Review: El Regreso de Montezuma

Hay que ver lo que ha llovido desde los felices años 90: crisis, un presente distópico con un montón de pelopinchos con navajas punzantes y unos héroes que tienen pezones en los trajes. No, espera. Eso era en los 90.

Señores, dejémonos de más preámbulos y adentrémonos en el inicio de las películas piratas. Más allá de grabaciones con nuestros aparatos VHS a las tantas para grabar programas guarros (sí, tú, no me lo niegues, que ya nos conocemos), hablemos de un juego de aventuras, no de las gráficas, sino de la pura aventura de exploración, riesgo, monstruos poligonales, botones, por Dios, muchos botones e interruptores, llamado El Regreso de Montezuma.

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Volvamos al 98 compañeros, a uno de los años mágicos en mi vida como jugón. Y si hay que hablar de aventuras, no podemos dejar de nombrar esa mujer fatal, nuestra querida Lara Croft.

Despertar sexual de miles de adolescenets noventeros, pero sobre todo y lo más importante, protagonista del ya clásico Tomb Raider, dando puerta también a mis frustraciones (no sexuales, de eso ya hablaré en otro artículo), cuando nuestro querido ordenador, hermano y compañero de mil aventuras, no cumplía los requisitos. Mi querido Pentium 166 ya no daba para más, y veía como cada mes salían demos en la ya mítica Micromanía que mi PC era incapaz de mover, y con ello la demo del nuevo Tomb Raider: The Last Revelation.

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Venga niños, decidme ¿y cual es la vuestra?

Quiero pararme aquí, y contaros un arte, una tradición, que ocurría y que con el paso de los tiempos ha ido desapareciendo, noble y vieja como el mismo tiempo. Y es el rito más simple y milenario de PONER UN JUEGO A FUNCIONAR CUANDO TU ORDENADOR NO CUMPLÍA LOS REQUISITOS.

Es simple, el afán humano insistía en lo imposible: que el juego funcionara. Sacrificando resolución, haciendo que se moviera por software, instalando un programa que hacía que el ordenador “tuviera más potencia” o el culmen de este arte, jugar al juego en tiempo bala. Para lo sque no hayan visto Matrix, esto viene a decir que el juego iba lento de cojones y a trompricones.

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  ¡¡Muévete, haz algo por Dios!!

Aquella tarde después de probar The Last Revelation con este noble arte, me fui con pesadez por el Centro Mail de mi barrio para hundirme más en la miseria, viendo las últimas novedades que mi ordenador jamás podría mover (llamadme masoquista si queréis).

En el escaparate se movía un vídeo con el Resident Evil 2. Daba escalofríos ver como los zombies explotaban en un furor de sangre y vísceras, ante un grupo de niños con los ojos abiertos ante el espectáculo que veíamos. Abrí la puerta y llegué al local. Era una sala, a la izquierda estaba la mesa con el dependiente mirándote fijamente, con esa mirada de “si no vienes a comprar, lárgate chaval”. Evitando su mirada pasé por la izquierda. Los videojuegos estaban colocados en distintas estanterías y envueltos en una cristalera con cerrojo, para aquellos demasiado curiosos que quisieran llevarse un recuerdo del lugar.

Estaban todos perfectamente colocados, divididos en distintas secciones. Destacaba la estantería de PlayStation, esa consola que estaba siendo un boom y que todos los niños deseábamos. Brillaba sobre todo ese Crash Bandicoot 3, con esa imagen tan chula de Crash en una moto con una chica, como en esa película de cyborgs de la tele.

Aparté la mirada y me dirigí a las estanterías de juegos de PC. Allí las cajas eran mucho más grandes, y allí, lo vi. La portada era de las que llamaban a la vista. Un aventurero, un “Indiana Jones”, luchando contra una rata gigante que le agarraba con la cola y las uñas, más afiladas que ningunas que hubiese visto en mi vida, luchando por su vida sin darse cuenta de que un chamán con una careta gigantesca estaba delante suya, a punto de asestarle un hachazo en la cabeza, propinándole seguramente un golpe que acabaría con su vida.

Lo cogí. Mis manos temblaban, y miré los requisitos: Pentium 166 mínimo (¡fiu!) y 16 Mb. de memoria RAM. Lo tenía. Podría funcionar. El juego costaba 2.900 pesetas, mucho para un chaval… Me lo compré igualmente.

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               Centro Mail, el lugar de pecado y perversión, por lo menos es lo que creían nuestros padres

Según me enteraría años más tarde, “El Regreso de Montezuma” es una secuela directa del juego “Montezuma’s Revenge” (1984, Utopia Soft), si bien la dinámica del juego se trasladaba completamente a un entorno 3D.

La premisa era sencilla: pasar a través de templos y lugares exóticos y llenos de peligros, a través de diferentes laberintos, enemigos y puzzles. Todo esto en una vista en ¡¡¡primera persona!!! Y ayudándote de tus puños y patadas, así como de los diferentes objetos que encuentres en el lugar. A través de un total de 99 habitaciones, repartidas en 9 inmensos niveles, con enemigos finales y las trampas más alocadas y originales que encontrareis en un juego en mucho tiempo. En resumen, grita conmigo: ¡A LA MIERDA TOMB RAIDER!

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Con el paso del tiempo el juego sigue siendo igual de divertido. Tienes que acostumbrarte a los controles, que al principio pueden resultar ser un poco bruscos, pero una vez dominados el juego te plantea un montón de situaciones (tendrás que escalar cuerdas, botar, saltar, encontrar llaves, luchar con enemigos inimaginables, bucear con el mítico contador de aire, etc.), con diferentes localizaciones cada vez más difíciles, y todo ello en un entorno tridimensional, que puede que sea lo qúe más choque actualmente, ya que los polígonos no llevan bien el test delt iempo. Pertenece a esa serie de primeros juegos con entorno 3D (esas texturas cantosas).

Pero el juego resiste el paso del tiempo por la originalidad de su propuesta de jugar en primera persona, y sobre todo por ese humor que impregna cada enemigo y cada situación que nos encontremos.

Un título divertido si quieres jugar un rato corto, y totalmente rejugable, con muchos tesoros, estancias y objetos por descubrir.

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Al final pasan los años, y como comenté, el ritual que mencionaba poco a poco ha sido olvidado. Y ahora en vez de volvernos locos intentando que los últimos juegos funcionen en nuestros ordenadores de nueva generación, hemos pasado a otros problemas más complejos, como que el maldito Montezuma funcione en el Mac y no se quede bloqueado a los 10 minutos de ponerse uno a jugar.

Pero bueno, eso, como todo, es otra historia.

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Acerca de salariasa

Jugador de los 90, coleccionista sobretodo de juegos de Game Boy, conocedor del secreto detras de diferenciar que es la mantequilla y lo que parece mantequilla, profesión posproductor y compositor audiovisual. cinefilo, cinefalo y descontructor universal
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9 respuestas a Review: El Regreso de Montezuma

  1. Cierto lo de las texturas, no han aguantado tan bien el paso del tiempo como los sprites por ejemplo. Se ven feotas ahora mismo pero lo que premia aquí, como siempre, es el buen hacer, y si es un buen juego, no importan sus gráficos siempre que cumplan con el objetivo.

    Personalmente no jugué a este juego, lo único que recuerdo es que lo vi en alguna revista, por ello es de agradecer este artículo/historieta tuya 😉

  2. Yo no tuve el placer de conocer el juego, aunque dando un ojo he visto que anda por algunas páginas de abandonware. Pero sí me he sentido muy familiarizado con el tema de exprimir el ordenador para intentar cumplir los requisitos mínimos, como comentaba Ignacio en una de las últimas cápsulas.

    Como nos exprimíamos la cabeza para exprimir la máquina por aquel entonces… 🙂

  3. El Infame Montezuma, con su Capa y con su Pluma.

  4. Joder, los requisitos del sistema han sido una siempre una maldición. Yo me llegué a pasar juegos que trampujoneaban más que un autobús en un atasco, con todo al mínimo, sin efectos de ningún tipo y sin sonido, con tal de poder jugarlos.

    Para mi los “requisitos mínimos” querían decir: “Si tienes la mitad de esto, lo mismo consigues jugar sin vomitar” Tiempos aquellos, snifff…

    El juego, la verdad, no tenía ni idea de que existiera, a ver si le echo un ojo.

  5. Este juego lo tengo original 🙂 ya en su tiempo me encanto y tiene muchos detalles que son muy originales. Muy buen articulo si señor 🙂

  6. Yo también he sufrido el querer mover algo que iba a trompicones por no disponer de máquina suficiente para ejecutarlo dignamente. Pero jamás hasta el punto de Ignacio, que yo alucinaba cuando contaba que encontró un extensor de memoria para usar el modo protegido en un 286. Yo pensaba que algo así no existía, y que NADIE había usado jamás el modo protegido en esta CPU. Principalmente porque el 286 no soporta paginación (sólo soporta segmentación), y la paginación es fundamental para todos los modelos de gestión de memoria actuales.

    En cuanto al juego, me suena haber leído alguna review en alguna PCManía, pero nunca llegué a jugarlo.

  7. Este juego lo tenía un colega y yo apenas lo toqué, pero me acuerdo de la portada y de la rata que siempre había pensado que era de tamaño normal pero que estaba nás cerca de la cámara XD

    Ahora al decirlo y ver la cola me he dado cuenta años después de que la rata es gigante.

  8. Buen escrito jeje. Es bien cierto que mientras los primeros juegos 2D aún se les ve bonitos, los primeros 3D se nos antojan horribles, afilados y faltos de calor humano.
    Por cierto el Indy este estaba fibrado cual estriper, no es de extrañar que mate ratas a guantás. El hacha del chamán le trae al fresco porque no puede penetrar en tan prieta musculatura. Además es de los que aprovecha cualquier roce para decir “uy se me ha roto la camisa que vergüenza”. Podrían ponerlo en Street Fighter 5.

  9. Robe_Inie: ya sabes Robe, yo a mi rollo haciendo articulos de juegos que solo conozco yo xD

    Albert: pues si tio, ya he perdido la paciencia cuando no funciona las cosas

    Deka Black: El mejor comentario de lo que llevo en Fase Bonus

    DanySnowyman: Es de esas portadas ambiguas, nose si querian que pareciera un tio rudo o un dios griego aceitoso depilado, esto a Indi no le pasa, que tiene un pecho de “pelo en pecho”

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