombre! No TAN mal.

 

Hablamos de una película que basaba todo su encanto en una idea poderosa e interesante pero, a nivel técnico, los años le han pasado una factura terrible.

Los efectos resultan bochornosos. Simples inserciones de imágenes poligonales en medio del metraje que, continuamente, te distraen de una historia que, para hacer honor a la verdad, resulta demasiado plana, demasiado infantil.

Las interpretaciones no destacan en absoluto. La música resulta meramente anecdótica y el guión, salvo algún chiste ocasional del supuesto “doble robot” del protagonista, resulta soso y aburrido.

Mucho me temo que no os podría recomendar verla de nuevo. La sensación es como la de entrar, hoy día, en alguno de los escasos salones recreativos “a la antigua” que quedan por ahí.

Superado el primer momento de euforia nostálgica nos daremos cuenta de que las máquinas son viejas. Que la mitad están apagadas y que, la otra mitad, no funcionan bien. Peor aún, nos daremos cuenta de que los años se han llevado consigo esa habilidad que creíamos conservar.

En fin, no hay que desanimarse. Aun quedan muchos juegos, viejos y nuevos, por jugar. Y aun quedan muchas películas por recordar, ¿no?

Por ejemplo, que os parece esta:

 

 

¡No os la perdáis! Próximamente en vuestro videoclub más cercano.

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Acerca de logaran

Aficionado a todo menos al fútbol y a los toros. Friki convencido y a mucha honra. Estoy más que preparado para un apocalipsis zombi... Web | Twitter | Facebook | Google+
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25 respuestas a Memoria Analógica #5: The Last Starfighter

  1. Ya había mono de otra entrega Logaran. De 10, eso es meternos en situación y lo demás son tonterías x)

  2. Ah, que recuerdos… Mi escena mas recordada es el dialogo dentro de la nave con el alienígena.

  3. Increible película… yo la debí alquilar unas 20 veces! Años después he comprobado la sospechosa similitud de esta película con “El Juego de Ender” de Orson Scott Card. El caso es que esta película es de 1984 y el libro de 1985. En cualquier caso, genial entrada amigo!

  4. Esta película también la alquilamos unas cuantas veces en el videoclub hasta que por fin la pudimso grabar de la tele xD
    Creo que todavía tendremos la cinta y todo.

  5. Hellboy: Sin animo de ofender, pero El Juego de Ender es un coñazo de libro.

  6. Que nostalgia XD, lo mejor de todo es la escena “basada en hechos reales” del récord que comentas. A ver en qué momento puedes avisar a chorrocientos vecinos que están a tu alrededor casi tan emocionados como tú por pasarte un juego, como mucho tendrás al amigo al lado animándote mientras te mata un bicho a mitad de fase.

  7. Deka Black dijo:
    Hellboy: Sin animo de ofender, pero El Juego de Ender es un coñazo de libro.

    Anda lo que ha dicho!!!!! Joder tío… que raro… pues con todas las personas con las que he hablado, este libro les ha encantado. Las siguientes partes flaquean, pero este primero me parece una obra de arte juvenil ojo! Quizás le falte la seriedad de obras como 1984 o Un Mundo Feliz… pero bueno, para eso ya tenemos el Club de Lectura de Fasebonus ™ jejeje

  8. Seguramente sea el único que no vio la película en su infancia, pero tengo que decir que no por ello he disfrutado menos de la introducción de tu entrada.

  9. Muy buen artículo Logaran. Creo que al leerlo nos hemos sentidos todos identificados. Resumes muy bien las sensaciones que nos trasmitían los recres. Aún muchos de nosotros cuando jugamos al MAME solo usamos un credito para jugar, por que no consideramos que sea de mérito continuar la partida.

    A mi la película me parece todo un clásico. Da igual que sus efectos poligonales estén obsoletos. También los gráficos del galaxian están obsoletos y aún sigo jugandolo con el MAME, y me sigue poniendo la musiquilla que suena antes de comenzar la partida. Esta peli la alquilé en su momento y al verla me hizo soñar con que algún día saliera un video juego que te permitiera pilotar una nave espacial y poder visitar otros planetas y tal. Por supuesto ese sueño se cumplió en la pantalla de mi televisor através de mi Spectrum.

    Sobre lo que comentais del juego de Ender, mi opinión es que es un libro sobrevalorado. Las descripciones de los jueguecitos del chaval con su pistolita paralizadora es un rollete. Como literatura juvenil vale, pero ya. No entiendo cómo ganó un Hugo y un Nebula.

    Y lo de la saga Porky´s,pues que es otro clasicazo. Esperamos tu próxima memoria analógica Logaran.

  10. Uno tiene que haber sentido el aliento de la muchedumbre en la nuca mientras lo da todo en una inesperada partida legendaria en los recreativos para saber de qué sensación habla logaran.

  11. Yo también tengo la película grabada en vhs de la televisión, lo malo es que no tengo reproductor para verla. Recuerdo la escena en la que conoce a centauri y se van en la limusina, y luego la que luchan entre los asteroides. Lo cierto es que esta película estaba muy bien para nuestros días, pero hoy le vemos todos los fallos por todos lados.

    Otra película que me gustaría recordar y que no se su nombre es una de un hombre que se encuentra en el desierto como un arma (extraterrestre) que se engancha en su brazo, y se va volviendo malvado con el tiempo. Siento no poder dar mas detalles ya que apenas pude ver media película cuando era pequeño y no la recuerdo bien, eso es lo que mas me impactó. Alguien la conoce?

  12. Francisco, puede ser una llamada Invasión en la que aparecía uno de Sensación de morir? Me suena algo así.

  13. “Te la paso? Te la paso? Te la paso?” “Dehame una vida, vieo!!!” “Correeee, que viene el hurryyyyyy!!!”

    ¡Qué tiempos, sniffff!

  14. El Mariano xD Ya me había olvidado de esos hombres xD

  15. Por unos minutos he vuelto a otra época, en algunas cosas mejor y en otras no tanto pero 100% nostálgica. Logaran para Cines de wario ya.

  16. Alan es posible, ya que no recuerdo gran cosa. Tendrías mas información sobre la película que dices?

  17. Deka Black dijo:
    Hellboy: Sin animo de ofender, pero El Juego de Ender es un coñazo de libro.

    http://yoyaleo.wordpress.com/2011/07/25/el-juego-de-ender-wargames/

    Pero que dices, ya veo el frio brillo de las horcas y noto el olor de las antorchas, se aproxima un linchamiento.

    Claro y para ti caperucita es una historia profunda y compleja que te llena.

  18. Tremenda película, que a mi, a pesar de los efectos especiales que hoy en día se quedarían superados por cualquier fan movie, es entrañable, divertida y que quieres que te diga, a mi la historia me sigue encantando, por muy ochentera que sea..

    Y en cuanto a Nick Castle, decir que era uno de mis directores preferidos, seguramente porque la mayoría de sus películas eran muy “Spielberg”. en especial ese episodio de “Cuentos Asombrosos” y “Más allá de la realidad”, un dramonazo para saltar la lagrimita fácil que era una de mis pelis preferidas, y lo reconozco.. incluso me encantó Daniel El Travieso…

    Con respecto al juego que aparecía en StarFighter, supongo que sabréis que hay unos fulanos que hicieron un “remake ficticio”, y se puede jugar a el en PC.. (es clavadito al de la peli).

  19. @The Punisher: Ni puta idea tenía de eso, pero me gustaría un montón ver el fan-game que mencionas, no tendrá algún enlace por ahí? 🙄

  20. mermeladasalada dijo:
    @The Punisher: Ni puta idea tenía de eso, pero me gustaría un montón ver el fan-game que mencionas, no tendrá algún enlace por ahí? 🙄

    Esta es la web. Además han hecho lo mismo con el Space Paranoids de Tron o el Death Race…

    http://www.roguesynapse.com/games/

  21. Gracias, voy a catarlo.

  22. La peli me suena, pero no se si la llegué a ver. El cine y yo hasta que no llegaron los protas con los ojos rasgados… poquito.

    Maese Threepwood dijo:
    “Te la paso? Te la paso? Te la paso?” “Dehame una vida, vieo!!!” “Correeee, que viene el hurryyyyyy!!!”

    ¡Qué tiempos, sniffff!

    Otro fan del Bubble Bobble supongo 🙂

  23. @Alan: La que tú dices, ¿no es una en la que caen unos huevos metálicos negros del cielo, y al tocarlos se transforma la peña? Era la mierda.

  24. ESPECTACULAR la entrada!!.

    Me ha encantado la narración y el humor.

    Que recuerdos…

  25. THE LAST STARFIGHTER coño la vi en el cine capitolio de elche (ahora es un zara) siempre me he acordado de esa peli y nunca me acorde del titulo mi ingles con 13 años era casi tan penoso como ahora.. …gracias intentare buscarla … jugaba a las maquinas matarmarcianos de 25 pts a ver si era como la de la peli…buen tema 😆

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