Cómo hemos cambiado (parte 1)

Si esto fuera una obra de teatro, la subida del telón daría paso a un primer acto con una madre en la cocina y un hijo al otro lado de la casa:

MADRE:  ¡¡¡Apaga ya el ordenador y siéntate a la mesaaaaaaa!!!

HIJO: Ya voooooyyyyyy….

Durante los primeros 15 minutos de la representación esto se repetiría en bucle cambiando únicamente la intensidad de la llamada y con la inclusión de pequeños sufijos como “que se te enfría el plato” o “¡¡quiero terminar ya con las comidas!!”.

Si es que, esto era así. Minutos de carga, la ausencia de savestates y ese milagro que hace que el tiempo pasara a gran velocidad cuando estabas delante de ese monitor, hacían que uno renunciara a comer caliente o, en el mejor de los casos, a comer recalentado.

(Estos somos mi amigo LOLencio y yo con mi Amstrad CPC 464)

 

Y es que en esa época “estábamos estudiando”. Los ordenadores se compraban “para estudiar” y esto también era así. Ahora probablemente nuestros hijos tengan que agudizar el ingenio para engañarnos y sobre todo a los padres mas geeks, pero antiguamente eso era una delicia. Aun cuando alguno de tus padres se acercaba y veía que estabas jugando, teníamos el valor de decirles que “si lo apago ahora se estropea” o “ya solo me queda esta pantalla para terminar el juego” (cómo si les importase algo ese logro).

 

Los niños de esa época sí que sabíamos cómo organizarnos el tiempo. Sin quitarnos la mochila de la espalda (antes se llevaban colgadas :-P) ni el abrigo, encendíamos el ordenador y poníamos a cargar un juego. Tras esta acción, teníamos entre 5 y 10 minutos para hacer todo eso que hacía que nuestros padres se relajaran y nos dejaran disfrutar: quitarnos “la ropa de la calle”, comer la merienda y disimular que hacíamos el primer ejercicio de esos deberes que dejábamos incompletos con la esperanza de que nos preguntaran por la pequeña parte que sí habíamos terminado. Y si no, pues “me los dejé en casa de mi abuela” o “los mordió el perro” 😛

La semana no nos saciaba y el que nos dijeran cuando debíamos dormirnos desde la televisión generaba esos pequeños episodios de frustración temprana. Por suerte, pronto llegaba el fin de semana donde los días se alargaban mágicamente y nuestros ojos enrojecían en la misma proporción. Las teorías fatalistas de pérdida de visión y epilepsia atormentaban a nuestros padres, pero cuando poníamos momentáneamente ese programa de dibujo, ese procesador de textos o las virguerías que mostraba la cinta de Demostración, enseguida bajaban la guardia y se sentían como los padres de un futuro genio. Inventábamos todo tipo de estupideces con tal de que, por un momento, aquello pareciera HAL9000. Nuestros padres se enfrentaban a algo desconocido. Tecleábamos RUN”/LOAD” y aquello empezaba a andar por arte de magia. Salía el gráfico de carga y entonces llegaba la gran pregunta: “¿Eso lo has hecho tú?”. Ese fue, sin saberlo, nuestro primer Are You Fucking Kidding Me ¬_¬.

(¿Qué venía un familiar? Pues se ponía la cinta de demo…)

 

El sábado costaba la mitad de esfuerzo el levantarse y cuando tu madre entraba en tu cuarto de forma sigilosa por miedo a despertarte, se llevaba la grata sorpresa de que llevabas ya dos  horas pulsando O-P-Q-A. “¿Cuánto gasta eso? Que el mes pasado pagamos 10.000 pts de luz!!! Déjalo un poco, anda…”. Tenían razón. Aquellos trastos se tiraban horas encendidos así que, en mi caso, podía aumentar un 20-30% la factura de la luz de una familia que medía cada peseta que entraba en casa.

Era el momento de salir a dar una vuelta y pasarnos por esos kioscos de prensa donde tenían esos expositores giratorios con juegos de Amstrad CPC por un lado, y de Spectrum por otro. Bisel rosa vs bisel amarillo. Aquellas cintas de la serie “barata” de ERBE hipnotizaban a cualquiera. Desde lejos era capaz de vislumbrar los cambios respecto a la semana anterior. No hay huecos: han traído juegos nuevos. Muchos huecos: esta semana no han traído nada. Muchos huecos y solo un juego nuevo: una devolución de alguien a quien “no le ha cargado” o no le ha gustado :-P. Vamos al siguiente…

 

Yo personalmente echo de menos el confeccionar las listas de juegos para cambiar con los amigos en el colegio. Siempre que llegaba a tus manos una lista nueva de algún compañero aquello era una maravilla. Tras los títulos más comunes, siempre había alguno que provocaba ese “¿este de qué va?”. Aquí había dos opciones. La primera era que te lo dejara “para ver si te cargaba” y dos, darle una cinta virgen y que te lo grabara. En cualquier caso, todas las mañanas comenzaban con un “¿me has traído eso?” y de ser así, con un “¿qué grupo es?” de ese compañero que aun no había descubierto las bondades de la informática doméstica.

Recuerdo el día que vino un compañero y dijo que su padre había comprado un MSX… “¿un qué? ¿pero te valen los juegos de Amstrad? No sé, déjame uno y lo pruebo…“. Pobre hombre. Allí todos teníamos Amstrad CPC, uno un Schneider compatible (aquello nos maravillaba) y alguno que otro tenía Spectrum. No sabíamos ni donde estaba Japón, cómo para conocer lo que nos llegaba de esas tierras…

(¿Dónde has comprado eso?)

 

 

También echo de menos ajustar el tornillo del cassette, poner un duro debajo de la cinta para que los cabezales leyeran la parte baja o grabar a baja velocidad con el volumen al máximo y los cascos puestos para no molestar. Con esto último podríamos decir que la piratería se empezaba a instaurar en nuestras vidas. Yo personalmente no sabía lo que hacía, pero tampoco había nadie que te lo dijera. Grabar significaba poseer sin pedir dinero a tus padres, así que creo que ningún niño dudaba en hacerlo. Ahora sabemos que robar no afecta exclusivamente a lo material pero por aquellos años esto no estaba del todo claro. Empecé a ir al rastro con 1.000 pesetas para ver si tenían esos últimos juegos que había visto en Micromanía (amigos, siempre con pantallas de Amiga o Atari ST. Era lo justo). No los tenían (la logística en Isla Tortuga iba su ritmo), pero tenían otros de importación en esas bonitas TDKs de 60 con fotocopia en blanco y negro. Llegabas a casa y lo primero, esa demoscene con la música de Super Detective en Hollywood o Batman.

 

 

Después venía el cargador para elegir “Vidas infinitas”, “Inmunidad” o “Continúes infinitos”. Finalmente el juego. Y lo mejor era encontrar cosas grabadas en esa misma cinta. En muchas ocasiones me encontré con otros juegos en la cara B o después de los principales. Aquello era como encontrarse un billete en la calle.

Las vacaciones de verano eran maravillosas. Las horas de calor antes de salir a jugar a la calle tenían otro sentido. Redescubrir ese juego que tenías en la estantería porque algún compañero te decía como pasar la pantalla o Micromania publicaba un cargador era un experiencia maravillosa. A la mente me viene el Last Ninja 2 donde no sabía salir de la primera habitación (era un crio, no me lo tengáis en cuenta :-P).

Acababa el colegio. La EGB te daba ese graduado escolar y por primera vez te tocaba aterrizar ese “qué quiero ser de mayor”. Mientras, los 16bits ya eran una realidad. Se empezaban a ver juegos no adaptados a 8bits y el fin de revistas como MicroHobby vaticinaba un cambio de ciclo. ¿Quién me ha sacado de mi círculo de confort? Adaptarse o morir. Así lo hice, pero acaba de venir mi madre a decirme que ya lo tengo que dejar por hoy… ^_^

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Acerca de hellboy

Informático de profesión, apasionado de los videojuegos y enfermo de Síndrome de Diógenes Digital. Eterno aprendiz en esto de los Social Media e inquieto colaborador de diversos proyectos y medios. Cree que Dios es Carl Sagan... twitter: @dvdfernandez
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14 respuestas a Cómo hemos cambiado (parte 1)

  1. XDD que recuerdos, tu. Aunque he de decir que yo nunca piratee… no en el sentido tradicional. hay uno que me jodió la cinta con megacorp y aun está esperando que le devuelva el After the War…

  2. ¡¡Qué grande Hellboy!! Además, apuntes reales como “Los ordenadores se compraban “para estudiar” “, los mordió el perro” , “Sin quitarnos la mochila de la espalda (antes se llevaban colgadas :-P)” xDD

    Que me pregunto yo qué manía en no colgarse las mochilas en la espalda… No sé si es peor dejarse el cuello. Y lo del perro… pues yo, sin tener perro, recuerdo decirlo alguna vez xD

  3. ¡Que grande, amigo! Cuantos recuerdos :adorar:
    Es increible pero, tal y como dijo Hoz3, podemos haber crecido cientos o miles de kilómetros y, nuestras vivencias, son exactamente las mismas.
    Ya estoy esperando esa segunda parte 😀

  4. Ay! Qué buenos tiempos!!

  5. Menuda maravilla de articulo,joder que tiempos…y como ha cambiado todo,enhorabuena.

  6. Lo de comprar el ordenador para estudiar lo hemos dicho todos!
    Pero lo de probar los juegos de otros sistemas en los nuestros tambien,si,si,yo anda que no he probado cintas de Amstrad en mi spectrum 48k!
    Muuu rico señor,esperando esa segunda parte!

  7. Un artículo muy entretenido de leer. Enhorabuena por ello, David. Y qué te queda por añadir? Veo que es la primera parte de una serie de artículos, pero este lo resume todo ya. Todos, con lijeros matices, hemos vivido lo mismo.

  8. Hoz3 dijo:
    Un artículo muy entretenido de leer. Enhorabuena por ello, David. Y qué te queda por añadir? Veo que es la primera parte de una serie de artículos, pero este lo resume todo ya. Todos, con lijeros matices, hemos vivido lo mismo.

    Aun me queda algo en la recámara… 😛

  9. jajaja qué bueno!!! Qué buenos momentos pasamos “estudiando” 😀 Hay que reconocer que esa época tuvo un encanto especial…

  10. SI SEÑOR, de esos articulos que se hacen con el corazon, muy rico Hellboy, aunque yo no vivi esa época me han encantado leer las esperencias y en muchas cosas sentirme identificado, a por maaaas 😛

  11. Nos estamos haciendo mayores… ains que recuerdos! . Enhorabuena por el articulo.

  12. Mi copia de Green Beret no cargaba y en mi fantasía de crío cabía la posibilidad que si me concentraba en la carga y lo deseaba con todas mis fuerzas (Que daño ha hecho la ficción con esta filosofía) cargaría. Lo peor es que funcionaba, aunque era agotador.

    Ignacio para presentador de Informe semanal!

  13. hellboy dijo:
    [quote name=”Hoz3″]Un artículo muy entretenido de leer. Enhorabuena por ello, David. Y qué te queda por añadir? Veo que es la primera parte de una serie de artículos, pero este lo resume todo ya. Todos, con lijeros matices, hemos vivido lo mismo.

    Aun me queda algo en la recámara… :-P[/quote]

    ¿Como “algo”? ¡Te queda un mundo! 😀

    Yop ya estoy esperando esos 16 bits a saco. Como viviste el pique SNES vs Mega Drive. La irrupción del PC como plataforma de entretenimiento y el cambio de paradigma que marco Doom y el juego en red…

    ¡Venga! ¡Al tema! :trollface:

  14. jajaja “¿esto lo has hecho tú?” 😀

    Qué inocentes nuestros padres. Qué recuerdos. Me he identificado muchísimo. Te lo has currado. Te doy el logro “Bendita Nostalgia” jeje

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