Piratería Old School

Justo después de dar dos veces al INTRO tras el título, comienzo a pensar hasta dónde remontarse tras ese ambicioso anglicismo de “Old School”. La verdad es que no sé mucho de Corsarios, y lo único que me viene a la mente es la imagen romántica de las grandes producciones de Hollywood. A decir verdad, poco o nada tendrá que ver con esos Piratas de la antigüedad que en sus roídos y enfermos barcos, salían a la mar tras cualquier pista o chivatazo de taberna. Permitidme que avance unos cuantos siglos y que pase también de puntillas por la piratería musical que tantas cosas comparte con la piratería informática. ¿Qué os parece si comenzamos en los 80? Creo que puedo escuchar los “vivas” desde aquí jajaja. Es que todo el amor que profesamos a esa década no es casual o simplemente una moda. Para contextualizar aquella época, simplemente pensad que ahora cualquiera puede conectarse a internet desde cualquier lugar y a cualquier hora y bajarse un contenido pirata. Existen cientos de personas que ponen sus esfuerzos en destripar un DRM y otras tantas miles que dedican su tiempo en compartirlo en la red. Decenas de buscadores que lo indexan y compañeros de trabajo que intercambian sus últimas descargas en DVDs y HDDs. Ahora hay toda una maquinaria armoniosa que ningunea el proceso y le quita romanticismo. Evidentemente, la piratería es una lacra para la industria pero me gustaría que nos dejáramos llevar por un momento a aquellos años dónde esto, a parte de una lucra, era una artesanía…

 

Yo soy de Madrid y aquí, cómo con toda seguridad en otras ciudades de nuestra geografía, se organizaban y organizan rastros y mercadillos. Probablemente los foráneos ya sabréis a dónde quiero llegar: al emblemático Rastro de Cascorro…

 

 

Este entramado de avenidas y callejuelas en el centro de Madrid forma un enjambre de puestos dónde no hay nada casual. Si quieres buscar un cuadro, un cómic, un vinilo o un tornillo de rosca-chapa, sabes que esto tiene su lugar. En este rastro también hay lugar para la informática y las consolas y el espacio donde ahora se encuentran los vendedores de DVDs, Blu-Rays, Memory Cards y especuladores varios del Retro Gaming, antes pertenecía a los jóvenes piratillas que hacían que cientos de jóvenes acudieran cada domingo en procesión a ver sus últimos productos y encargos.  En el comienzo de los 80, el formato más pirateado y popular en los hogares era el cassette por la reciente explosión de informática casera. Por aquel entonces, en España, el ordenador más vendido era el Sinclair Spectrum en toda su gama de modelos y el precio del software era bastante caro. Los juegos costaban entre 2.000 y 5.000 pts y los programas podían llegar a multiplicar por 5 este precio. No era raro que una familia que había hecho el esfuerzo de comprar un equipo informático a plazos, acudiera a esta forma de compra amparado por la poca conciencia que había en aquella época. Eran los comienzos de algo que por aquel entonces no estaba regulado ni extendido. Pensad que antes de esto, cualquier método de copia era muy laborioso. No se podía duplicar contenido de forma automática y si alguien quería una copia de un cuadro, tenía que pintarlo o pagar a alguien para que se lo pintase. Con el software, solo había que poner dos cintas en un copiador y darle al REC por lo que esto fue en sí mismo una revolución muy ligada también al mundo de la música. Aun así, no todo el mundo tenía un copiador en su casa y menos aun, forma de conseguir una copia del software para hacerse una copia por lo que si querías un juego o programa por un 10% de su precio, te tocaba madrugar el domingo e ir al Rastro.

 

Dentro de este micromundo que comenzaba muchas veces con copias piratas compradas por correo en UK y duplicadas de nuevo localmente, había auténticos profesionales que imprimían su imagen y seña de identidad en sus productos:

 

 

Uno podía encontrar ediciones con carátulas más trabajadas que otras o con mayor o menor calidad dependiendo del origen del “master”. Las cintas solían ser ediciones baratas compradas al por mayor y en muchas ocasiones grabadas una y otra vez hasta llegar a un producto que pudiera venderse. ¿He contado alguna vez lo qué me gustaba encontrarme “otras cosas” en estas cintas? Jajaja Así conocí Diana Sister y algunos otros juegos. Por la Patilla ™.

 

Algunos vendedores intentaban sacar algo más de beneficio con los packs y también así  rellenar esas cintas de 60minutos:

 

 

Como podéis comprobar en las fotos, alguno directamente pasaba de las fotocopias en B/N para poner a prueba su inglés con una regla de esas de letras . Los menos perfeccionistas directamente lo escribían a mano o ni siquiera lo ponían.

¿Recordáis las cintas TDK transparentes? Pues antes de esas se usaban estas:

 

 

Tras inscripciones del tipo “Compact Cassette”, “Low Noise” o “High Output” se encontraba la mejor calidad-precio del momento. Total, más de una vez te tocaba volver a cambiar la cinta porque el juego no cargaba así que cuanto más barato, mejor.

Luego estaban los más profesionales y aquellos que más mimaban sus ediciones pirata. Recortes de revistas, textos hechos a máquina de escribir, collages… Todo por hacer más vistoso su producto:

 

 

En una loca carrera por ser el más outsider y original a la hora de destripar los juegos, muchos optaron por distribuir sus copias con un valor añadido. Muchos de ellos llevaban incluido el “cargador” para conseguir Vidas Infinitas, Inmunidad, etc. Otros directamente elaboraban vistosas presentaciones en código máquina dónde se llevaban al extremo tanto las físicas como los chips de sonido de las antiguas máquinas:

 



 

Todo este fenómeno duró hasta prácticamente finales de los 80, principios de los 90. Evidentemente, la piratería sigue hasta nuestros días, pero su venta organizada y poco regulada terminaría poco después de que ERBE, en el año 1987, anunciara que tras una negociación con las principales compañías, había conseguido ajustar el precio de la mayoría de los juegos a 875 pts siendo los más caros vendidos por 1.200 pts.

 

 

Esto definitivamente fue un duro golpe para la piratería que sin eliminarla por completo, logró debilitarla y hacer que mucha gente se planteara la compra legal de los juegos.

A mí personalmente me gusta imaginar y escuchar las historias que confluyen en el Rastro. Historias de gente que iba cada domingo en busca de los encargos del domingo anterior.  Historias de gente que evitaba a la policía sacando y ocultando su caja de cartón llena de copias “personalizadas”. No quiero que nadie me malinterprete y me acuse de mostrar todo esto como positivo porque evidentemente era y es una forma de robar, pero por favor, dejadme que esta vez nos pongamos en el otro lado y cual Mass Effect, elijamos ser villano y veamos su lado más primitivo y romántico…

 

Fuentes:
Fotos del Rastro de Cascorro sacadas directamente de Wikipedia.
Fotos de Juegos: Cortesía de mi buen amigo Juan Pérez quien me regaló una bolsa repleta de ellos directamente desde un rincón de su trastero.
Fotos de campaña de bajada de precios de ERBE sacadas de aquí.

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Acerca de hellboy

Informático de profesión, apasionado de los videojuegos y enfermo de Síndrome de Diógenes Digital. Eterno aprendiz en esto de los Social Media e inquieto colaborador de diversos proyectos y medios. Cree que Dios es Carl Sagan... twitter: @dvdfernandez
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17 respuestas a Piratería Old School

  1. pues yo… buf, creo recordar que el UNICO (no es coña) que vi asi fue una copia del Megacorp que me regaló un tio mio “a ti que te gusta leer y eso”.

    Si supiera el monstruo que creo…

  2. Muy grande, amigo. MUY GRANDE. :adorar:

    Ainssss, me han entrado unas ganas locas de bajar al trastero a ver si sobreviven algunas de esas recopilaciones tan “autenticas” que atesoro de esa época.

  3. Cómo me suena todo esto!!! 😀

    Gran artículo de una época inolvidable. Actualmente no estoy a favor de la piratería, pero en aquella época que eramos unos chavales con una pequeña paga semanal, no te planteabas muchas cosas y terminabas entrando en el juego porque era algo bastante accesible y que permitía poder probar juegos y “extras” que de otra forma habría sido imposible… 😉

  4. ¡¡ Qué grande el artículo Hellboy !!

    A mi este tipo de cintas me llegaban directamente en intercambios del colegio. Luego estaba también la típica recopilación que hacía el afortunado poseedor de una doble pletina, donde podíamos encontrar unos 15 juegos por cinta, de los cuales la mitad no cargaban ni a la de tres.

    Qué bueno lo de las letras hechas con la regla… xD

  5. Jorl, qué arte, Hellboy.
    En mi caso no sólo fui usuario piratilla, sino que actué como piratilla, vendiendo cintas del Spectrum en el rastro de Sevilla. Aún conservo algunas de estas cintas. Nos costaba 75 pesetas en el Continente, de la marca International. Recuerdo perfestamente el proceso de grabación. Y la carátula la hacía yo dibujando con un rotulador, JAjajAJAja. Hoy voy a sacar esas cintas para rememorarlas, AJjaJAja.

    Muchas gracias por el artículo, Hellboy, me ha encantado.

  6. Hola a todos!

    Este es el primer comentario que dejo en la web, una vez que me he animado a registrarme después de unos meses en la sombra, leyéndoos y escuchándoos.

    Yo no viví el ambientillo del rastro. La verdad es que casi todos los juegos que tenía eran originales. No solía comprar “novedades” y me los pillaba en Continente a 595 pesetas en los “stands” que había en la parte de fuera. Eso ocurría un par de veces al año, o tres.

    Otro maravilloso momento era cuando mi padre me decía: “Escoge un par de juegos de la revista de los baratos”. La “revista” era el catálogo de Telejuegos (del que aún conservo la tarjeta de socio), y en el que podías comprar juegos originales a 395 pts, 295 e incluso, a veces, 95 pesetas. También era normal que al comprar 3 o 4 cintas baratas, te regalaran una.

    Las pocas cosas piratas que tuve, recuerdo que fueron de intercambio con amigos… o bien con la típica “minicadena de mi tío/cuñado/primo” (no todo el mundo tenía minicadena) o bien, ya años más tarde, con el programa “COPIÓN”, que no sólo era útil por copietear algún juego de un amigo, sino para hacerte copias de tus cintas… que siempre había alguna que se empezaba a poner tonta con el cassette.

    Otro par de años más tarde, ya con el Spectrum mucho más desfasado en el 93/94… un colega me dio sus juegos, y él sí tenía algunos piratas, y me resultaba gracioso la manera en que te pegaban en un folio blanco una foto sacada de algún catálogo y luego el nombre con letras de regla, jajaja, ¡¡yo al principio pensaba que eso lo había hecho él!!

    Y en fin, ya que no os puedo contar nada del mercadillo, espero que por lo menos os haya resultado entretenida la historia.

    Un saludo muy grande!

  7. La parte nostálgica de la entrada, bien. Pero voy a dar un tironcillo de orejas a Hellboy por la “demagogia antipiratería”.

    Antes de soltar mi perorata, decir que yo estoy totalmente en contra de la piratería cuando hay lucro de por medio. Pero estoy 100% a favor de la copia no autorizada de contenido audiovisual, siempre y cuando se haga con cabeza. Al fin y al cabo los creadores no viven del aire, y si queremos seguir disfrutando sus obras, hay que financiar el que las creen.

    Yo he sido “copista” desde los tiempos de mi CPC6128, y lo sigo siendo a día de hoy. Y no tengo ni el más mínimo cargo de conciencia por ello. Copié muchísimos juegos cuando era un chavalín que no tenía un duro para comprar juegos. Ahora que puedo comprarlos, todavía sigo copiando, pero mucho menos, y eso sí, compro todos los originales a los que realmente acabo dedicando tiempo y disfrutando. Eso sí, muchas veces cuando tienen el precio que considero justo (vamos, que pocos juegos compro de salida).

    Quería aclarar también que por mucho que algunos se empeñen, copiar sin autorización obras protegidas, no es robar. Podrá o no podrá ser un delito, pero jamás será un robo. Un robo requiere que lo robado deje de estar en posesión del propietario original. Si yo copio un juego, no se lo quito a nadie. ¿Cómo va a ser esto un robo?

    Quería expresar también que resulta irónico que se defienda una postura contraria a la copia no autorizada de contenidos, y luego se explique en el mismo artículo que la venta de estas copias prácticamente se extinguió con una política de bajada de precios.

    Por favor, seamos coherentes y conscientes de lo que hacemos y queremos. Si todos defendemos que los videojuegos son cultura e incluso algunos pensamos que son arte, ¿no debería buscarse la máxima difusión de la cultura? Y si alguien que no puede permitirse los juegos a 70€ los copia, ¿realmente está haciendo daño a la industria? ¿Realmente hay que señalarle con el dedo y perseguirle?

    Al fin y al cabo, ¿quién es más pirata, el que por no poder acceder a un juego original lo descarga, o el que te vende un juego con un contenido a todas luces pobre para lucrarse a base de DLC? ¿Es más pirata el que copia un juego que de todos modos nunca habría comprado, o el que implanta un DRM que instala silenciosamente un rootkit en tu ordenador y lo vuelve vulnerable? ¿Es más pirata el que descarga un juego para probarlo, o el que incluye medidas anticopia y contratos abusivos que dificultan hasta el que le puedas prestar el juego a tu hermano? ¿Es más pirata el que instala un “chip” en su consola, o el que te vende al mismo (o prácticamente al mismo) precio el juego en formato físico y en descarga?

    Tema para reflexionar un rato…

  8. Yo comprar nunca compré en ningún rastro juegos piratas… pero grabar… grabé bastantes

    Una muestra en una entrada de mi blog sobre MSX

    http://recuerdosde8bits.blogspot.com.es/2012/04/cosas-que-sigo-conservando-ii.html

    Todos ahí numerados y bien organizados xD

  9. Yo la verdad es que poquitos juegos originales tenia. Tenia la “Desgracia” (No lo era) de tener un commodore Amiga y no solo es que los juegos a veces fueran caros de conseguir, es que a veces ni los encontrabas por cauces legales. Asi que recurria al Mercado de San Antonio de Barcelona a ver con que se trapicheaba por alli, mirando a veces por encima del hombro por si llegaba la policia. Con juegos a 500 pelas el diskette!

  10. Me ha encantado la entrada compañero. Cuántos recuerdos de aquellos tiempos en los que no podíamos concebir maldad alguna en piratear a destajo. En mi caso también empezó la cosa con las cintas del Amstrad CPC 464. Cuando intercambiabas algún juego con cualquier compañero del colegio tenías la obligación moral de sacar una copia, aunque fuese un truño.

  11. Simplemente un aplauso compañero, me ha encantado el articulo, aunque yo no vivi esa epoca me ha parecido muy interesante

    un saludote

  12. Muy bueno. Aún recuerdo con mi cpc 464 las primeras cintas copiadas las compraba en la misma tienda que nos vendieron el ordenador, en esos momentos no entendíamos de piratería ni teníamos doble pletina para copiar juegos. Mas adelante terminé comprando un equipo de música que aún conservo en casa de mis padres y que me permitió grabar muchos y buenos juegos. Sinceramente recuerdo tener al final mas cintas originales que copiadas, pero claro cada cinta copiada llevaba mas juegos, así que no sabría decirte al final de cual tenía más. Ains, que recuerdos, las cintas agfa y tdk 😀

  13. Yo fui uno de esos tipos raros que no pisó un mercadillo de estos, y eso que vivo en Madrid. Lo cierto es que en aquella época era inocente, y como en mi entorno no tenía muchos amigos a los que les gustase los juegos, este tipo de prácticas me pasó completamente desapercibida. Eso sí, en mi clase cambiaba juegos con un amigo, y así me hice con no pocas cintas y cientos de juegos.

    Aparte de ello, también compraba bastante juego original, había muchas gangas en la época de las 875 ptas, e incluso packs que te venían 5 juegos por 1200 ptas. Ni que decir tiene que la paga iba íntegra a estos juegos. Por aquel entonces, era demasiado crío como para gastarme la paga en copas.

    Saludos

  14. Jaja que recuerdos. Aquí en Barcelona el centro piratil era (y es) el Mercado de Sant Antoni. Allí los chavales portaban gruesos catálogos en sus manos y jaleaban los sistemas disponibles de viva voz: ¡SPECTRUM! ¡AMSTRAD! ¡COMMODORE!
    Después de elegir del catálogo, el chico iba a buscar la “mercancía” a una bolsa de deporte que algún amiguete suyo custodiaba escondido en algún portal cercano.
    Yo adquirí conciencia de que eso no debía ser muy bueno cuando, un día, al grito de “la poli”, dejaron a mi padre con un cassette en la mano que aún no habia pagado. Mi padre, muy honrado el, se pasó la mañana buscándole para abonarselo… xD

  15. Estupendo artículo, Hellboy. En mi época y antes de tener mayor conciencia sobre el tema de la piratería, a mí no me importó comprar casetes pirateados por otros e incluso me inscribí en algunas ocasiones a algún club que, por poco dinero, te mandaban a casa una cinta o un disco (para el +3) lleno de los programas que me interesaban.

    Saludos.

  16. Joder qué grande el artículo.

    Se me han puesto los pelitos de punta recordando aquella época, snifff, snifff…

  17. Doragasu tiene razón,que bajen más los precios y la piratería de hoy se reducirá mucho…
    Yo tenía spectrum,vivía cerca de barcelona y nunca fui al rastro de barcelona (que es el mercado de san antonio como han mencionado antes).No me fiaba,aunque compré 3 cintas en un video club que vendía copias piratas.Después de eso yo solo compré originales y conseguí algunas copias en cintas virgenes que me pasaban mis colegas.A esos precios valía la pena comprar los juegos originales,no como ahora.
    Los precios y el hecho de que cada vez más juegos requieran de activación por internet está haciendo mucho daño, así que no se quejen si muchos nos descargamos todo lo que podemos a saco.

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