“Me lo he pasado 1000 veces”

Seguro que la frase del título la habréis dicho muchas veces, recordando algún juego que os diera guerra un mes tonto. Creo que pocas personas la habrán dicho de forma sincera. Por mi parte pocos juegos me habré pasado más de 10 veces, y solo algún caso quizás haya llegado a las 15-20. Normalmente el número de veces que te  has pasado un juego sigue la siguiente nomenclatura:

 

Me lo he pasado una vez

Has llegado hasta el último monstruo/pantalla y posiblemente te lo has pasado una vez sin logros extra.

Me lo he pasado un par de veces

Al menos una vez has conseguido el 100% del juego.

Me lo he pasado muchas veces

Has visto el final dos o tres veces, has indagado en los secretos del juego, y si tiene varios finales los has visto casi todos.

Me lo he pasado mogollón de veces

Te has visto todos los finales, has sacado el 200% del juego, y serías capaz de recordar la mayor parte de las frases/hechos míticos sin parpadear.

Me lo he pasado 1000 veces

Eres el puto amo, capaz de hacer resucitar a Aeris si hace falta. Normalmente te habrás pasado las versiones hackeadas por fans del juego habidas y por haber.

 

Habría que diferenciar en qué tipos de juegos se pueden aplicar todas las acepciones. Los juegos tipo Tetris suelen ser bastante rápidos  por lo que “ver el final” más de 10 veces no es un gran mérito. En los juegos RPG donde cada partida dura 20/40 horas ya estamos hablando de cosas de mayor calibre, perder 200 horas por habértelo pasado 10 veces es un logro al alcance de no mucha gente. La mayor parte de las personas que hacen eso es, o bien porque son superfans del juego y no tienen vida social, o porque sólo tienen “ese” juego. En la última acepción me incluyo, y ahora os contaré el juego que me “He pasado 1000 veces”.

 

 

Si tuviera que elegir tres juegos que me llevara a una isla desierta por siempre jamás, el primero que elegiría (como buen nintendero que soy) sería el “Zelda: Link´s Awakening”, de Game Boy. ¿Por qué éste Zelda, dejando atrás los idolatrados “Ocarina of Time” y “A Link to the Past” (por mencionar algunos)? Básicamente porque ya “ha pasado la prueba”. Ya me vi en una isla desierta con este juego durante un mes, y dio la talla de forma sobrada. Aun a día de hoy, me sigue sorprendiendo.

Corría el verano del año 1994, empezaba agosto y mi familia se preparaba para las vacaciones a Cantabria. Solo podía llevarme una consola, la Game Boy monocroma (actualmente conocida como “versión ladrillo”) que cabía en cualquier lugar y con 4 pilas tenía para un buen rato. Mi trabajo era bastante sencillo: asegurarme que la consola llegaba a su destino. La ropa era secundaria, lo principal era que la Game Boy no se perdiera por el camino. No tenía muchos  juegos, el Tetris, el Mario Land 2, un juego de 100 en uno (solo 10 juegos más mogollón de clones), y el Zelda. Salimos temprano, recuerdo estar medio frito mientras pillaba mis cosas y me metía en el coche. Lo siguiente fue un viaje “normal” para nosotros. Unas 6 horas de viaje, temperaturas de 100ºC dentro de un coche sin aire acondicionado, carreteras llenas de curvas y curvas… una delicia vamos.

 

¿Falta muchooooo?

 

Cuando por fin llegamos hacemos los saludos de turno, besos de las tías, collejas de los primos, etc… me da por sacar mi flamante Game Boy para estrenarla durante un rato (cuando eres el más pequeño de la familia, quedarte solo suele ser algo habitual). La consola estaba en su sitio, pero ¿los juegos?

– “MAMAAAAAAAA, ¿¿¿donde está la bolsa de los juegos???”
– “Pues en la maleta donde la metieras, que de eso te encargabas tú.”
– “¡¡¡No la encuentro!!!”

Solo tenía la consola con el cartucho que había quedado dentro (muy ingeniosos los de Nintendo, tenía cuatro cartuchos y tres fundas de plástico, obligándome a tener siempre un cartucho metido). Era el Zelda, y me las iba a ver con él durante todo el mes. Hacía poco que me lo había pasado por primera vez, dejándome un sabor de boca más que agradable. De todos mis errores, este el mejor.

 

Repasando un poco el juego, a veces me da la sensación que es uno de los más olvidados por los fans. Cuando se echa un ojo a los Zelda, se puede ver que hay dos tendencias en la historia: Poner a Ganon como malo y repetir/plagiar al “A Link to the Past”/”Ocarina of Time”, o intentar hacer algo nuevo. Este juego iba por la segunda línea, y lo desarrollaba de una forma más que sobresaliente. El inicio lo dice todo: una cinemática de Link en medio de una tormenta, seguido de su llegada a la isla Koholint mientras es rescatado por Marin (la chica protagonista de turno).  La primera vez que vi eso en mi Game Boy me pregunté cuando harían lo mismo con la todopoderosa Super Nintendo, y aún sigo esperando. Que sí, que habrá muchos juegos de SNES con intros muy buenas, pero ver eso en una Game Boy a cuatro colores era toda una declaración de intenciones, el juego era “muy grande”.

 

Zelda DX… ¡¡Flipa en colores!!

 

En cuanto a la historia, si me lo permitís, en mi opinión le da mil vueltas a la versión de Super Nintendo. Siempre que veo una lista de “top ten zeldianos”, el de SNES está por encima (a veces muy por encima) del de Game Boy, y me parece una injusticia. Técnicamente no está mal, la Super Nintendo le da mil vueltas a la Game Boy en gráficos y sonido, pero a veces pienso que no se le da una oportunidad al Zelda de la Game Boy por ser un sistema muy inferior.

 

Pongámonos en situación. En el de Super Nintendo hay dos mundos y multitud de mazmorras, a parte de tener una historia y desarrollo decente. Pero… la historia flaquea, Link no es más que  un personaje plano que apenas interactúa con la gente más allá de conseguir ítems. Los personajes secundarios están ahí, pero no hacen nada más allá de dar consejos o dar algún ítem. Hay una princesa a la que rescatar, un mundo por salvar, todo muy épico sí, pero también muy “plano”. Por otro lado el de Game Boy suponía un nuevo comienzo. Estamos en una isla donde nos rescatan y lo primero que tenemos que hacer es encontrar nuestra espada.

 

Anda, un búho que habla…

 

Según se desarrolla la historia, te encontrarás que el mundo no se mueve a tu alrededor, está vivo. Unas veces ayudarás a personajes como Tarín a conseguir lo que quieren en distintos puntos, otras veces, serán los otros personajes los que te busquen para pedirte ayuda (como el fantasmita que tienes que llevar a su casa). Muchas veces verás que los personajes a los que necesitas (como Marín) se han movido y tienes que encontrarlos. El juego tiene texto a raudales, pero si te paras a hablar con ellos verás que tienen una pequeña historia detrás. Además, el juego rebosa buen humor por los costados, sobre todo cuando le toca a Tarín realizar algún trabajo, o cuando llevamos a Marin a cuestas. Pero también verás que Koholint es una isla especial, y que ayudar a despertar al “Pez viento” tiene sus consecuencias. También habría que hablar sobre las mazmorras, que no tienen ni punto de comparación con las de SNES. Las de SNES son “fáciles” comparadas con los laberintos que hay en este juego.

 

¿Otra vez el búho? Qué bicho más pesado

Otra cosa a destacar es el sonido. Los que hayáis tenido una Game Boy sabréis que su altavoz puede ser como una caja de grillos. Pues este Zelda pone a los grillos a cantar ópera. Las composiciones son tremendas, muy variadas, y con un algo que hace que evites querer que se acaben. Al igual que en el de SNES, aquí también hay una ocarina, pero está usada como corresponde, con varias músicas (la del pez que baila “mambo” es una de las que más recuerdo, muy cachonda 🙂 ) que nos abrirán nuevos caminos. Mención especial para la remezcla de la intro cuando te pones de nombre “ZELDA”, y sobre todo “La balada del Pez Viento”, la versión del ending le va perfecta.

Por último, quedaría hablar de los gráficos. Si tener una intro bastante currada os parece poco, el diseño de los sprites de TODOS los personajes que salen seguramente os acabará de convencer. Los gráficos para los enemigos, fondos, suelo… es de lo mejor que se ha podido hacer en Game Boy a cuatro colores. Tenemos además algunas pantallas intermedias, como la charla de Link con Marin en la playa, o las imágenes del final, donde el juego lo da todo. Para mí, uno de los enemigos más memorables fue el del nivel 7 (Evil Eagle creo que se llama). Es un pájaro gigante que lanza plumas y vuela raso para atacarte. Pocas veces se vería en Game Boy un enemigo tan grande y tan bien animado.

 

Despierta Neo, sigue al conejo blanco, y tírale un comecocos

 

Y ahí me encontraba yo, a solas con el juego. Hacía poco que me lo había pasado por primera vez, así que tampoco esperaba demasiado de él. Pero me equivocaba, jugar por segunda vez al juego iba a ser aun más gratificante. Recordaba vagamente algunas de las acciones, pero los laberintos seguían siendo igual de difíciles. Al jugarlo por segunda vez, pude permitirme el lujo de investigar un poco más el juego, y apreciar los detalles de la isla que al principio se me habían pasado. Por ejemplo, el mural del santuario del sur, donde la primera vez que lo vi mi bajo nivel de inglés evitó que entendiera qué narices ponía.

En poco más de una semana jugando lo finiquité otra vez. Me quedaban aun muchas vacaciones por delate, y mi primo me dejaba su ordenador para jugar al Wolfestein 3D de pascuas a ramos, así que le eché una partida otra vez. Ahora tocaba un nuevo reto, pasárselo una vez más era muy fácil, vamos a complicarlo un poco. Vamos a conseguir todos los corazones… del tirón. Sí, vale, habría sido más fácil haberme puesto con la partida que ya había acabado, pero tampoco había mucho que hacer y es un poco rollo volver hacia atrás.

 

El juego te enseña a no maltratar a las gallinas por las buenas… o las malas

 

Empezamos otra vez, y como siempre dejo que acabe la intro (joer, es que me encanta esa intro, con el Chrono Cross y el Lunar de PSX hago lo mismo, no puedo evitarlo…). Ahora, investigo cada pared, pongo bombas siempre que puedo, cavo donde puedo… vamos, que voy en plan buscador de tesoros. Las mazmorras ya me las iba aprendiendo, lo mismo que el mapa de la isla, así que iba bastante rápido. En menos de una semana ya había llegado al final del juego, y aun me faltaban trozos de corazón. Esto no iba a quedar así, me puse a ello con más empeño, a dar vueltas, y vueltas y vueltas… Hay que reconocer que me volví  un poco paranoico, se me resistía el último trozo de corazón y no aparecía por ningún lado. Por fin me dio por buscar por debajo del agua en TODA la isla, que no es pequeña. Cuando apareció en un rincón apartado hundido en el agua el salto que dí fue tremendo. ¡Por fin tenía toda la barra de vida llena, y tocaba pasárselo una vez más! (y emocionarse con el final).

 

¡¡¡Pero por qué no te callas!!! El bicho más plasta, solo superado por Navi

 

Y otra vez pensé… ya está, ¿qué hago ahora? Los Zelda comparten una característica bastante curiosa. No te dan un sistema de “puntuación” para saber si eres mejor que otro, pero sí que te sale en el menú de selección de partida un número que te indica las veces que te han matado (un amigo lo confundió con el porcentaje de juego que se había pasado, imaginad cuando un día me dijo que se había hecho el juego con un 151% de nota…). Pues ese sería mi siguiente reto, pasármelo sin que me maten ni una sola vida, y con todos los corazones… “La partida perfecta” pensé.

Ya había cogido bastante maña al juego, así que pasarme las tres primeras mazmorras me solía llevar una hora y media como mucho. El resto se me complicaba, sobre todo por el tema de qué ocurría cuando me mataban. En estos casos normalmente te sale un menú que te permite “salvar y continuar”, pero si le daba a aceptar entonces perdería el logro. Ahí aprendí a salvar casi cada vez que tenía ocasión, para que si me mataban no tuviera que rehacer muchas acciones. Si salía el Game Over, no quedaba más remedio que apagar la consola y volver a cargar la partida.

El caso es que, para mi sorpresa, cuando acabó el juego hubo un pequeño cambio. No era algo notorio, la verdad es que si no estás atento casi se te pasa, pero al final de los créditos salió un detalle para recompensarme “La partida perfecta”. Salía el sprite de Marin volando por la pantalla. Es un pequeño detalle que no significa mucho (los que os hayáis pasado el juego quizás le podáis sacar un segundo significado), pero la verdad es que desde entonces cada vez que juego un Zelda hago lo mismo, intento pasármelo sin que me salga el temido Game Over, y ver si me vuelven a recompensar con algún detalle del final. Creo que  solo en este he encontrado un cambio en el final, desconozco si en los otros Zeldas hay algún extra que resalte.

 

¿Qué hace un paleto con un panal de abejas y un palo?

 

Ya iba por mi cuarta partida, y aun me quedaba una semana más. Ahora tocaba probar otra cosa… buscar todas las conchas escondidas en el juego. Aquí para conseguir la espada de nivel 2 hay que recolectar un mínimo de conchas mágicas que luego se cambian en una tienda. El caso es que no se dice en ningún lado cuantas hay como máximo, creo recordar que el manual decía que era un misterio. Bueno, pues desvelemos el misterio… Me excavé toda la isla (fui tachando en un papel todos los cuadraditos del mapa, incluyendo sus submapas y subsecciones), me nadé todos los rincones de la isla, puse bombas en TODAS las paredes (aunque no sonara el “plink” que indicaba que había una grieta escondida), volví varias veces a la tienda donde te dan la espada (resulta que en algunos casos te daban más conchas)… vamos que me pulí el juego de cabo a rabo. En total encontré 26 conchas secretas, que parece corresponderse con el número máximo que suele salir en las guías.  Una vez más volví a pasarme el juego, y a disfrutar con el ending.

 

ZZzzzzhhh….¿Qué? Oh shit

 

Ya acabé mis vacaciones, y volví a casa. Aun me quedaban las dudas de si le podría sacar más emociones al juego… así que le volví a dar una nueva oportunidad. Volví a empezar, y me lo tomé con tranquilidad, volviendo al modo “explorador”, y para mi sorpresa aun me quedaban detalles por descubrir. Por un lado, tenemos a Tarin, un personaje secundario bastante graciosote. Pues si volvemos a su casa podremos verle en distintos momentos, durmiendo, comiendo unos plátanos, etc… vamos que tiene “su vida”. Con Marin pasa un poco lo mismo, pero tiene puntos bastante más graciosos. Cuando la conseguimos como compañera, nos deleitará con frases “de madre” en plan “No golpees a las gallinas” o “No rompas los jarrones”. También tiene un par de frases graciosas, como cuando caéis los dos por un agujero, y ella cae encima de ti para amortiguar el golpe. Aunque la parte más graciosa sería la de llevarla a jugar a las “tragaperras”, donde la acabarán prohibiendo la entrada por atacar al dependiente. También probé a robar en la tienda y pasarme el juego llamándome ladrón, aunque no cambia nada.

 

Y a partir de aquí ya pude decir que me había pasado el juego “mogollón de veces”, porque aun me quedaban sorpresas por descubrir y mundos por ver. Primero vino el Zelda DX con su nueva mazmorra, y poco más que recordar el juego aparte de que era en colores y lo jugué en emulador. Luego ya probé “La lellenda de la Cerda”, pedazo de traducción la que nos dedicó charnega. ¿Qué más? Pues hace poco descubrí un glitch que abre nuevos mundos, el “warp glitch”.

Es un error bastante tonto, que lo que hace es colocar a Link en puntos del mapa donde no debería de estar, y romper el juego. ¿Cómo se hace? Si nos ponemos en el borde de la pantalla, y damos al botón select (el del mapa) justo cuando cambia de cuadro de mapa, Link aparecerá en la nueva pantalla en una parte un poco aleatoria (normalmente a la derecha del todo si veníamos del lado izquierdo del cuadro de mapa, o al contrario). Total, que es un error muy tonto, muy básico… y muy adictivo XD. ¿Os imagináis intentar pasarse una mazmorra sin tener la espada? ¿Conseguir un escudo de nivel cero “invisible”? ¿Llegar a la mazmorra 7 sin pasar por el resto del juego? ¿No tener que devolver al Bow-wow en toda la partida? ¿No tener que dejar a Marin? Bueno, todo esto tiene sus consecuencias, al final el juego se jode y probablemente se bloquee (y mucho), pero te puede deleitar con algunas escenas bastante curiosas. Si podéis, echadle un ojo a los videos de Youtube.

 

¡Mira mamá! ¡¡Me he pasado las dos primeras mazmorras sin espada!!

 

Y para acabar una reflexión. El tema de la rejugabilidad de un juego depende mucho del gusto del usuario, y del mismo juego. La verdad es que con este Zelda descubrí lo que es rejugabilidad, y es algo que aunque parezca fácil de implementar, no lo es. Ahora parece que se ha puesto de moda el que un juego lleve logros por desbloquear. Bueno, lo que se ha puesto de moda es el publicarlos en una lista, porque ya veis que no han inventado nada. Puedes poner millones de logros, desbloquear medallitas, etc… que al final si no das con el usuario adecuado acabarán en nada. Yo ahora mismo estoy en trámite de pasarme el juego 1000 veces (o al menos de poder decirlo 🙂 ) . Vale, no es que los logros sean una pasada, pero ahora mismo creo que es el juego con el que más logros he conseguido desde 1995, a ver si dentro de 15 años seguimos diciendo lo mismo de los juegos que salen hoy.

 

Logro desbloqueado: Conejo perseguido por un comecocos

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12 respuestas a “Me lo he pasado 1000 veces”

  1. Reconozco que este zelda junto con el ” a link to the past” son mis favoritos, Por desgracia este lo jugué bastante menos, no llegué a pasarmelo. Aún recuerdo que un amigo se compró la game boy por que se encontró este juego en la calle y fue lo que le decantó por esa consola sobre la nasa.

  2. Es mitico los veranos que pasamos fuera solo con un juego de game boy y muchas horas para descubrir todos los secretos. A mi me paso con wario land 2, hasta que no me pase todos los finales, coleccione todas las partes de mapa y tesoros y llegue a la pantalla secreta final no pare. Lo veo ahora y me parece un currazo epico que en la actualidad seguramente no tendria ni tiempo, ni paciencia para volver a realizarlo.
    si hay un zelda que le tenga especial cariño es este, me parece magico, con un guión que te envuelve y una sensación final de sadisgfacción y magia que pocos juegos han conseguido provocarme

    Un gran articulo Marcos, me ha gustado mucho y he disfrutado leyendolo, hasta otra

  3. ¡Qué grande el Link’s Awakening!

    Personalmente me gustó incluso más que “A Link to the Past”

    Ha sido el único Zelda que me he acabado completo, incluyendo todas las piezas de corazón y todas las conchas. El Ocarina of Time estuvo cerca, encontré todas las Skultullas, pero me faltó alguna pieza de corazón.

    PD: Por supuesto lo de arriba sin consultar ninguna guía.

  4. No te puedes hacer una idea de lo identificado que me siento. Creo que es uno de los juegos más infravalorados de la historia, para mi no solo es el mejor juego de Gameboy, si no que es uno de los mejores que he jugado nunca, además me descubrió la saga Zelda, de la cual me hice fan automáticamente. Claro, ten en cuenta que por aquel entonces la mayoría de juegos eran los típicos de plataformas de scroll lateral, y los rpg de acción aún no estaban extendidos por aquí, así que aquel juego fue para mí como una revolución.
    Simplemente sublime.

  5. Qué bueno Marcos. Yo también prefiero este juego al Link to the Past, sin desmerecerlo por supuesto. Lo que pasa es que el de SNES lo ponías en la tele grande, con tanto colorido, y te cagabas ahí mismo.

    A veces extraño un poco aquella época en la que no teníamos un duro y dependíamos de los escasos ahorros para comprar juegos. Comíamos mucha mierda, pero cuando pillabas un juegazo lo quemabas en condiciones y lo exprimías.

    Ahora todavía no has terminado un juego, y ya estás mirando los que tienes pendientes en la estantería, para acabar rapidito y ponerte.

  6. Este para mí es el mejor zelda de lejos y el que me llevaría a una isla desierta tambien. El de snes será mejor técnicamente, pero el que sentó las bases de los zeldas y el que pulió las mecánicas y la “vida” de los personajes secundarios fue éste.

  7. Es una lástima que nintendo lo haya dejado un poco en el olvido. Como mucho lo encontraréis encapsulado en emuladores para las nuevas plataformas, como la virtual console de nintendo 3DS. Para los que os apetezca ver un fanremake, hay varios intentos por la red. Uno bastante majo que está terminado es este:
    http://www.thekartel.com/video-games/17662499-fan-made-zelda-reawakens-links-awakening.html

    Está hecho con rpgmaker, y coge los sprites de otros juegos como el AttP y Minish cap, pero menos da una piedra. A ver si nintendo o “alguien” recoge el testigo y hace un remake decente.

  8. A ver si ahora va a resultar que todos prefieren el Links’ awakening al Link to the past. Aclaro que yo prefiero el de Game boy pero decir esto siempre trae algunos comentarios negativos. Me alegra ver que por aquí hay más gente que sabe apreciar esta joyaza.

  9. Antes sí que aprovechabamos los juegos al máximo (que me lo digan a mí que estuve un año con solo dos juegos de Master system)

  10. Realmente es uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos… y si bien prefiero el “A link to the past” este es mi siguiente favorito.
    Recuerdo las melancolicas sensaciones que deja su final… y marin… ¡Uf! Marin…

    Por cierto… El “ALTTP” en Gameboy Adv tambien te sale un detallito al pasarlo sin que te maten…

  11. Muy bueno Nuvalo, yo también me vi en alguna situación así cuando te ibas el fin de semana y querías llevarte provisiones. Como comentas Nintendo pensó en todo para que siempre tuvieras un cartucho metido en la consola. En mi caso solía ser el Tetris.

  12. Que gran artículo Marcos!!! Lo mejor es que me lo he encontrado en twitter de casualidad y me he dado cuenta de que se me había pasado…
    Este juego es maravilloso. Yo también “Me lo pasé muchas veces” en mi infancia y lo recuerdo con mucho cariño. Este juego hacía que la Gameboy pareciera una NeoGeo :trollface:

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