San Valentín Sangriento: 3D

San Valentin Sangriento

San Valentin Sangriento

Los años 80, aparte de para muchas otras cosas, fueron la época dorada del Slasher. Nuestras salas estaban llenitas de asesinos enmascarados y de tontoadolescentes dispuestos a ser pinchados, cortados, descuartizados, quemados, destripados, y todos los “ados” que se os ocurran a manos de estos.

¡Ahh, qué hermosos recuerdos!

Desde que el señor Bob Clark marcara la pauta con “Black Christmas en 1974 (no, no voy a hacer ninguna alusión al pestiño de Porky’s… ¡Ups!) poco ha cambiado hasta nuestros días en este género. Y todas las posibles innovaciones y variaciones sobre el tema ya se exploraron en esa década, con mayor o menor fortuna.

La peli que nos ocupa hoy es un remake de una cinta canadiense de 1981. Una película que, en mi modesta opinión se hunde en la mas absoluta de las mediocridades y se entierra a si misma con algunas de las secuencias de vergüenza ajena mas destacables del género.

Pero no me toca a mi hablar de ella, sino de la nueva versión que llegó a nuestros cines en 2009 de la mano de Patric Lussier, un tío que sabe bastante de esto.

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Como aliciente la cinta se estrenó en un flamante y sanguinolento 3D. Primero un par de aclaraciones:

Para empezar. En general el cine en 3D es una mierda. ¡Hala, ya lo he dicho! Para qué cojones nos vamos a andar por las ramas. Yo paso de “inmersión cinematográfica” y de “experiencias sensoriales”. Yo, cuando entro en una sala de cine, o cuando meto mi DVD en el lector o cuando, cada vez más a menudo, me voy a la página “ilegal” para verme el último ripeo en condiciones delante del ordenador, lo que quiero es que me cuenten una historia. Quiero conocer a unos personajes, interesarme, más o menos, por lo que les pase durante un par de horas y ¡a otra cosa!

Cada vez que el último evangelista de la innovación aplicada al 7º arte empieza con la típica diatriba de que estamos ante el advenimiento del cine DE-FI-NI-TI-VO yo me cago en Dios y me quedo tan a gusto oyes.

Por que el 3D no es, ni más ni menos, que otro de esos añadidos que una industria impone a un arte para hacerlo más rentable. Nada más. A lo largo de su historia el cine conoció dos grandes innovaciones: el sonido y el color ¡Punto!

Todo lo demás es morralla. Llámelo “sensorraund”, “odorama” o “3D”, la misma mierda cosa es.

Pero, porque siempre tiene que haber un pero, no todo es malo, no señor. Cuando el 3D asume su razón de ser, cuando comprende que no es más que un truco barato de feria. Cuando no trata de innovar ni de aportar. Cuando abandona esas ínfulas gafapastiles que nos vienen de mano de profetas como James Cameron o Peter Jackson entonces sí.

Porque al cine en 3D solo hay que pedirle una cosa para dignificarlo. No que aporte una nueva dimensión a la planificación de la escena ¡que va! Lo que hay que pedirle es que aporte sal y pimienta a experiencias que son, de por si, más circenses que cinematográficas. Lo que hay que esperar de él es que asuma su papel de ingrediente apreciado, que no imprescindible, en según que espectáculos de barraca de feria.

Al cine en 3D hay que pedirle eso que, precisamente, tanta gente le critica. Hay que pedirle que nos escupa a la cara.

Una película en 3D como Dios manda, tiene que estar plagadita de salpicones, puñaladas, insectos, explosiones…que arremetan sin descanso contra la cuarta pared. Y entonces si. Así sí que tiene sentido.

Así si, señores. ¡Así si!

Así sí, señores. ¡Así sí!

Y segundo. El Slasher es un género simple, por definición. Necesitamos un asesino, carne de cañón y un lugar o fecha señalados. Y para de contar.

Cualquier añadido a estos ingredientes base pueden aderezar el guiso o bien joderlo sin remisión pero, si la base es buena, no suele hacer falta nada mas.

Aquí no necesitamos actores de renombre sino cuerpos bonitos. No necesitamos un guión milimétrico sino un “bodycount” abundante. No hacen falta grandes interpretaciones, sino un buen asesino con un aspecto molón y unas cuantas tías buenas dispuesta a enseñar cacho y a gritar a todo pulmón como si no hubiera un mañana. Es mas, en estas pelis al menos para su personaje NO debe haber un mañana. Tan solo un ahora doloroso, humillante, sangriento y, en última instancia, mortal.

Resumiendo: si el asesino mola, las tías están buenas y las muertes son originales y están bien hechas, entonces tenemos un buen Slasher.

Ahora al turrón.

Este San Valentín Sangriento tiene un buen asesino. Un minero loco con trastorno de personalidad múltiple, armado con un pico y tapándose la cara con una máscara anti-gas. El tío no llega a tener la icónica presencia de un Jason Vorhes pero funciona. Se le ven buenos detalles. Ciertos tics, cierta manera de moverse, ciertas poses que nos hablan de un esfuerzo objetivo por crear un personaje. Por ser algo mas que un menda con la cara tapada que persigue chicas con el honrado propósito de matarlas.

Por que yo lo valgo

Por que yo lo valgo

Las muertes están muy bien. Bien resueltas, bien rodadas y con una muy buena utilización del efecto tridimensional. Es cierto que se abusa, quizás demasiado, del expeditivo golpe de pico en la frente pero también se nos ofrecen algunas lindezas como mandíbulas arrancadas, ojos fuera de sus órbitas, cajas torácicas abiertas, cuerpos quemados…Y los maquillajes son muy resultones, la verdad.

Por otra parte la sangre en 3D es muy cantosa, demasiado. Pero series como Espartaco ya nos tienen acostumbrado a estos “salpicones digitales” así que, no molesta demasiado.

Sin duda, la muerte que mas me ha gustado es la que se permite homenajear al maestro Fulci de “Nueva York bajo el terror de los Zombis” cambiando una astilla por un pico. Genial.

Las tías no están especialmente buenas, para que nos vamos a engañar. Al menos no me lo parecen, que esto va en gustos. Pero todo eso queda olvidado cuando una de ellas se pasa cinco minutos en pelota picada corriendo delante del asesino. ¡Así si, hombre! ¡Ese es el espíritu!

Me hizo recordar los buenos tiempos de Linnea Quigley en “El Regreso de los Muertos Vivientes”.

¡Pues en 3D molo mas!

¡Pues en 3D molo mas!

Y luego está el guión, que es donde la cagamos.

Veamos, ya hemos quedado en que no necesitamos la trama de “Seven” o “La Huella” ni los diálogos de “Cyrano de Bergerac” para ser felices pero ¡un mínimo de coherencia, por favor!

La cosa va de que Tom Hanniger, interpretado por uno de los hermanos de “Supernatural”, debido a su inexperiencia como minero (es el hijo del jefe así que trabajo no le falta) provoca un derrumbamiento en el que mueren cinco compañeros y otro, Harry Warden, queda en coma. El comatoso, cuando se despierta un año después, el día de San Valentín, hace lo normal en estos casos: monta una escabechina en el hospital para, acto seguido, dirigirse a la mina donde, casualmente, se está celebrando una fiesta y continuar con el asunto del destripe. Parece que consiguen detenerlo cuando estaba a puntito de dar cuenta del amigo Hanninger pero huye, sangrando y, presuntamente, moribundo, por los túneles.

Y ya esta, Tom Hanninger se larga diez años a tratar de superar el trauma y, cuando vuelve, se encuentra a su novia de entonces casada con el que ahora es el Sheriff y que, como no, era su archienemigo en los tiempos de instituto. Coincidiendo con su vuelta y con la fecha que da título a la peli, comienzan de nuevo los crímenes y surge la duda de si Harry Warden a vuelto o es otro el que empuña ahora el pico de minero.

Que no esta mal, vamos, pero ¡esta tan mal contado! ¡es tan tramposo! pero TAN tramposo, que llega a tocarte los cojones.

Es que el giro final, como concepto, esta bien, y le pega a este tipo de cine. Es mas, hay veces en que sólo la existencia de ese giro justifica la existencia de algunas películas, y si, estoy pensando en el desnudo frontal de “Campamento Sangriento”, pero, amigos y vecinos, no todo vale para llegar a esa sorpresa. No vale engañarte vulgarmente como espectador, no vale cachondearse de ti, no vale enseñarte una prueba irrefutable de que quien tu sospechas que puede ser el malo no lo es para luego, en un puto flashback, decirte que eso que te enseñaron no era mas que un sueño.

Eso es hacer trampa. Y así no se hacen las cosas.

Por lo demás, si ese final no me hubiera indignado tanto, diría que es una peli recomendable. Es más, diría que merece la pena verla en casita con unas de esas gafas azules y rojas que pillas por dos euros y en un ripeo anaglifo con una calidad decentilla.

Esta por papaaaa, esta por mamaaaa

Esta por papaaaa, esta por mamaaaa

Ya solo tenéis que coger a vuestra pareja y plantearle el plan perfecto para San Valentín: sofá, mantita y unas películas que os demostrarán para siempre si, lo suyo, es amor verdadero.

¡Feliz San Valentín!

Acerca de logaran

Aficionado a todo menos al fútbol y a los toros. Friki convencido y a mucha honra. Estoy más que preparado para un apocalipsis zombi... Web | Twitter | Facebook | Google+
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6 respuestas a San Valentín Sangriento: 3D

  1. De las tres pelis esta es la única que no he visto señores. El tema del 3D y las cosas tan modernas todavía me provocan bastante respeto. Me la apunto en cualquier caso amigo Logaran.

  2. Pues to tampoco la vi. Me gustaba mucho la original y cuando vi el apelativo de 3D me echo completamente atras. Pero despues de leer tu articulo Logaran, estoy pensando seriamente en verla :p .

    Buen articulo, hay que hacer otra de estas mas adelante, ha sido muy divertido

  3. Yo juraría que la vi, pero no recuerdo nada reseñable de ella, así que seguramente me confundiré con otra del estilo, si total, son clones…

    Muy bueno el artículo, aunque he de decir que la muchacha que sale como dios la trajo al mundo en vez de placer visual ha despertado en mi una inmensa sensación de lástima. Parece salida de un cartel de “ayuda al tercer mundo”. ¡Qué alguien le de un plato de potaje por el amor de dios!

  4. Jajaja. Como lo has clavao con lo de las 3D Logaran. Pienso exactamente igual que tú.

    Sobre la peli, ni zorra, esta no la he visto. Me encanta el Slasher, así que fijo que si me pongo me la veo del tirón y no me aburro xD

  5. Deciros que me estrené en el mundo del cine 3D con esta peli, y a mi, y a mi novia nos encantó. Flipamos con las escenas en 3D y la peli en si. Luego vimos Destino Final 4 y, bien, pero ya no era en tema 3D como esta san valentin, y ya despues vimos avatar y nos desilusionamos con el tema 3D, y desde entonces, ya no hemos vuelto al cine, porque pagar un suplemento de un euro a uno veinte para ver tres mierdas en pantalla, pues como que no. Aparte que ya, ir al cine nos sale por casi 30 euros, y preferimos una buena cena.

    Pero bueno, volviendo a la peli, te hacen creer todo el tiempo una cosa y al final se sacan un giro de la manga que te deja algo frio, pero en general, la peli entretiene y las muertes estan muy chulas.

  6. Ricco, ¿algo frío? ¡se sacan un giro de la manga que se te caen los cojones al suelo y no te puedes creer que tengan tanta cara y tan poca vergüenza! 😛
    Por lo demás, a mi el 3D de propuestas mas “serias” como Avatar tampoco me llama, creo que ha quedado claro ¿no? 😉

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