Head over Heels

Aunque tengo grandes recuerdos de mi infancia de las horas infinitas gastadas delante del monitor verde del CPC6128, reconozco que tanto el Amstrad como todos los ordenadores de 8 bit son unos sistemas muy duros para mí.
Sí, nunca he ocultado que pese a los buenos momentos que pasé con el Amstrad (junto a mi hermano, que sino luego se enfada si no le nombro), son juegos que me cuesta mucho retomar. La dificultad de casi todos los títulos siempre me echa para atrás. Entre todos ellos, sin embargo, uno siempre he sido una espina clavada que había que quitar: Head over Heels.

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Tal vez una de las razones por las cuáles este juego se convirtió en uno de los más importantes de mi infancia seala simpatía de los perritos de la portada, parecía estar más enfocada a los niños de mi edad que otras portadas más agresivas de la época. Otra razón podría ser que lo tuviéramos en cinta, cuando el 90% de nuestros juegos los teníamos en los geniales discos de 3’’ del CPC6128, que nos hicieron olvidar los lentos y desfasados (juju) tiempos de carga de cinta. Por eso, los pocos juegos que aún conservábamos en cinta los cargábamos rara vez porque era un poco rollo el tener que esperar. Oye, nos acostumbramos a la buena vida: cargar en disco, es lo que hay 😛 Eso sí, siempre que conectábamos el casette, había que aprovechar, y Head over Heels fue probablemente el que más cargué.

La verdad es que va a costar a hablar de este juego sin repetir lo que se ha dicho ya mil veces sobre él, pero lo voy a intentar porque se lo merece.

Ya sabéis que es uno de los títulos más importantes que usaron la perspectiva isométrica, programado por Jon Ritman y con los gráficos de Bernie Drummond, secuela espiritual del Batman de los mismos creadores, pero con alguna que otra jugosa novedad.

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Principalmente, la novedad es que podemos llevar dos personajes. Lo que nos lleva a nuevas situaciones y puzles que el propio Batman de Ritman o los otros filmation de Ultimate nunca pudieron recrear.
Un dato importante es que cada uno de los perros tiene sus habilidades y que, en el momento que los llegamos a juntar y los montamos (Head encima de [over] Heels, no seáis mal pensados) “creamos” un nuevo personaj, que tiene las habilidades de los dos a la vez. El perrito mono, es la cabeza Head, salta muy alto pero corre menos; mientras que Heels que es un poco feote, para que nos vamos a engañar, apenas puede elevarse “un bloque” al saltar, pero a cambio se mueve a mayor velocidad.
Como ya he dicho, una vez los montemos juntos, tendremos lo mejor de los dos, aunque la felicidad nos durará poco porque nos obligarán a separarlos al iniciar cada fase.

En cuanto al control… Tal vez los recuerdos me están jugando una mala pasada o tal vez sea una ilusión, pero diría que están más trabajados que en el Batman, me parece que responden mejor.

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Bueno, pues empiezo a analizar el juego como tal. Comenzamos con la historia, que es digna de mención:

Headus Mouthion, una cabeza de perro con brazos, y Footus Underium, unas patas traseras de perro con ojos y boca, son dos agentes espaciales que han sido capturados por el Emperor durante su misión: liberar los planetas Penitentiary, Safari, Book world y Egyptus de la esclavitud a la que están sometidos. Nuestros objetivos serán escapar de la prisión y luego conseguir las coronas de cada planeta para devolverles la libertad.

No sé vosotros, pero la trama a mi me parece muy interesante. Y si además de todo eso le añades: un perro que dispara donuts que congelan los enemigos, conejos que te vuelven invencible, peces que o te dan continues o te matan y no se pueden diferenciar, planetas donde hasta tocar un simple barril te mata, marcianos que esclavizan planetas, robots, estatuas con la cabeza de Carlos de Inglaterra… Vamos, los elementos clave que una historia de videojuego necesita para ser interesante. ¡Lo tiene todo!

Fuera bromas, la surrealista historia es lo de menos en este juego. Empezamos con los dos perritos encarcelados y separados en sendas celdas por una barrera. Nuestro primer objetivo es juntarlos, claro. Pero antes de eso, nos propondrán diferentes retos que nos servirán no solo de tutorial para ver lo que se nos avecina más adelante, sino también para habituarnos a los controles. Esto es algo muy destacable en mi opinión, ya que pocos juegos de la época tenían esta especie de introducción jugable.
Hay que decir que el Emperor se lo curra poco, porque para escapar de la prisión tienes un teletransportador en la propia celda que te lleva fuera. Pero ese es otro tema…

Esta primera parte introductoria me la sé de memoria pues de pequeño la repetí muchas veces. Está muy bien pensada y, encima, en un par de momentos, nos ofrecen caminos alternativos por si uno se nos hace difícil y queremos intentar el otro que, al fin y al cabo, nos llevará al mismo sitio.

La dificultad de los puzles aumenta progresivamente a medida que avanzamos, pero tampoco roza lo imposible por suerte. Nos encontraremos puzles donde solo podamos usar a Head, otros con Heels y unos pocos con los dos juntos, que son mis favoritos. Lo bueno es que, de cara al final, aún te pueden sorprender y ofrecerte situaciones que aún no habías superado durante el resto del juego. La verdad es que el concepto de los dos personajes está muy bien explotado durante todo el juego.

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Durante el trayecto, además, nos encontraremos con algunos objetos de utilidad, puedo destacar dos importantes. Los conejos nos proporcionan invencibilidad durante un tiempo limitado, nos pueden dar vidas u otras habilidades temporales como saltar más alto (para Heels) o correr más rápido (para Head). Y sobretodo: los peces. Los peces actúan como lo que conocemos ahora por savestate. En el momento que cogemos uno, es como guardar partida. Si nos matan, continuaremos exactamente desde el punto donde lo tocamos. Ideal, y la verdad que poco común en los juegos de la época. Esto hacía el juego mucho más accesible.

Algo que no he dicho es que cada personaje tiene sus vidas y que si uno de ellos pierde todas sus vidas, el juego continúa pero obviamente se vuelve imposible de completar. Las vidas no abundan, pero una vez te haces con el control, la jugabilidad y las habilidades de cada personaje, no vas a perder tantas como parece. Además, está el detallito de que si coges las vidas teniendo a los dos perros juntos, ambos personajes consiguen las vidas.

Y bueno, luego también tendremos los típicos objetos del género: palancas que activan plataformas flotantes, muelles para saltar más alto y los clásicos bloques que desaparecen nada más tocarlos XD

Retomar el juego unos 20 años después de mi último intento ha sido un suspiro. Primero porque aunque a mi buen amigo Javi Ortiz le duela, yo sí que he terminado el Monster Max de Game Boy, el último juego de Ritman y Drummond que curiosamente salió bajo el sello de Rare en el 1994. La gran mayoría de puzles de Head over heels no me impactaron en esta segunda oportunidad que le di al juego, pues la dificultad de Monster Max es extremadamente alta y después de haberlo terminado, Head over Heels es un casi un paseo.
Y segundo porque como yo de pequeño apenas avanzaba un poco después del Mercado (¡y eso que es casi el principio del juego!), luego me he dado cuenta de lo cuidado que está el juego incluso en su estructura. Resulta que en vez de convertirse en el típico Filmation de cientos de pantallas, sin mapa, donde lo más probable es que te pierdas durante horas sin saber que hacer, Head over Heels está dividido en fases. Sí, cada fase es un planeta. Como yo nunca pasaba del Mercado siempre imaginé que sería una locura llegar al final. Pero resulta que es todo lo contrario. Los cuatro planetas están completamente diferenciados y separados unos de otros, y una vez hemos conseguido la corona de cada uno, nos teletransportamos de nuevo a Blacktooth que actúa como selección de fase (aunque realmente es el mapa principal). Eso para mí, es un plus y diría que ya apuntaba maneras de cara a los juegos de los 90 donde moría poco a poco la idea de un juego en el que estancar al jugar sin saber qué hacer durante horas.

Y bueno, a eso le sumamos (para qué nos vamos a engañar) que he jugado en emulador y usado savestates, pero Javi os puede confirmar que solo los usaba en momentos puntuales ya que siguió mi partida en directo por Skype mientras íbamos comentando ciertos aspectos y curiosidades del juego en tiempo real. ¡Vaya crack!

Un último detalle que quiero dar es respecto a la última corona. Podemos terminar el juego sin conseguir las cinco coronas, pero entonces no veremos el final bueno (que a decir verdad, dista poco del malo). Pero ya que me propuse jugarlo, lo quise hacer bien, al 100%. Así que una vez tenía las cuatro coronas correspondientes a cada planeta, me faltaba la quinta, que está situada en Blacktooth.
Dando mil vueltas, y estando dos o tres días perdido sin saber qué hacer, al final tuve que acudir a la persona que mejor se conoce este juego para que me dijera el truco. Resulta que hay una sala con una pared que me parecía sospechosa. Javi me explicó el truco: hay un bloque de dicha pared que desaparece. ¡Cómo demonios iba a saber yo eso! Pues bien, resulta que debemos recordar una de las salas del principio del juego muy parecida a esa, que es muy sospechosa porque no podemos hacer nada en ella y nada más entrar desaparece un bloque. Esa sala es la pista clave para la última corona, posiblemente el puzle más chungo del juego XD
Lamentablemente, tengo que mandarle un capón virtual a Ritman desde aquí, ya que la asequible curva de dificultad que me había cautivado, me desquició también con ese maldito bloque oculto al estar horas comiéndome el coco.

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Ya sabéis que podéis disfrutar de este juego en multitud de sistemas: Spectrum, Amstrad, Commodore 64, MSX, Atari ST y Amiga. Siendo todas virtualmente idénticas salvando las diferencias gráficas, y destacando las dos últimas que son las que ofrecen mejor colorido. Además, también hay un par de remakes para PC en alta resolución: Retrospec y uno español.

¡Ahí queda mi opinión y experiencia sobre este clasicazo que nunca se relegará a un segundo plano! A ver si este artículo sirve para subirle puntos en el próximo Top 10 de Spectrum para el podcast 😛

Acerca de Marc Max

Crecí básicamente con una Game Boy siempre en mano. Luego me volví superconsolero gracias al Cerebro de la bestia. Mientras tanto, también le daba a las aventuras gráficas en PC y soñaba con hacerme vendedor de chaquetas de cuero... digo... en convertirme en un gran pirata. Más adelante, la espiral azul/naranja/rojo (según región) de Sega y su espíritu arcade me cautivaron. Varios años después... Sigo en ese maldito bucle en el espacio tiempo que no me permite salir, rodeado de cartuchos, soplándoles los contactos... ¡Ayuda, por favor! @marc_robledo
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6 respuestas a Head over Heels

  1. Muy pero que muy buen articulo Marc.Yo tambien pienso que los controles son mas precisos en este que en Batman.Y tambien me vendi con el uso de disco durante un tiempo!Pero al final el precio de la cinta manda,que 10 disco de 3″ eran 5.000 pts (vamos lo mismo que ahora,pero ahora en euros)
    Me ha gustado mucho que hablases de este juego!

  2. y a mi que este juego me daba miedo precisamente por lo bien hecho…

  3. Maravilloso artículo Marc. Yo también disfruté muchísimo de este juego, de hecho fue de los 10 primeros que tuve para MSX porque venía en el pack Lingote, y pese a su gran dificultad y enorme mapeado, nunca me cansé de intentar completar la aventura.

    Por cierto, los peces sí que se podían diferenciar, si no recuerdo mal los que te mataban no movían la cola, estaban completamente estáticos.

  4. Gran juego y grandes recuerdos junto a mi hermano Marc, ¡ que el tio dijo que se lo iba a terminar y se lo terminó en pocos días !

  5. Genial el articulo Marc!

    Este nunca conseguí tenerlo. Para cuando me compraba los juegos ya con mis ahorros, nunca me lo volví a encontrar. Me leí los análisis en numerosas ocasiones pero me quedé con las ganas. Al menos tenía el Batman para quitarme el monete.

    Es curioso que era de los pocos juegos en que la portada no nos engañaba, pues el dibujo de los dos muñecos representaba casi a la perfección los esprites del juego. Ya no se hacen demasiados juegos tan originales ¿verdad?

  6. Gran artículo del “juego de mi vida” como se podría decir. Sin duda el haber jugado antes Monster Max te ayudó a intuir cosas , ese título de Gameboy es el heredero de este con más pantallas, lios y dificultad.
    Para mi gusto HOH tiene muchos méritos, muchos… en Spectrum pensemos que funciona incluso en ¡48k! esa calidad gráfica, numero de pantallas, etc… cobran aun más merito si cabe.
    A nivel de minipuzzles es bastante redondo y su dificultad bin medida, sin duda para mi el mejor Filmation existente.
    Fue genial “rejugarlo” virtualmente junto a ti je,je

    Un saludo
    Javi

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