Wings

Era un sello que garantizaba calidad. No importaba lo extraña que fuera la portada, el argumento o lo rocambolesco que sonara el método de juego. Si llevaba escrito el nombre de Cinemaware, con su cinéfila fuente, podías estar seguro de que el producto valdría la pena. Ese amor por el séptimo arte ya tan patente desde su logo se trasladaba a sus juegos. Empezando por “Defender of the Crown”, su primer título y particular declaración de intenciones, que trasladaba a la pantalla de los ordenadores personales de la época todo el sabor del cine de aventuras medieval. A partir de ahí comenzó todo un periplo por varios géneros populares de la gran pantalla, como las películas de mafiosos años 30 o las de ciencia ficción de serie B. Su buen hacer los catapultó a ser una de las principales compañías de culto para ordenadores 16bits a día de hoy.

 

 

Wings, a diferencia de muchos otros juegos, no sólo nos ponía en la piel de un personaje, en este caso un piloto durante la primera guerra mundial, también nos ponía en su alma. El juego comienza con una fantástica intro donde vemos a los hermanos Wright en su primer vuelo con un tosco aparato, que apenas estuvo en el aire 12 segundos. De allí, un fundido en negro nos lleva a la cruda realidad de lo que realmente supuso el invento: una nueva y sofisticada arma.

 

El núcleo del juego lo componen tres tipos distintos de fase. Todas tienen un claro enfoque arcade de controles sencillos. Aquí no hay apenas rastro de simulación y está pensado para una acción directa e inmediata. Cinemaware, a falta de crear un entorno realista a nivel técnico del avión, juega en todo momento a hacernos sentir como un piloto durante la primera gran guerra. Ya sea coqueteando con el RPG al hacernos introducir un nombre personalizado y trastear con las diferentes habilidades de nuestro piloto, como con el seguimiento de la trayectoria profesional que contabilizará todas nuestras estadísticas, comparándolas con las de nuestros compañeros de escuadrón. Pero sobretodo, lo que lo hacía único, era el diario que escribe el protagonista sobre su vida y sus sentimientos durante la partida; aderezado con música de la época y salpicado con magníficas imágenes estáticas. Después de leerlo, volver a la lucha contra los Nazis se hacía con redoblada intensidad y emotividad.

 

 

Esos enfrentamientos con el enemigo se realizaban en tres tipos distintos de perspectivas, en ellas los objetivos podían ir cambiando. Contábamos con una vista superior ideal para bombardear objetivos y una isométrica. Pero la más representativa de todas nos situaba en una casi primera persona. En ella, veíamos la cabeza del piloto desde atrás, bufanda al viento, y la parte del fuselaje entre alas. Es la primera imagen que viene a la mente y la más potente del juego. Pertrechados tras la visión de nuestro alter ego virtual, sobrevolábamos los cielos en misiones que principalmente buscaban el enfrentamiento con pilotos enemigos, habitualmente contábamos con la ayuda de un compañero de escuadrón. La parte visible de nuestro avión hacía las veces de HUD, pues el movimiento de la cabeza del piloto nos mostraba donde estaban los enemigos y veíamos los impactos que recibíamos en forma de agujeros en nuestras alas.

 

 

Cinemaware no se privó de poner una banda sonora de gran altura, y nunca mejor dicho. Con clara inspiración del cine mudo de los años 30, al que también homenajeaba en forma de pantallas de texto, similares a las que se utilizaban para los diálogos y con las que el juego nos encaminaba a una nueva misión.

 

 

Wings fue uno de los últimos juegos de la compañía. Posteriormente sería porteado para otros ordenadores, e incluso hubo una versión para Game Boy Advance. Recientemente se habla de la remasterización del título por una remozada Cinemaware.

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12 respuestas a Wings

  1. El otro día vi la versión de Game Boy Advance y no me decidí, quizás debería haberla pillado. Si vuelvo a acercarme lo haré 🙂

  2. Men_drugo dijo:
    El otro día vi la versión de Game Boy Advance y no me decidí, quizás debería haberla pillado. Si vuelvo a acercarme lo haré 🙂

    Yo lo tengo en GBA y es bastante recomendable. Si te gustó el de Amiga, te recomiendo el de GBA!

  3. Pues nada, la semana que viene seguramente vuelva a pasar por allí, así que me haré con él. Gracias por la recomendación Oscar.

  4. primera vez que oigo hablar de este juego… ¿Soy un criminal?

  5. Men_drugo dijo:
    Pues nada, la semana que viene seguramente vuelva a pasar por allí, así que me haré con él. Gracias por la recomendación Oscar.

    Espero que te guste, es de mis juegos de GBA favoritos. En algunos aspectos supera incluso a la versión Amiga, aunque eso irá por gustos… lo que es imperdonable es que no mantuvieran la música del original… pamatarlos.

    Deka Black dijo:

    primera vez que oigo hablar de este juego… ¿Soy un criminal?

    Sin duda, Deka… eres el Torete de los videojuegos retro por no haberlo jugado aún :P. Te aconsejo que lo pruebes en cualquiera de sus versiones.

  6. Yo solo conocía el original de Amiga, ni sabía que estuviera para Game Boy. Imagino que será un port del juego tal cual el original.

  7. este juego no tendrá algo que ver con freedom wings de la nds? porque tambien iba de aviones y estaba entretenido

  8. @ fiebre

    Tiene algo que ver en cuanto que intenta dar a la simulacion aerea un toque difrente, el freedom que menciones tirando hacia el rpg. Pero la compañía es muy distinta y cualquie parecido parece, en este caso sí, ser cosa de la coincidencia.

  9. @fiebre40 como dice Falsworth el juego el juego parece de un género parecido y demás pero no tiene nada que ver. Además no es nada del otro mundo por lo que yo pude probar hace tiempo.

  10. gracias por la aclaracion falsworth

  11. gracias a ti tambien alan

  12. Personalmente no recomiendo mucho la versión de Gameboy después de haberla probado hace un tiempo y por supuesto la original. Hay juegos que hay que jugarlos con su buena pantalla, no digo la tele pero sí un monitor al menos de 15 pulgadas porque en su momento te metías bastante en el juego y en la portátil se pierde mucho esa sensación.

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