Memoria Analógica #6: Porky’s

Tener un vídeo no era un lujo al alcance de todos, claro. Hay que tener en cuenta que estamos hablando del año 1984.

 

Hacía relativamente poco tiempo que tan maravillosa tecnología había sido puesto al alcance del gran público y, como era de esperar, los precios resultaban prohibitivos. Olvidaos por un momento de la electrónica de consumo tal y como la conocemos hoy en día. Olvidaos de Mediamarks, Urendes, Wortens, Carrefours, etc, etc. Olvidaos de esos templos del capricho inmediato donde los flamantes cacharros que tanto nos gustan se apilan en enormes montones, a precios insultantemente bajos y en continua renovación.

 

 

No señor, eran otros tiempos. La compra de un artículo tan extremadamente costoso era asunto a debatir durante meses entre el departamento productivo y el comité administrativo del hogar, es decir, que papá y mamá discutían en susurros (rara habilidad que adquieren los matrimonios con hijos en edad de entender) cada noche, si comprar o no el dichoso vídeo:

– Venga, Antonio, alguna vez habrá que comprarlo, ¿no?
– Pues no.
– Mira que eres cabezón. Pero si ya no están tan caros.
– Pues hija, si ochenta mil pesetas no te parece caro…
– Eso lo ponemos a plazos en el Corte Inglés y ni nos enteramos.
– No te enterarás tú, que el que tiene que trabajar catorce horas al día para pagar los dichosos plazos soy yo.
– A ver si tú te crees que yo aquí en casa y con cuatro niños me rasco el papo.
– Mira Concha, no empecemos. He dicho que no se puede y no se puede… A lo mejor para Reyes.
– Pues vale. Buenas noches.
– ¿No me das un beso?
– ¡A lo mejor para Reyes!

 

Total, que el vídeo se esperaba para Reyes de ese año… o del siguiente. Mientras tanto, si queríamos ver una película, los chavales del barrio nos íbamos a casa de la “Anichi”.

Una noche de verano típica en mi barrio empezaba con las voces de mi madre llamando al baño. Después de toda la tarde jugando a amasar tortas de barro, a construir cabañas con maderas viejas y a “camuflarnos” con los restos de ceniza de la hoguera de “San Juan” es de entender que la buena señora  tuviera a bien frotarnos a conciencia con un estropajo “de los verdes”. Ya os digo yo por donde se pasaba mi madre los geles para pieles sensibles… ¡Ja!

 

¡Con el de acero no mamá! ¡Nooooooooo!

 

Después del ritual del baño venía el bocata y el “si te quieres salir a la puerta primero duerme a tu hermano”.

Y anda que no era duro para quedarse dormido el cabroncete. Más de una hora he llegado a estar meciendo la cuna hasta que el pequeño tirano tenía a bien cerrar los ojitos y empezar a roncar con una sonoridad impropia de tan tierna edad.

Cuando por fin quedaba libre de mis obligaciones, salía corriendo a la puerta a ver si mi hermana todavía estaba allí. ¿Os acordáis? Esa chica que decía amor con un montón de oes seguidas y aleteando las pestañas como si le hubiera cagado una mosca en el ojo. Pues bien, la criatura aprovechaba el rato que yo mecía la cuna para escaquearse vilmente a ver la peli a casa de los vecinos.

Y claro, las tertulias de mi padre con sus contendientes mientras jugaba al parchís o al dominó no es que fueran plato de mi gusto la verdad. Incontables eran los bostezos y los “me aburro” que tenía que soltar hasta que llegaba por fin la sentencia salvadora de boca de mi madre: “Anda y ve con tu hermana, y no des mas el coñazo”.

Pero no era fácil, no. No os podéis ni imaginar la vergüenza que un servidor pasaba llegando solo a casa de la “Anichi” a ver si le dejaban quedarse.

Hay que tener en cuenta que dos años son un abismo de edad insalvable cuando van de los nueve a los once. Que mi hermanita ya se juntaba con los chavales “mayores” del barrio (unas edades tan impresionantes como trece o, incluso, catorce años) y que yo no era más que “el coñazo” de su hermano pequeño.

Hay que entender que era a ella a la que habían invitado a ver la peli (y “a ver si te puedes librar del enano”) y hay que haber estado allí para percibir la hostilidad que solo una hermana mayor es capaz de emanar hacia su hermanito que le ha jodido el plan.

 

¡Yo quiero ver la peli! ¡Buahhhhhhh!

 

Hay que tener, en definitiva, más cojones que el caballo del espartero para pegar a esa puerta y someterse a esa tensión:

– (golpes en la puerta) ¿Si?
– Hola soy yo, ¿está mi hermana?

Silencio denso como mantequilla. Varios pares de ojos miran hacia una silla. Ella está allí…

– Sí. ¿Qué quieres?

(Si no habéis oído esa voz, no sabéis lo que es el frío)

– Que dice mamá que me venga contigo.

Más silencio.

Aún más silencio.

¿Pero qué queréis que os diga? A mí tanto silencio, tanta frialdad, tanta hostilidad fraterna me la traían floja. A la postre el negocio estaba claro: “o me quedo a ver la película contigo o te vienes a sentarte en el escalón a disfrutar del apasionante espectáculo de papá comiendo ficha y contando veinte”.

Así que esa noche, como tantas otras, me quedá a ver:

 

La Película

Porky’s se estrenó en 1982. Con un presupuesto de 4 millones de dólares es la película canadiense más taquillera de la historia. O, más bien, la película de producción canadiense, ya que, tanto su director como su reparto son norteamericanos y, además, fue rodada en Florida.

La recaudación total ascendió a los 107 millones y dio lugar a dos secuelas bastante inferiores en calidad y de menor éxito comercial. De hecho, su tercera parte ni siquiera ha sido editada en DVD en España.

Escrita y dirigida por Bob Clark cuenta las desventuras de un grupo de adolescentes de los años 50 que tratan, desesperadamente, de perder su virginidad. Para ello acuden al bar de Porky, en el que se comenta que hay “señoritas” que ejercen la prostitución. Sin embargo, el dueño, les roba y les humilla delante de su clientela, con lo que, los chicos, deciden vengarse.

Fue, sin duda, un éxito inesperado. Bob Clark venía de dirigir cosas tan bizarras como “She-Man” o “Los Niños No Deben Jugar Con Cosas Muertas”. Parecía que su carrera se dirigía, principalmente, hacia el cine de terror y esta fue su primera comedia. Posteriormente trabajaría bastante para televisión y no puede decirse que su obra haya sido especialmente destacable.

 

Sí, es tan mala como parece. Incluso peor.

 

Del reparto no hay mucho que decir. Es curioso como casi todo el que trabaja en un gran éxito como este, luego no suele tener una carrera de especial relevancia. El personaje más memorable, Pee Wee, fue interpretado por Dan Monahan y, si me apuráis, casi diría que este ha sido el papel de su vida, lo cual no deja de ser algo triste.

 

Aunque con esa cara… ¡Qué querrá!

 

Aunque la de más éxito ha sido, sin duda, Kim Cattrall, la “fogosa” Honeywell. Su carrera nos ha dado un montón de alegrías a los aficionados al cine casposo ochentero, participando en títulos como “Golpe en la Pequeña China”, “Loca Academia de Policía” o “Maniquí”, una peliculita bastante desconocida por la que tengo una cierta debilidad. Pero bueno, sin duda su papel más sonado ha sido el de Samantha en la serie “Sexo en Nueva York”. Lo cierto es que se puede decir que la chica, a pesar de ser una excelente actriz, no ha variado mucho de registro, ¿no?

Y poco más, esta es Porky’s. No parece gran cosa ¿verdad?

Tampoco me lo pareció en su momento. Lo cierto es que la película me dejo más bien indiferente, que las carcajadas que oí a mi alrededor me resultaban incomprensibles, que la peli para nada compensaba el camino de vuelta a casa soportando las iras de mi hermana, aunque bueno, eso forma parte ya de:

 

Mis Recuerdos

Seguramente la vi antes de tiempo. Lo cierto es que una película como Porky’s no resulta muy divertida para un niño de 9 años.

Es curioso, si yo tenía tanto interés en el cine que podía verse en casa de mis vecinos era por el caso que se le hacía allí a la “calificación por edades” ¡ninguno!

– “Bastante que se planten aquí cada noche para que encima no podamos ver lo que se nos antoje…”

Y el caso es que, por norma general, la casa de mis vecinos sirvió, al menos en mi caso, para deshacer el mito de las pelis de dos rombos. No, no resultaban, en absoluto, tan interesantes.

Así que, en ese primer visionado, Porky’s supuso una total decepción.

 

A ver, enumeremos: Está ambientada en los 50, en un instituto americano y cuenta las desventuras de Pee Wee para perder su virginidad. A mí que me perdonen pero en esos años, para mí los 50 eran poco menos que la prehistoria. A esos señores los veía demasiado mayores para estudiar nada y la virginidad me recordaba a algo de un pesebre, San José, un niño y una tal María.

Claro que alguna escena sí que me impacto. ¿Os imagináis cual? ¡Exacto! Esta misma:

 

 

Pero, ¡atentos! Digo que me impactó, no que me hiciera gracia. Lo cierto es que al ver a esa mala bestia pegando tirones yo solo podía pensar dos cosas:

“¡Hay lo que tiene que doler eso!”

“¿A santo de qué va nadie metiendo el pito en un agujero de la pared?”

Pero esta no es una película que se vea una sola vez ¡claro que no! Y, como es de recibo, tanto esta como su segunda y tercera partes fueron material habitual para esas tardes de cine gamberro con los colegas. Y ahí la cosa cambia ¡claro! Cuando ya te identificas con la lucha de Pee Wee, cuando esos cuerpos desnudos despiertan en ti algo más que un frío y distante “interés anatómico”, es entonces cuando Porky’s, quizás por ser la primera, va escalando posiciones en tu ranking particular de películas para el recuerdo.

Y claro, una vez situada ahí se impone la obligada pregunta:

 

¿Qué tal le sientan los años?

Chicos, no quiero ser innecesariamente cruel pero, alguien tiene que decirlo. Esta farsa ya ha durado demasiado tiempo.

Soy plenamente consciente de que Porky’s suele mencionarse como principal representante de la comedia gamberra, erótica y cachonda. Suele considerarse como la obra iniciática de dicho subgénero. Sé perfectamente que cualquier aficionado a este tipo de cine comienza su enumeración de clásicos con este título y, muy posiblemente, continúe con sus secuelas. Lo siento por ellos, lo siento por mí mismo y por el grato recuerdo que guardaba de esta peli.

Porky’s es aburrida, cansina, soporífera, banal, estúpida. Porky’s es una película infame.

Lo siento mucho pero es así. Una película que nadie que guarde un grato recuerdo de ella debería volver a ver nunca.

No negaré que contiene alguna escena divertida. De hecho contiene UNA escena divertida y una francamente hilarante, y ya está. El resto son una sucesión de conversaciones absurdas y poco creíbles, un desfile de personajes sonrojantes por su simpleza. No son estereotipos ¡qué va! Son el boceto de un estereotipo y algunos no llegan ni a eso.

Si hablamos del casting entonces hablaremos de una elección, como poco, desafortunada. De acuerdo que estamos acostumbrados a ver adolescentes interpretados por actores bastante mayores que la edad de sus personajes pero esto… ¡Esto entra en el terreno de lo paródico! Y no es un efecto intencionado.

Para colmo, la película, pretende incluir una subtrama de componente social. Unos toques de racismo, corrupción, prejuicios… En fin, un trasfondo que, más que enriquecer la trama, la lastran hasta el punto del tedio y la vergüenza ajena.

 

¿Tan mala es? Me temo que sí. Una película que gozó de bastante éxito en los años de su estreno y que el barniz embellecedor de la memoria ha situado en una posición que, ni mucho menos, se merece.

Por mi parte he acabado, sintiéndolo mucho, no puedo recomendaros este Porky’s. Sin embargo, algo me dice, que no me pasará lo mismo con la siguiente película:

 

 

Ya sabéis, ¡Próximamente, en vuestro videoclub más cercano!

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Acerca de logaran

Aficionado a todo menos al fútbol y a los toros. Friki convencido y a mucha honra. Estoy más que preparado para un apocalipsis zombi... Web | Twitter | Facebook | Google+
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15 respuestas a Memoria Analógica #6: Porky’s

  1. Joder sí que era mala pero menudos recuerdos me ha traído el artículo y esa escena mítica de la película. Grande :adorar:

  2. Confieso que yo nUNCA la he visto

  3. me trae buenos recuerdos

    esos videoclubs de barrio

    el protagonista Pee Wee no es el actor de ally mcbeal ?

    no es,son calcados 😀

    Dan Monahan vs Peter MacNicol

  4. Fantastico…me parece a mi que estás desaprovechao… 😛 😛

  5. Que la peli de Porky´s era mala, sí está claro. Pero sólo vista hoy día, pues cuando éramos canijos era un peliculón, y hacíamos referencia sobre ella en las charlas de barrio y en los patios de colegio. ¿Que por qué? Pues por que era la primera vez que veiamos una película de desmadre en las que los chavales lo único que buscaban era folllar, echar su primer polvo, y eso de pequeños nos llamaba mucho la atención. Si buscamos un referente en la actualidad, lo encontraríamos en la saga de American Pie, sin duda.

    Verla hoy día através de nuestros ojos ya adultos, no reportará mucha gracia, y solo será disfrutable a medias por quién en su tiempola la vió y disfruto en la infancia, principalmente por nostalgia.

    Pero hay un gag en la película que me hace mucha gracia, y me lo sigue haciendo. Antes de que Bart Simpson se cachondeara de Moe con las llamadas de teléfono, ya en Porky´s vimos algo similar. La escena transcurría en un bar-restaurante al que todos los protagonistas frecuentaban. Llamaban al teléfono del bar y lo cogía la dependienta del bar:
    -¿Si?
    -¿Está Mick?
    -¿Mick qué más?
    -Onio, Mick Onio- Entonoces la tontorrona de la chavala peguntaba a voz pelado por todo el bar:
    ¿Está Mickonio? Preguntan por MickOniooooooo en el teléfono. 😀

    Bravo Logaran, lo has vuelto a hacer. Has arrancado un pedacito de nostalgia. Me siento totalmente reflejado en lo que cuentas en la primera parte del artículo. Nuestro primer video nos costó 116.000 pesetas, y fue todo un acontecimiento. Y por supuesto tardamos muchiiiisimo en adquirirlo, y mis padres tuvieron que hacer muchas cuentas. Hasta que llegó, las películas las veiamos en casa de los vecinos del bloque, y ni que decir tiene, que tenía algo de mágico. En aquella época mágica vimos muchas películas de serie B (e incluso Z) y mucha exploitation gracias a los videoclubes. Ah! qué tiempos…

    Enhorabuena por el artículo Logaran 😉

  6. Por cierto con el trailer de la próxima película que hablarás me has dejado picado y con muchas ganas. Juegos de guerra… qué mítica. Esperando ansioso ese repaso nostálgico.

  7. De acuerdo con la primera peli.

    Y con la segunda me da que también, que fue mi favorita desde niño y aun tengo gran recuerdo de ella, cada vez que la ponen en la tele no hay forma de cambiar de canal.

  8. Logaran no defrauda. Por aquí otro que estará al loro de la próxima entrega, que la peli trae cola 😉

  9. Muy bueno logaran, da gusto leer tus recuerdos analógicos. Aquí otro que se queda a la espera de juegos de guerra 🙂

  10. Muy bueno Logaran, eres un maestro a la hora de jugar co nuestra nostalgia. Otro que espera con gverdaderas ganas ese repaso de Juegos de guerra.

  11. Cada vez te superas mas, me encanta el articulo, la peli no la he visto pero me he reido mucho con la escena que has colgado, asi que le dare una oportunidad a la peli y la vere, por cierto a mi casa todavia no ha llegado el video, asi que no te quejes por lo que tardaron en comprarlo tus padres. 😛

  12. logaran dijo:
    Cada vez te superas mas, me encanta el articulo, la peli no la he visto pero me he reido mucho con la escena que has colgado, asi que le dare una oportunidad a la peli y la vere, por cierto a mi casa todavia no ha llegado el video, asi que no te quejes por lo que tardaron en comprarlo tus padres. 😛

    Muchas gracias por los comentarios, chicos. Animáis un montón a seguir escribiendo. Por cierto, este último, como habréis imaginado, no es mío (me quiero, pero no tanto 😛 ) Sino de mi mujer, que no se lleva muy bien con las nuevas tecnologías 😉

  13. Genial el Articulo, pero no creo que haya envejecido tan mal…
    A mi me sigue encantando, y riendome muchísimo con ellas (hablo de las 3 películas)
    Esa escena de Pee Wee corriendo en pelotas en Porky´s 2 despues del encuentro con Lola cementerios (creo que se llamaba así) y el zombi corriendo detrás de él… es genial!!! Sobre todo cuando se para en el coche de policía a hacerles el “Bullibullibulli” 😀 😀 😀
    Sigue así que cada día escribes mejor!!! 😛 😛 :adorar:

  14. 😉 real como la vida misma !! aunque quizás el problema de tu hermana era pensar donde te sentarías por que en 10 mtros cuadrados ya estaban acoplados los cuatro hijos de la vecina, tres de la casa de al lado, madre y padre afeitándose en la mesa del salón y vespino del hijo mayor que no podía dormir en la calle ( el vespino), con un poco de suerte verías la peli de “paquete” en el vespino. La peli, penosa pero como mamá no me dejaría verla pues tenía su atractivo…¡¡enhorabuena por tu articulito!!

  15. Logaran, eres muuuu grande :adorar: Cada artículo que escribes, te superas. Me encanta esa combinación de memorias de la infancia + crítica objetiva de la peli, con la que muchos nos sentimos muy identificados.
    Respecto a Porky’s, recuerdo que la primera vez que la ví fue a los 13 años, en un pase que dieron en Telecinco, y he de decir que me dí una “pechá” de reir impresionante… después la ví otro par de veces durante mi adolescencia y me seguía haciendo bastante gracia… creo que tras leer tu artículo, me pensaré volver a verla: hay recuerdos que es mejor no volver a vivirlos …
    Esperando impaciente ese artículo sobre “Juegos de guerra”… y esta sí, no me la destroces porque entonces no te lo perdono 😛

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