Steampunk y videojuegos

Desde que tengo uso de razón, siempre me ha gustado la ciencia ficción; puede que la culpa la tuviesen las imaginativas novelas de Mary Shelley, H.G. Wells, Isaac Asimov, Frank Herbert, Philip K. Dick y muchos otros, o las películas que se hicieron basadas en sus obras, como La guerra de los mundos o la espectacular Blade Runner. De hecho, no sabría precisar si mi pasión por los videojuegos es anterior o posterior a la que siento por la ciencia ficción. Supongo que ambas aficiones fueron creciendo de forma pareja, ya que la inmensa mayoría de los videojuegos de finales de los 80 y principios de los 90 se inspiraban directamente en este género literario (y artístico en general).

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Pues bien, la ciencia ficción actual se ha ido diversificando mucho, y una de sus principales y más importantes corrientes es el cyberpunk, es decir, todo aquello que trata sobre futuros cercanos y distópicos -lo contrario a utópicos-, en los que la humanidad se halla sometida al yugo de la tecnología y/o de las grandes corporaciones internacionales (y sigo hablando de ficción, no del mundo actual…). Uno de los padres del cyberpunk fue el escritor William Gibson, que con su novela Neuromante (1984), estableció todos los cánones de este género; personajes nada heroicos llenos de implantes para mejorar su habilidades, control absoluto del mundo por parte de grandes multinacionales, tanta o mayor importancia del mundo virtual (llamado la matriz en su libro) sobre el físico, etc. Y si este libro sus dos continuaciones sentaron las bases del cyberpunk, las películas Blade Runner y Matrix lo hicieron súper popular. Para alegría de muchos, entre los que me incluyo.

Pues bien, como el cyberpunk ya está tan bien retratado, he pensado en escribir sobre otra de las modalidades que han surgido a partir de la ciencia ficción, concretamente del steampunk, y más concretamente aún, de la influencia de esta corriente artística en los videojuegos.

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Pero un momento, ¿qué significa eso del steampunk? Bien, según la definición oficial contenida en Wikipedia, se trata de “…un subgénero literario nacido dentro de la ciencia ficción especulativa que surgió durante la década de 1980 a manos de escritores conocidos por sus trabajos cyberpunk. A día de hoy, este subgénero ha madurado hasta convertirse en un movimiento artístico y sociocultural y no tan solo literario…”. Esta explicación está bien, pero para decirlo con mayor claridad, permitidme un ejemplo; si habéis leído alguna de las famosas novelas de Julio Verne, sabréis inmediatamente de que va el steampunk. Para los que no lo hayan hecho, decir que un género que trata sobre una época victoriana alternativa (finales del siglo XIX) en la que grandes aparatos y máquinas funcionando a vapor surcan el cielo -e incluso el espacio- contra toda lógica. Es como mezclar el Imperio Británico con un montón de tuercas. Parece poca cosa, pero da para unas historias fascinantes y muy originales. No hay más que ver las películas Wild Wild West, La liga de los hombres extraordinarios, Steamboy o las últimas de Sherlock Holmes para comprobarlo. Incluso la fantástica serie de animación Las aventuras de Sherlock Holmes (1984) tiene bastantes toques steampunk.

Pero volviendo al tema que nos interesa, es decir, los videojuegos, es cierto que la influencia del steampunk en nuestro pixelado mundillo es menor que la del cyberpunk u otras corrientes artísticas o literarias, pero echando la vista atrás, he recordado un puñado de juegos que aprovechaban el entorno añejo y victoriano – pero a la vez muy tecnológicamente avanzado- propios de este subgénero. Ordenados por su antigüedad, estos son los mejores “steampunk-games” a los que he jugado:

Steel Empire (Flying Edge, 1992)

Este estupendo matamarcianos de Mega Drive tiene el honor de ser uno de los primeros representantes del steampunk en el mundo de las consolas, aunque para ordenadores personales se le adelantó por varios años Space 1889, un juego de estrategia en el que los intrépidos exploradores del Imperio Británico llegaban a los confines del Sistema Solar.

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Volviendo a Steel Empire, se trataba como ya he comentado de un matamarcianos de scroll horizontal de los que había a cientos en las estanterías de las tiendas de entonces. ¿Qué hizo entonces para destacar? Pues intentó innovar en el argumento y en la estética, y sin duda lo consiguió; en vez de recurrir a las típicas naves futuristas y alienigenas grotescos, el juego transcurre en un devastado planeta Tierra que ha retrocedido hasta la época del vapor y del acero, y en el que el malvado imperio Motorhead intenta doblegar a todos los supervivientes a base de increíbles engendros mecánicos. La única solución es que nuestro protagonista, a los mandos de un vetusto biplano o de un pequeño dirigible, se enfrente -y derrote- a toda la flota enemiga. Y dichos enemigos eran de lo más original; gigantescas máquinas voladoras a vapor, barcos de guerra similares al Titanic, grandes estructuras abarrotadas de cañones… Una delicia, vamos.

Y no solo era original en este aspecto, también intentaba innovar en la propia mecánica del juego; en vez de fases con cientos de enemigos diminutos a los que derribar hasta llegar al inevitable enemigo final, en Steel Empire apenas existían enemigos pequeños, todos eran de un tamaño colosal. Era com enfrentarse a varios enemigos finales por fase. Realmente agotador, pero merecía la pena, porque el juego tenía un ritmo trepidante, amén de unos gráficos espectaculares.

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Resumiendo, un gran juego, muy digno representante del género de los matamarcianos en Mega Drive. Solo su exagerada dificultad y alguna que otra ralentización cuando se juntaban muchos enemigos en pantalla le impidieron alcanzar la categoría de mito. Una pena, porque sin duda, estéticamente era -y sigue siendo- uno de los mejores representantes del arte steampunk en el mundo de los videojuegos.

The Chaos Engine (Bitmap Brothers, 1993)

Este juego apareció en multitud de formatos, desde ordenadores personales como el Amiga hasta las consolas de 16 bits. Tuvo una buena acogida – de ahí que hubiera tantas conversiones-, aunque desde luego no pasará a la posteridad como uno de los mejores videojuegos de la historia.

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Básicamente se trataba de un juego de disparos con perspectiva cenital, similar a los archiconocidos Commando o Mercs, pero inferior en calidad y diversión a estos. Contenía algún detalle interesante, como los intrincados mapeados y la posibilidad de que nos ayudase un bot manejado por la consola u ordenador en caso de no encontrar a ningún amigo para jugar a dobles. Pero sin duda lo que más destacaba eran su historia y su estética, 100% steampunk como ya habréis adivinado. De hecho, tenía muchas similitudes con uno de los libros más conocidos de este género, La máquina diferencial, de William Gibson. En el juego, un inventor chiflado de la Inglaterra del siglo XIX, el barón Fortesque, crea un artefacto (la Chaos Engine del título) que le permite jugar a su antojo con las leyes del espacio-tiempo. Al final, la cosa se tuerce y la máquina toma consciencia de sí misma, con lo que se lía parda -como diría la famosa socorrista tóxica-. Y aquí interviene ya el jugador, que eligiendo entre uno de los seis mercenarios disponibles y a su acompañante, debía hacer todo lo posible para detener al dichoso Motor del Caos.

Y eso era todo, un título original y entretenido pero poco espectacular, y que con el paso del tiempo es más recordado por ser un claro representante del género steampunk que por sus cualidades jugables. Tuvo una continuación, que también pasó sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas.

Wild Guns (Natsume, 1995)

Este entretenido juego llegó a nuestro país cuando Super Nintendo estaba ya en su recta final, a punto de ser arrollada sin compasión por la siguiente generación de consolas, con PlayStation a la cabeza. Quizás por ello pasó injustamente desapercibido, y espero que este artículo sirva de merecido homenaje.

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Entrando ya en material, Wild Guns es un juego de disparos al más puro estilo Blood Bros. Un momento, ¿qué tampoco os suena Blood Bros? Pues ya estáis inmediatamente dejando de leer y poniendo en marcha el emulador MAME para echar una partida a una de las recreativas más frenéticas y divertidas de todos los tiempos. Bueno, bromas aparte, os decía que el juego es similar a Blood Bros. (1990), que a su vez es la secuela espiritual de Cabal (1988). Ambas recreativas fueron obras de TAD Corporation, y consistían en un intercambio de tiros y bombas tan frenético que sin unos reflejos de ninja era imposible pasar a la siguiente pantalla. Su mecánica era sencilla; manejábamos una mirilla por la pantalla para disparar a los enemigos, y a la vez debíamos evitar que nuestro personaje muriese acribillado. Simple de explicar, pero casi imposible de realizar.

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Pues bien, este Wild Guns -sin ser tan bueno como los anteriores- copiaba descaradamente su mecánica de juego, e incluso toma prestada la ambientación del salvaje oeste de Blood Bros., aunque a la vez introducía un elemento muy original, la estética cyberpunk. Es decir, que en vez de enfrentarnos a indios y forajidos, aquí nos las teníamos que ver con trenes futuristas, máquinas voladoras, coches a lo Mad Max o engendros mecánicos de veinte metros de altura. Pero sin duda mis enemigos preferidos eran unos terminators saltarines ataviados con un vistoso sombrero mexicano. Simplemente geniales.

Vamos, un título desenfrenado y divertido a más no poder, que era steampunk al 100% en una época en la que apenas nadie conocía este género. Solo por eso merece ser recordado.

Gunman Chronicles (Rewolf Software, 2000)

Este casi desconocido juego tiene una curiosa historia tras él, nació como un mod del archipopular Half Life, y les gustó tanto a los responsables de Valve que decidieron apoyar el proyecto tanto financiera como humanamente (mediante la “cesión” de algunos de sus propios programadores) para que el videojuego apareciera en formato físico. Así nació la compañía Rewolf Software, cuyo primer -y único- título fue este Gunman Chronicles. Pero la feroz competencia que ya por aquel entonces existía en el género de los FPS, hicieron que pasara bastante desapercibido, dando como resultado el cierre de la compañía al poco tiempo.

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En cuanto al juego en sí, y viendo sus orígenes, resulta evidente que tenía que tratarse de un título en primera persona, con muchos disparos pero también un guión un poco más elaborado que la media. Pues bien, en cuanto a los disparos, el juego cumple con creces, ya que tiene una acción e intensidad que en muchas ocasiones recuerda al gran Half Life. Donde empieza a cojear -y a alejarse de su maestro- es en el guión, ya que nos cuenta la típica historia del héroe bueno que debe cargarse a todos los malos para salvar la galaxia. Lo de siempre, vamos.

¿Y dónde está el elemento steampunk en este juego? Pues en este caso he de reconocer que está cogido por los pelos, ya que salvo cuando viajamos a un planeta basado en los western norteamericanos y en el que nos enfrentamos a unos vaqueros cabreados con armas futuristas, poco más hay que destacar. Pero es ese tufillo a película de ciencia ficción cutre o de serie B lo que le da a este juego un encanto original y muy especial.

Resumiendo, puede que no fuera steampunk 100%, pero el hecho de ser muy divertido y hacer que te sintieras como si estuvieses jugando a un Half Life con los decorados de cartón-piedra de Bonanza tenía su puntillo. Recomendado especialmente para todos los que disfrutaron como enanos de la primera obra maestra de Valve.

Arcanum: of Steamworks and Magic Oscura (Troika Games, 2001)

Si Snatcher era la obra cumbre del cyberpunk en formato de videojuego, lo mismo podía decirse de Arcanum en el ámbito del steampunk, al menos hasta la aparición de títulos mucho más recientes como Bioshock, Bioshock 2 o Dishonored.

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Y es que este gran juego de rol y acción era una pequeña joya que encerraba horas y horas de diversión en su rico universo, resultado de mezclar la revolución industrial con un mundo lleno de orcos, enanos, magos y demás criaturas propias del mejor libro de Tolkien. No innovaba para nada en la mecánica de juego, ya que era el típico clon del éxito del momento, Diablo, pero su desbordante imaginación y la posibilidad de recorrer con total libertad su extenso mapeado lo situaban entre los mejores del género “hack and slash”. Hoy en día sus aspectos técnicos pueden parecer muy anticuados, pero qué importa eso cuando su absorbente historia y sus detallados gráficos consiguen transportarte como por arte de magia a otro universo, un universo fascinante, donde los orcos son piratas aéreos y los enanos se defienden a base de cócteles molotov y lanzallamas…

Los más quisquillosos dirán que tenía sus puntos negros, como el simplificado sistema de combate (solo había que pinchar con el ratón sobre el enemigo para golpearlo), o que llegó a nuestro mercado sin traducir del inglés, lo que era un gran fastidio por los numerosos diálogos, pero cuando un videojuego es tan genial y toca tanto la fibra sensible del jugador, no se puede ser objetivo. Concluyendo, Arcanum es uno de esos títulos con un encanto especial, y su inconfundible estética steampunk lo elevan por encima del resto de clones de Diablo.

Para terminar una curiosidad: Troika Games siempre tuvo en mente hacer una continuación de este juego, e incluso entablaron conversaciones con Valve para utilizar su motor gráfico Source, pero la desaparición del estudio en 2005 dio al traste con este prometedor proyecto. Una verdadera lástima, aunque no pierdo la ilusión de que alguna vez Arcanum tenga un renacimiento tan espectacular como el de la saga Fallout. Sin duda se lo merece.

Project Nomads (Randon Labs, 2002)

Voy a decir una barbaridad que luego explicaré; The Legend of Zelda: Skyward Sword no es nada original, pues su planteamiento de islotes aéreos y el viaje entre ellos ya había sido inventado hace casi una década por Project Nomads Calma, calma, evidentemente es una broma, aunque la mecánica de juego de ambos títulos es tan similar que inmediatamente surgen las comparaciones.

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Donde es imposible la comparación es en el argumento; mientras que la aventura de Link camina por los típicos derroteros de espada y brujería, en Project Nomads estamos ante una aventura futurista, que narra cómo tras un gran desastre a escala global, los pocos supervivientes deben de ingeniárselas para adaptarse a un entorno formado por unas islas flotantes llenas de peligros. Y lo harán mediante ametralladoras, mochilas propulsoras, biplanos de combate y todo tipo de ingenios mecánicos. Fascinante.

Y siendo muy bueno el argumento que da pie a la historia , lo mejor sin duda es la jugabilidad de este magnífico título; hay acción -y mucha- en los enfrentamientos de nuestro personaje con los isleños enemigos, también necesitaremos ser buenos estrategas, ya que habrá que construir hangares y torretas defensivas en las islas que conquistemos, y luego están los espectaculares enfrentamientos aéreos a bordo de los más diversos aparatos… Incluso hay elementos de rol, de aventura, aparecen artefactos misteriosos y ¡magos y superhérores! Para todos los gustos, y todo perfectamente combinado.

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En definitiva, un juego especial, rebosante de calidad y originalidad, que inmerecidamente pasó desapercibido en su momento, pero que es una auténtica joya. 

Bioshock (Irrational Games, 2007)

Poco queda por decir sobre este magnífico título. Quizás sea uno de los mejores exponentes de la presente generación de videojuegos. Lo tiene prácticamente todo; argumento absorbente, aspectos técnicos sobresalientes, un entorno original (la fascinante ciudad sumergida de Rapture), acción trepidante y un millón de cosas más. Es uno de esos juegos que te atrapa desde la primera partida y no te suelta hasta que lo terminas.

Y aunque la trama transcurre a mediados del siglo XX y no en el siglo anterior como suele ocurrir en el género que tratamos, se puede considerar en general un título steampunk por varios aspectos; en primer lugar, el argumento nos sitúa en una fracasada utopía científica y tecnológica muy avanzada para su época, con inventos impensables como el uso de plásmidos para mejorar el cuerpo humano o unos gigantescos engendros biomecánicos similares a buzos que se encargan de proteger a las inocentes little sisters. Y en segundo lugar, la original estética de sus escenarios nos recuerda inmediatamente al Art Deco, un estilo barroco y sobrecargado muy de moda hace un siglo y que es similar al diseño steampunk.

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Pero independientemente de si los anteriores elementos le convierten en un título steampunk o no, la verdad es que Bioshock merece ser jugado y disfrutado bajo cualquier excusa, ya que nos sumerge (y nunca mejor dicho) en una fascinante y épica aventura, e incluso nos ofrece distintos finales según las decisiones que tomemos. Se trata por derecho propio de un clásico atemporal. Destacar por último que su continuación, Bioshock 2, es igual de extraordinaria, y que la tercera entrega, de nombre Bioshock Infinite, parece mucho más steampunk que los anteriores, ya que transcurre en una ciudad flotante a principios del siglo XX.

Dishonored (Arkane Studios, 2012)

Este reciente título es precisamente uno de los mejores representantes del género steampunk, gracias a un potente motor gráfico que consigue recrear un universo muy original, que recuerda mucho a la época victoriana tanto en la arquitectura de la ciudad de Dunwall como en los demás aspectos del diseño, tanto de personajes como de maquinaria.

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Pero un juego basado solo en su aspecto gráfico, por muy bueno que este sea, está condenado al fracaso. Ejemplos hay muchos a lo largo de la historia de los videojuegos; Primal Rage y sus torpes dinosaurios, Daikatana y su aburrimiento crónico, los últimos Final Fantasy… Por ello los programadores de Arkane Studios (alguno de los cuales participó en el desarrollo de Deus Ex y Half Life 2, nada menos) no se durmieron en los laureles de la exquisitez gráfica y dotaron a su título de una historia interesante y de un gameplay intenso y divertido, que mezcla con acierto lo mejor de otros grandes como Thief, Bioshock o Assassin’s Creed.

De todos los anteriores juegos que aparecen en esta lista, es al que menos he podido jugar, dada su reciente aparición, pero en unas pocas partidas ya se pueden vislumbrar sus muchas virtudes, tanto jugables como técnicas. Y aunque seguramente adolezca de los típicos defectos de casi todos los títulos actuales -dificultad escasa y duración limitada a una docena de horas como mucho-, desde luego es uno de los más brillantes y prometedores exponentes de la presente generación. Y sobra decirlo, pero su acertada estética cyberpunk le da mucha personalidad. ¿Un futuro must have? Solo el tiempo lo dirá.

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Bueno, espero que este pequeño repaso a la influencia de la cultura steampunk en el mundo de los videojuegos os haya resultado entretenido. Yo mismo he de reconocer que que cuando jugué a bastantes de la lista (sobre todo los primeros), ni siquiera sabía que existía eso del steampunk. Pero todos ellos tenían un nosequé especial, ya fuera por sus tramas alternativas y originales o por su peculiar estética gráfica, lo cual hizo que perdurasen en mi memoria con agrado.

Existen otros muchos títulos con esta misma fuente de inspiración, y no me gustaría terminar sin recordar brevemente a Space 1889, Air Power, El Viento, Steambot Chronicles, Gunbird, Rise of Nations: Rise of Legends, Skies of Arcadia, Syberia, Damnation, Machinarium, Epic Mickey, la saga Final Fantasy Todos ellos tienen en común, además de su calidad, alguna que otra pincelada steampunk, aunque no sea su principal característica.

Y eso es todo por hoy, os recomiendo jugar a cualquiera de los títulos arriba mencionados, no os defraudarán si sois amantes de la ciencia ficción. Y si no lo sois, aun estáis a tiempo de remediarlo leyendo cualquier libro del inmortal escritor Julio Verne. Os dejo con el diseño que tendrían algunas de nuestras consolas si la estética steampunk fuese la predominante en nuestros días. No están anda mal, ¿verdad? Aunque si alguna vez se estropearan, no sabría si llevarlas a la tienda o al taller…

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6 respuestas a Steampunk y videojuegos

  1. Como amante de la estética steampunk, sólo puedo decir: gracias por este post. Grandísimo.

  2. Muy,pero muy buen articulo.Arcanum es un juego increible,recuerdo que en Micromania pusieron una foto con unos de los personajes del juego que era…
    JOSE MARIA AZNAR!!!buscare la foto!!
    Que juegazos mas grandes has puesto,Bioshock para mi es uno de los grandes de ahora y siempre…

  3. Gran entrada, de lo mejor que he leído en los últimos días. Sobre el Gundam Chronicles fue bastante incomprendido. Yo me lo pasé teta con él, pero nunca lo volví a jugar y me ha picado un poco el gusanillo.

  4. Pedazo de artículo. Se me ha hecho hasta corto y todo. Tomo nota del Arcanum, que me lo has vendido pero que muy bien 😉

  5. El Empire of Steel (como parece que se llama en versión Mega Drive PAL Steel Empire) lo vi e la semana pasada en un Cash Converters de esos por 5 eurillos y no lo compré… Ahora me estoy arrepintiendo! Muy buen artículo, si señor.

  6. Clap clap clap! Magnífico artículo. El Steel Empire para mi es uno de los mejores juegos de naves de la historia. Me encantó en su día por su estética antiguo-moderna cuando aun no sabía que se trataba del género Steampunk. ¿Por qué nos gustará tanto esta estética? Curioso… Me lo he pasado en grande leyendo el artículo. Bravo.

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