Recordando a Fry Guy, el “hacker” del McDonald’s

Indiana, 1989. Su nombre real ni siquiera ha trascendido. En aquella época era un chaval de 16 años aficionado a los ordenadores. Pasaba sus horas muertas en diferentes BBS, aprendiendo varios trucos que los propios usuarios compartían.

hacker

Solía frecuentar el McDonald’s del barrio, en el que trabajaban algunos de sus amigos. Un buen día, se fijó en la clave que tecleaba uno de los manager del local para conectarse desde su terminal con la red informática de la central. Esto le permitió conectarse a los equipos de McDonald’s desde su propia casa, gozando de todos los permisos correspondientes al responsable de un establecimiento.

Pero no se limitó a husmear, dar un vistazo de hurtadillas y echar la tarde saciando su curiosidad. Lo primero que hizo fue modificar las nóminas de sus amigos para aumentar su salario. Esta hazaña le valió ser bautizado con el alias de salteador con el que todavía se le recuerda a día de hoy: Fry Guy.

mcdonalds

Cuando el muchacho se dio cuenta de todo lo que podía hacer desde el ordenador de su casa, se centró en recopilar nuevos trucos y exploits que pudiese aprovechar en su beneficio. Fue así como llegó a entablar contacto ocasional con miembros de la Legion of Doom, de quién más adelante presumiría de formar parte.

Después de su pequeña hazaña en el McDonald’s, Fry Guy se centró en las tarjetas de crédito. Se hizo con un archivo de más de un centenar de tarjetas, incluyendo los datos completos de sus titulares, y las aprovechó para solicitar adelantos de dinero en metálico a cuenta de las tarjetas, a través de Western Union.

La cosa era simple, llamaba a Western Union y solicitaba el dinero a cargo de su tarjeta. En aquella época Western Union “comprobaba” la autenticidad de la operación llamando al número de teléfono que figuraba en los datos del titular de la cuenta. Gracias a sus buenas horas invertidas en diferentes foros de phreaking, Fy Guy aprendió a redireccionar llamadas. De esta manera en el momento en el que el agente de Western llamaba al teléfono del titular para confirmar el adelanto, él mismo podía responder a la llamada desde casa de sus padres. Confirmaba que todo estaba correcto e indicaba la oficina en la que quería ir a recoger el dinero. Realmente donde más destacó es en su desparpajo a la hora de hablar por teléfono.

creditcard

A cambio de un pequeño porcentaje, un compañero se encargaba de ir a la oficina de Western Union acordada y retirar el dinero. En pocas semanas se levantó más de 6.000 dólares. Fue entonces cuando empezó a utilizar los datos de su lista de tarjetas de crédito para hacer compras. Enviaba los encargos a ora dirección, y esperaba pacientemente en la puerta a que llegase el repartidor. Dibujaba un garabato a modo de firma y se llevaba el material a casa.

No tardó en comenzar a írsele la cabeza. Con todas las que había liado, ni siquiera existían indicios de que se sospechara de alguien por su zona. Se creció hasta tal punto que se volvió arrogante y comenzó a fardar de sus hazañas con propios y extraños. Incluso comenzó a dejar mensajes en algunas de las BBS a las que se conectaba, jactándose de sus fechorías, al tiempo que iba fundiendo el dinero como si fuese queso de loncha al microondas.

Hasta tal punto se cegó, que llegó a llamar a la propia compañía telefónica Bell para pavonearse de sus logros y amenazando de pasada con todo lo que podía llegar a hacer. Llegó incluso a amenazarles con que los miembros de la Legion fo Doom (de quién seguía asegurando formar parte), podían tumbar toda la red telefónica cuando quisieran.

Como es de recibo, la compañía telefónica no se tomó estas llamadas a la ligera. No tardaron en identificar su línea e informaron directamente al Servicio Secreto. Mientras tanto, Fry Guy todavía encontró algo de tiempo para divertirse un poco más.

Y lió una de las más gordas, cuando decidió utilizar el mismo sistema empleado para redirigir llamadas y embaucar a los operadores de Western Union, para desviar las llamadas entrantes del Departamento de Libertad Condicional de Palm Beach. Todas las llamadas eran desviadas automáticamente hacia una línea erótica, en la que Tina, la madurita cachonda, les atendía con su voz melosa y sus propuestas atrevidas. Y todo ello sin coste adicional.

minihacker

“Sí, mi hijo se pasa el día con el ordenador…
Pero vamos, que no le dejamos jugar a videojuegos de esos ni nada raro”

El 22 de julio de 1990 sucedió lo inevitable. Fry Guy fue detenido en su propia casa, ante la incredulidad de sus padres, convirtiéndose en el primer “hacker” condenado en el estado de Indiana. Terminó comiéndose 400 horas de servicios a la comunidad y casi cuatro años de libertad condicional, y sin Tina que valga. Se libró de pisar la cárcel por ser menor de edad y por ofrecerse a colaborar incriminando a miembros de la Legion of Doom. Pero de eso, si os apetece, hablaremos otro día.

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10 respuestas a Recordando a Fry Guy, el “hacker” del McDonald’s

  1. feo asunto ese de librarte por chivato, muy feo.

  2. Pues me apetece, fíjate. Deseando leer una segunda parte 😀

  3. OLA K ASE, JUANKEA O K ASE

  4. No conocía la historia… menudo crack, sobre todo por lo del aumento de nóminas a sus colegas xD lo otro pues bueno, como bien dices se le empezó a ir la olla. Tendría que haberse plantado en un punto concreto, y no le hubiera pasado nada. Buen artículo, si hay segunda parte encantado estaré de leerla.

  5. Anda mira, uno como estos hace 4 años se puso a jugar al poker online con mi VISA…. menosmal del seguro de fraude :S.

  6. Que curiosa la historia, no tenia ni idea. Tengo curiosidad por saber mas de esa asociación de Legion of Doom, asi que con ganas de leer la continuación =P.

  7. @Damyos: ¡La vieja cantinela! Llegas a casa el domingo a mediodía borrachín, pinchas en banners de casinos on-line y luego dices que has sido hackeado para poder recuperar el dinero. ¡A todos nos ha pasado, no estás solo!

  8. Si has a gustado este post, os recomiendo el libro Los piratas del chip de Bryan Clough y Paul Mungo. Cuenta la historia de los primeros freakers y hackers.

  9. Este tipo de hackers al final acaban trabajando para grandes compañías. No sé si es el caso, pero dedicar tu adolescencia a aprender malas artes y si no te importa pisar la carcel unos meses, tienes el futuro arreglado.
    Eso sí, no se te ocurra jugar la fase de “No Russian” de CoD:MW2 que dirán que han sido los videojuegos 😛

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