¡Con lo que han sido estos dedos! #2: Las aventuras conversacionales

Puedo prometer, y prometo, que mis primeros recuerdos videojueguiles datan de cuando no tenía más de 4 años, allá por 1988. El Army Moves y su pura intuición para sortear obstáculos,  el Game Over y su imposibilidad matemática para superar una pantalla final; las maravillas isométricas de Knight Lore (a mi juicio, uno de los mejores juegos jamás programados), etc, etc.

 

Mucho me duró el Spectrum, y muchas tardes pasé cargando cintas hasta el cuelgue de la pantalla y posterior vuelta al “pirritiiiiii, ¡ti!, pirritiiiiii, titititiiiititititiiiiiii…” por si en alguna de ellas le daba por completar la imagen de carga… y por si en una de cada diez le daba por llegar al juego en si. Ojo, hablamos de auténticas quimeras si tenemos en cuenta que en una cinta de 120 podía tener la friolera de 5 ó 6 juegos grabados con una marquita en rotulador señalando el inicio de susodicho. Y eso si tenías la suerte de encontrar un amigo con casete grabador de doble pletina, una cinta virgen y ganas de hacerte el favor. Un auténtico milagro.

O bien gastarte 500 pelas en una cinta con carátula de Luis Royo, vecina de lo último de Manolo Escobar; pero cualquiera convencía a la mama y su consabido: “¡si ya tienes muchos juegos!”

 

“Si me toco el pito me da gustito“, primer descubrimiento

 

Pues bien, resulta que uno de los juegos originales que poseía para mi maravilloso Spectrum era, precisamente, “La aventura original”. Primera experiencia conversacional que tuve a bien echarme a la cara, y que me proporcionó innumerables tardes de fantasía en un mundo mágico donde una tortilla de patatas era indispensable para adentrarse en la más terrorífica caverna.

Muchas veces he leído sobre la dificultad de dicha aventura, sobre todo su segunda parte, una vez logrado el acceso a la dichosa caverna en posesión de tu indispensable tortilla, tu varita mágica, tu botella llena de agua, etc, etc. Y mis recuerdos, si bien compartían ciertos enigmas algo complicados y buena dosis de “prueba-error” no eran tan… digamos puntillosos.

Hasta hace poco.

 

Un momento… “¿estoy?” ¿Por qué? ¿Quién soy? ¡¡Explica algo, juego!! ¡¡¡¡Explica!!!!!

 

Bien. Es cierto que algunas aventuras conversacionales traían consigo una carga de: “¿pero qué me estás contando?” bastante curiosa. Situaciones inverosímiles con soluciones imposibles. Cantidades INGENTES de: “eso no puedes hacerlo” o bien: “no está en mis datos” (tócate los huevos), no hay que mentir al respecto y pensar que nos poníamos delante del ordenador y en 5 minutos habíamos luchado contra los molinos saliendo victoriosos, no, no era así. Tenían su dificultad, darle muchas vueltas a la cabeza y echar imaginación a raudales. Mi hermano Logaran, sin ir más lejos, descubrió el significado de la palabra “tortura” justo al inicio del “Zipi y Zape”:

 

ZIPI Y ZAPE (Dro Soft, 1988) “Estás en la clase y tu cabeza está en las nubes, ¿qué haces?”
Logaran: “Hmmm… Salidas”
ZYZ: “No hay salidas”
Logaran: “Hmmm… Mirar”
ZYZ: “Estás en la clase y tu cabeza está en las nubes, ¿qué haces”
Logaran: “Hmmm…. Hmmm… ex nubes”
ZYZ: “No entiendo qué me quieres decir”
Logaran: “Joder, examinar las nubes”
ZYZ: “No entiendo qué me quieres decir”
Logaran: “Esteeee… coger nubes”
ZYZ: “No entiendo qué me quieres decir”
Maese Threepwoord, con 6 tiernos años: “Cómete las nubes, ¡¡son de agua!!”
Logaran: “Calla imbécil… esteeee… comer nubes”
ZYZ: “No entiendo qué me quieres decir”
Logaran: “Inventario”
ZYZ: “No llevas nada encima”
Maese Threepwood: “¡¡Estás en las nubes!! ¡¡¡¡Despierta!!!!”
Logaran: “¡Coño, claro! Despierta”
ZYZ: “No entiendo qué me quieres decir”
Logaran: “ME CAGO EN TU PUTA MADRE”
ZYZ: “No debes decir palabrotas” (Verídico)
Logaran: “Coger juego, incinerar juego, echar a hermano de cuarto, autoamarme”
Maese Threepwood: “No has escrito nada”
Logaran: “Fuera de aquí, enano”

 

Meter palo en culo de gallina (no está en mis datos, guarro)

 

Situaciones como esta se daban bastante a menudo en este tipo de aventuras (por cierto, la solución al “enigma de Zipi y Zape” era “bajar”, si, tal como suena, y sin aparecer en “salidas”), pero tarde o temprano la imaginación acababa imponiéndose y superabas el obstáculo.

Y repito, hasta hace poco.

Para demostrar mi sapiencia en el noble arte de la aventura gráfica delante de mis amigos, siempre me he jactado de saberme el principio de varios juegos de memoria, lo cual es COMPLETAMENTE CIERTO. Soy capaz de abandonar la cárcel de Jabato con los objetos necesarios con una sola línea de comando (usando comas y viendo como saltan las imágenes y los textos). Demostración, de memoria, lo juro.

Ex celda, ex adoquín, ex cadáver, coger cinturón, ex cinturón, usar hebilla con adoquín, coger adoquín, esconder adoquín, llamar guardia, golpear guardia con adoquín, ex llaves, usar cinturón con llaves, abrir puerta…

Os hacéis una idea de la cantidad de horas que pude echar en su día a las aventuras conversacionales, muchísimas, las adoro. Y todas me las pasé.

Pues bien. Hace poco, me bajé de nuevo mi adorado Jabato. Puse mi mágica línea de comandos, salí de la cárcel, cogí la petaca… y ni puta idea. Ni la más remota idea. Sabía perfectamente que tenía que dormir a los guardias, robarle el anillo necesario para matar al último enemigo en la segunda parte y acabar el juego, etc, etc. Tarde más de una hora en conseguir encontrar el modo de expresarme para ello, salí de la cárcel y NO SABÍA QUE HACER. No por falta de memoria (que obvio, también) sino por falta de habilidad. Acababa siempre muerto, bloqueado o, sencillamente, angustiado. Lo dejaba, me miraba delante del espejo, soltaba una lagrimilla, me atusaba la calva y volvía al lío. Y lo mismo, una y otra vez, horas así. Horrible, lastimoso.

 

¿Cuestión de dedos? No, son aventuras conversacionales, por el amor de dios. Cuestión de imaginación, de paciencia necesaria, de cojones.

No nos falta tiempo, ni ganas, ni siquiera habilidad.

Señores, nos hacemos viejos.

Share

Acerca de Maese_Threepwood

Cuentan las leyendas que mis primeras palabras fueron "Tatsumaki Senpūkyaku" y de ahí a peor...
Esta entrada fue publicada en Artículos, Ordenadores. Guarda el enlace permanente.

14 respuestas a ¡Con lo que han sido estos dedos! #2: Las aventuras conversacionales

  1. Aquí otra víctima de algunas aventuras conversacionales que al menos a esa edad tuve que dejar por imposibles por no entender absolutamente nada y ser incapaz de avanzar en muchas 😳

  2. Muy bueno Maese, me he partido el hojaldre xD

  3. Amen hermano, amen …

  4. Puedo prometer y prometo que esa partida de Zipi y Zape (repugnante engendro indigno de ser considerado “aventura conversacional”) No termino con un servidor “autoamandose” en el cuarto a solas. Juegos tan malos nunca han tenido la virtud de ponerme palote :sensible:

    Por lo demás suscribo totalmente lo dicho por el peque 🙂

  5. Zipi y Zape es nefasta…Del todo.

    la original mola, caramba. Que reuerdos me trae.pero sin duda, la que con más cariño recuerdo es Jabato y la Aventura Espacial.

    Y se me hicieron cortas cuando las jugué.

  6. Quiero confesar que en su día, en la época de los 8 bits, no me sentí atraído por las Aventuras Conversacionales; lo mío eran más bien los arcades puros y las plataformas. Lo poco que llegué a ver fue el Don Quijote y el Cobra de Dinamic y en este último llegué a volverme loco y perder la paciencia. El contacto serio con las aventuras lo tuve ya con las geniales obras maestras de Lucas y Sierra, pero éstas ya en forma de aventura gráfica. Aún así, tengo una cuenta pendiente con las conversacionales, lo prometo. Además, que siempre se hablan maravillas.

    Por lo demás, felicitarte por el artículo y por el fantástico descubrimiento que hiciste con la portada del Game Over !! xD

    Salu2

  7. Censura en Fasebonus!La portada que habeis puesto del Game Over es la que menos chicha se ve, la inglesa! Ah, las conversacionales, que extraña mezcla de placer, frustración, fascinación e hipnotismo…Era desesperante quedarse atascado, y los programadores bien previsto que tenían que íbamos a acabar insultando, lo que frustraba aún más. Aún así, qué buenos ratos…

  8. Uff, recuerdo dibujar un mapa en una libreta con las localizaciones. Tambien era util tirar de las guias del viejo archivero cuando me atascaba, el fin justicaba mis medios, lo que yo queria era ver todas las pantallas y conocer el desenlace.

    Tenia nueve años y las aventuras conversacionales me resultaban mas inmersivas que la mayoria de arcades imposibles como el mencionado game over.
    Jugué a “La Corona”, el desierto del comienzo era un infierno.
    “El Quijote” me hizo pasar muy buenos ratos y me desternille cuando, en la peluqueria, el hidalgo decia que habia una cara que le resultaba familiar y era el mismo, que se reflejaba en el espejo.
    “El Firfurcio” ya solo con el titulo me reia, era bastante facil y la primera vez que lo pasé dí un salto como en un gol de campeonato, corrí por toda la casa gritando : “Siiiiii! Siiiiii! El Firfurciooooo!!!” Mis padres me reprendieron por mi escandalosa exaltacion de alegria deportiva.

    Hace poco jugue “Ke rulen los petas” en el movil, tiene mas accion que de costumbre, ya que te matan a cada poco.

    Grandes las conversacionales!

  9. Y luego, los huevos de pascua, que haberlos haylos.

  10. Joder, que recuerdos. Yo me pase el “Hulk” conversacional en ingles. Tambien jugue al “Frankenstein” de CRL y al “Spiderman”, ambos en ingles, pero no logre pasarmelos.
    Españoles me gustaron mucho “Don Quijote” y “Cozumel”.
    Tengo por ahi “La Guerra de las Vajillas” y “Que rulen los petas”….pero esos no me engancharon.

  11. Interesante artículo 😉

    Para mí las conversacionales eran mágicas, porque te hacían usar la imaginación a tope, como pasa con los libros. Unas cuantas palabras y la mente se pone atrabajar, creando todos los matices que le faltaban a los casi siempre escasos gráficos. El gran handicap que tienen estos juegos, es la manera de comunicarse con el ordenador, y la cantidad de palabras que este puede reconocer. Es muy frustrante intuir qué hay que hacer y no encontrar las palabras adecuadas.

    La aventura original creo que es una de las aventuras más accesibles de todas las que se publicaron en España. Te dejaba explorar unas cuantas localizaciones antes del primer gran puzzle que te bloqueara. Sin embargo otras aventuras como en Jabato o La Diosa de Cózumel, la muerte era una amenaza constante. Sobre todo al princio. Un género como este, que de por sí es reposado y sobre todo reflexivo, no se debería encontrar la muerte súbita al principio [b]JAMÁS[/b], y creo que ese es uno de los grandes errores de la mayoría de aventuras, sobre todo muchas españolas. Jamás entendí por qué Samudio en sus artículos de “El Mundo de La Aventura” nos advertía, que evitáramos la muerte súbita cuando creáramos nuestras aventuras, y después el las metió en varias de las suyas (?).

    Este género evolucionó y mucho en los paises anglosajones llegando a cotas de calidad literaria altísimas. Algo que nos perdimos aquí, ya que las coversacionales despegaron tarde, y fue un género popular cuando los 16 bits empezaron a irrumpir y dieron paso a las Aventuras gráficas, un género deudor de las conversacionales que se aprovechaba de los avances técnicos para crear un entorno mucho más visual, interactivo e intuitivo y que a día de hoy sigue gozando de cierta popularidad.

    Vaya, ya me estoy enrollando mucho 😀

    Un saludo 😆

    Hoz3

  12. La risión macho. La risa Maese. Eres el uno xD

    Estas situaciones creo que nos han pasado a casi todos los que hemos probado este tipo de aventuras. Es difícil con tan poca edad saber qué cojones exactamente había que escribir en cada situación, pero vamos, creo que ahí residía el encanto de estos programas. Diferentes al resto en una palabra.

    Un saludo.

  13. Pues yo en inglés he jugado y acabado unas cuantas. SIN GUIA.Encganter de Infocom, por ejemplo. Eso si, lo que sude para el puñetero puzzle de las habitaciones translucentes. Aunque ninguno comoel de latortuga y la trampa aplastante (y no, la solucion no es tan evidente)

  14. Me alegro de que os haya gustado.

    Eso que comentáis de “muerte súbita” creo que alcanzó su máximo nivel de incongruencia con el archifamoso Enano Maluva… no habré gritado de desesperación con el puñetero bicho, ¡qué va!

    En inglés sólo llegué a jugar al Hobbit, era yo muy peque, y demasiado que algo avanzamos. Aprovecho para decir que casi todo el inglés que tengo se lo debo a los videojuegos, ¡para que luego digan que no son educativos! Incluso algo de inglés antiguo aprendí gracias a las conversaciones del Última Underworld, ains, que tiempos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *