Maravillosos recuerdos: Los salones recreativos

Hoy toca recordar los salones recreativos, que como muchos de vosotros sabréis, tienen el sobrenombre de “aquellos antros de vicio y perversión“, pues así denominamos cariñosamente a estos “garajes” transformados para la ocasión en salas (en algunos casos enormes), donde poder jugar a estas máquinas, de las cuales estábamos seguros que jamás podríamos llegar a disfrutar tal cual en nuestras casas.

Arcade Games

Si bien es cierto que la historia ha demostrado que estábamos equivocados irremediablemente, también es verdad que yo en mi juventud daba por sentado que nunca llegaría a jugar a los juegos en mi casa con la misma calidad con la que jugaba en estos salones. Y como alguna vez he dicho, no me importaba demasiado, ya que ciertas conversiones a 8 bits eran realmente buenas.

trackandfield

Recuerdo perfectamente cual fue la primera máquina que vi, que no era otra que Track & Field, y curiosamente también me acuerdo de cual fue mi primera vez en unos recreativos. Fue junto a un compañero del colegio, de mi mismo curso, pero bastante más grandote que yo (porque yo siempre he sido “un alicate”, como decían mis tíos). Tampoco me atrevía mucho a meterme en uno de estos salones yo sólo.

Cuando pienso en aquel día, se me agolpan tres cosas en la mente. La primera, la cantidad de niños de todas las edades que poblaban aquel centro, pues me acuerdo perfectamente que era un viernes por la tarde, cuando todos habíamos salido del colegio y el local estaba totalmente nutrido de chicos de mi edad.

oscar

Mi segundo recuerdo grabado a fuego, sería la explosión de colores y sonidos que había en aquel lugar. Yo, como forofo de los videojuegos, jamás había visto algo tan bonito. Unas 30 máquinas puestas en hilera con unos gráficos que para mí eran “como los dibujos animados”, y que estaban esperando a que los probara, algunos con sugerentes demos y otros, llenos a rebosar de niños, unos pocos jugando y otros viendo jugar. Una tónica habitual en estos sitios.

aliens

¿El tercero? Sin duda las primeras partidas que eché a Aliens y al Astyanax. Nunca hubiese imaginado que esas 25 pesetas que gasté en cada una de esas máquinas, depararían que repitiese otras veces en aquel sitio. Eso sí, ya en solitario, ya que aquel lugar llamado Chipichi no era ni mucho menos esa cueva que yo me había imaginado.

Con el tiempo las máquinas fueron evolucionando y yo creciendo con ellas, pero todos tenemos nuestras máquinas recreativas preferidas, es algo inevitable. Máquinas que nos alucinaban la primera vez que las veíamos, como las más grandes producciones de cine. En mi caso tengo que mencionar muchos títulos, pero muchos.

Golden Axe

El primero sería el brutal Golden Axe, ya que estaba en el restaurante de al lado de aquel donde yo me crié. Únicamente tenían esa recreativa, pero no necesitaba más: una máquina con unos gráficos precioso, una jugabilidad increíble y una banda sonara tan reconocible, que a día de hoy todos la tenemos en mente. Esta máquina fue más tarde sustituida por Pang, otra que tal baila en cuanto a jugabilidad, pero que obviamente yo miraba con otros ojos, pues no eran tan “espectacular” como ese Golden Axe.

Pang

En el restaurante de mis tíos, donde yo me crié, teníamos una máquina diferente cada ciertos meses. No la elegíamos nosotros ni nada por el estilo, simplemente venía el dueño y cambiaba la placa de la recreativa. Como anécdota os diré que el dueño de esa recreativa era uno de los encargados de los recreativos de lo que aquí llamamos El Caracol, una especie de centro comercial en espiral que en su momento tenía tres recreativos.

pow

Esta persona trajo varias recreativas, entre ellas Tetris (donde pude convertirme en todo un maestro), el genial Final Fight o aquel imposible “P.O.W”. Recuerdo aquellas noches cuando el bar que tenían dentro del restaurante se cerraba y yo podía quedarme solo jugando a esas recreativas. Y os haré una confesión: más de una moneda de veinte duros desaparecía de la caja registradora para que pudiera echarme unas partiditas, pero oye, que por otro lado también ayudaba en lo que podía con mi corta edad en las tareas del restaurante.

Como bien os decía antes, la persona encargada de cambiarnos la única máquina del bar era el dueño de uno de esos recreativos del Caracol, y recuerdo que nos dijo esto: “Este sábado, pasaros por la mañana por los recreativos del Caracol, decís que vais de mi parte y os invitarán a jugar”.

shinobi-flyer

Ese sábado por la mañana estábamos clavados como un reloj mi primo Juan y yo en esos recreativos, diciendo que veníamos en nombre de Funalito (lo siento Fulanito, no recuerdo tu nombre) y que nos había dicho que nos invitaría.

Y así fue tíos, no os podéis imaginar la gozada que era ir con el tío que cambiaba las monedas, el cual tenía las llaves de todas y cada una de las máquinas y decirle, “échame en esta” y que te clavara 10 créditos a Shinobi o Superman.

superman

Hace nada os hablaba del ritual del videoclub, pero nosotros teníamos otro ritual bien chulo, ya que como os decía, este Caracol tiene varias plantas y tenía tres recreativos diferentes, algunos con las mismas máquinas, pero con diferente configuración. Por ejemplo Las Tortugas Ninja tenía más vidas en recreativo del centro, pero Superman tenía menos vidas que en el de abajo. Así que nos aprendimos como estaban configuradas esas máquinas y sabíamos perfectamente que el recreativo donde estábamos, podíamos jugar con más vidas a King of the Dragons, pero que para jugar a Golden Axe más nos valía subir al de arriba, ya que tenía más número de vidas y más energía.

Así nos pegábamos más de una tarde, para arriba y para abajo, de máquina en máquina, buscando siempre aquella en la cual podíamos sacar más provecho de nuestra escasa paga.

Tumblepop

Recuerdo especial para las recreativas que tenían en los bares de alrededor de mi colegio, ya que teníamos varios y con máquinas como SupermanTumblepop o WWF Superstar, que junto a WWF Wrestlefest, me parecen los mejores juegos de lucha libre que se han hecho jamás.

Volviendo a los recreativos de mi infancia, volviendo a esos Chipichi, el centro se convirtió en punto de quedada, antes de empezar a salir de fiesta (cuando no teníamos ni edad para entrar a los locales).

outfoxies

Durante esos años, vimos la evolución de las recreativas y cada nueva máquina era todo un evento, como la llegada de los enormes (en todos los sentidos) Golden Axe 2 o G.I. Joe, así como algunos de los juegos que me enamoraron de por vida, como King of Fighter 95, D.J. Boys, Violent Storm o Outfoxies, si bien yo era realmente torpe con el mando de aquellas máquinas (yo había jugado toda mi vida con el teclado del Spectrum) y jugar contra otra persona era tirar el dinero. También usé mi habilidad con el Tetris para intentar ligarme a alguna chavala que frecuentaba el recinto, pero como os he confesado alguna vez, jamás me funcionó. Pero oye, bien que se lo pasaba uno.

vendetta

Lo que era de auténtica gozada, era poder echar con los colegas a dobles en cooperativo a máquinas como Vendetta o Captain Commando, donde no solo contaba que tú y tu compañero os entendierais bien para poder llegar lo más lejos posible, sino también las ganas de putearos que teníais, lanzando “accidentalmente” a los enemigos encima de tu colega o robándole esa hamburguesa, pizza o lo que fuera, cuando él más lo necesitaba y tú tenías la vida a tope. Algunas riñas se escuchaban, pero te dabas un par de “calmantes” y tan amigos.

bubble-bobble

Hablando de gozadas… ¿Recordáis como era llegar a tu pueblo y ser el único que se sabía algún truco de la máquina donde jugabas? ¿Y cómo nos enterábamos de esos trucos? ¿Cómo alguien se subió a los barriles del metro de Final Fight para esperar que pasara el tiempo, llegar a la estación y dar el nivel por terminado? ¿Quién narices puso por primera vez “SEX” en la tabla de rankings de Bubble Bobble? ¿Quién cojones eran esos “JAVI X ANA”, “MELENUDO”, “ CIPOTON” y tantos otros que copaban los puestos más altos en máquinas como Puzzle Bubble o Metal Slug?

Shadow Dancer

Sobre las máquinas del pueblo… sobre esas máquinas… la mía sin duda seria Shadow Dancer. Mi primo y yo nos fuimos toda una semana a Villanueva de Gallego, a casa de unos conocidos de nuestras familias y sin duda esa fue la máquina a la que íbamos siempre a jugar. Es curioso que el único recuerdo que tenga de esa semana sea ver El Chico de Oro en la tele y echar partidas a la susodicha máquina.

Street Fighter 2

Cientos de recreativas y cientos de anécdotas se quedan en el tintero, como las partidas que se metían los gitanos de mi barrio al Street Fighter II, donde además de mirar, te partías el culo con los nombres que le ponían a los luchadores, como a Dhalsim, que lo llamaban “el lenteja” o “el patachicle”. La verdad es que dentro del miedo que daban, se han convertido en una parte entrañable de mis recuerdos, como cada vez que me quitaban 25 pts. (esto no tenía que ser forzosamente a manos de algún gitano) a los cuales les dedico una de las frases de mi ídolo Ford Fairlane: La madre que os parió, hijos de puta”.

Ghost n Goblins

¿Te lo paso? ¿Te lo salto? ¡Lo siento, no me había dado cuenta que habías echado 50 pts. y le he dado al segundo jugador! ¡No pilles el pollo, que no tengo energía! ¡A 50.000 puntos te dan vida extra! Eran frases que se escuchaban siempre en estos locales, pero que se han convertido casi en frases que decimos con cariño y una sonrisa en la boca.

Pero con el paso del tiempo mis amigos y yo fuimos creciendo y sustituyendo esas partidas a las recreativas por el futbolín o el billar (este último también lo usamos varias veces para ligar con chicas, pero nunca lo conseguimos), antes de salir de marcha a la “zona heavy” donde más de una vez tuvimos que salir de los bares por no tener los 16 años de rigor.

world cup 90

Yo miré mucho jugar a la gente y a mis amigos, ya que como os he dicho alguna vez, la economía familiar era francamente mala, pero miraba y me lo pasaba genial mirando, como miro ahora la historia de esos salones y casi se me cae una lagrimita por todo el tiempo, las risas y el crecer junto a mi gente, donde los recreativos formaban parte indispensable de esto.

Miro atrás y sonrío, con tristeza pero con alucinación al darme cuenta de como ha avanzado la tecnología, porque ahora con un simple móvil o una consola portátil tienes todos esos juegos que en su día eran impensables de disfrutar en nuestros hogares.

También miro atrás y pienso, ¿cuándo murieron estas salas? ¿Con la llegada de Super Nintendo/Mega Drive o tal vez cuando llego la primera PlayStation y empezamos a pedir cosas más profundas que un Samurai Shadow?

Personalmente no tengo respuesta, pero tampoco la busco, ya que estos centros, son para muchos de nosotros algo mas que una sala repleta de máquinas. Son parte de nuestro crecimiento y entrada en la adolescencia, sitios donde quedabas con los colegas antes de empezar a salir por primera vez a las discotecas de moda y, como no, a relacionarte con chicas (por lo menos en mi caso, en el vuestro no lo sé) por primera vez.

Black_Tiger_game_flyer

Me gustaría que vosotros, los que acabáis de leer este texto, nos contarais vuestras experiencias en estas salas. Tomaros la libertad de abrir vuestro corazón y vuestra memoria para decirnos cuales fueron vuestras primeras máquinas o simplemente vuestras preferidas, así como que nos digáis como fueron estos años en vuestra vida, donde soñábamos con tener una de esas enormes recreativas en nuestra habitación.

Los recreativos han muerto, larga vida a los recreativos.

Acerca de gatts

Presentador y co-creador de Fasebonus.
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11 respuestas a Maravillosos recuerdos: Los salones recreativos

  1. Amén!! Qué buenos recuerdos de mi “Glorieta” en Iglesias jeje…

  2. El tema de los salones recreativos es uno de los que más nostalgia me provoca. Ahora todavía podemos jugar a juegos nuevos con estética retro o incluso para nuestros sistemas de la época, pero la sensación de ir a un salón y encontrarte con nuevas máquinas es posible que se vaya a perder para siempre.

  3. Yo recuerdo lo lejisimos que estaba de mi casa mi local habitual… media hora a pie

  4. Los recreativos del Caracol eran nuestro paraiso cuando eramos jovenzanos. Lo has contado muy bien Ignacio, eran “los de arriba”, “los de enmedio” y “los de abajo”. No teniamos otra forma de llamarlos, jajaja.
    Cada uno tenia sus maquinas en las que gastar dinero. Nosotros frecuentemente empezabamos por arriba, con el Super Sidekicks. En los de arriba practicamente no jugabamos a nada mas. Si recuerdo haber jugado alguna vez a Los Justicieros, aquella recreativa de disparos sobre un video de imagen real hecha en España a semejanza del Mad Dog McCree.

    Comenzabamos el descenso por el caracol hasta los de enmedio. Alli teniamos unas cuantas: nada mas entrar nos recibia Moonwalker para tres jugadores. Atravesando el pequeño pasillo que nos conducia al interior, donde estaba el grueso de maquinas, nos topabamos con Las Tortugas Ninja. Por ahi andaba tambien otro pegahostias, esta vez de Capcom, Captain Commando. Otra a la que le solia caer alguna monedilla era el Super Off Road.

    Y llegabamos, por fin, hasta los de abajo. NBA Jam, Terminator 2 y, sobre todo, G.I. Joe y Vendetta.

    Esto en el Caracol. Pero habia otros recreativos a los que haciamos visitas asiduamente. Por ejemplo los que abrieron junto al cine Mola y donde viciabamos de lo lindo al Growl y al Out Zone. Los de Doctor Cerrada, con el Aliens y el Pigskin como nuestra maquina estrella. A los de Corona de Aragon ibamos a jugar sobre todo al Lethal Enforcers. Y claro, luego estaban los que habia cerca de nuestro instituto, el Goya, los de Fernando el Catolico, los de la calle Santa Teresa de Jesus y los de la calle Latassa. Cuando no ibamos a clase es que estabamos ahi metidos, jaja.

  5. Que buen articulo lleno de nostalgia.

    También mención especial al típico bar que estaba cerquita de casa y que tenían alguna maquina o mueble que iban cambiando cada cierto tiempo.

  6. Quiero añadir que en algunas poblaciones pequeñas, la explosión de gráficos y sonido te las ofrecían los bares. No importaba el tipo de local, ni lo que se ofertase allí dentro.

    Entrar en un local incluso con 5 años a por la máquina recreativa era un salvoconducto que difícilmente podían negarte. Tenías la pasta -en ocasiones habías buscado por los rincones más recónditos para reunirla-, tenías las ganas, y tu mirada ya estaba inyectada en el “insert coin”. !A ver que adulto podía pararte!

    Música de los 70s y 80s, olor a licores, a hamburguesas, a noche cerrada. Ceniceros acoplados al panel de mandos, botellas balanceándose sobre la máquina. Cuando insertabas la moneda todo eso pertenecía a tu reinado y todos rendían pleitesía al nuevo señor.

    En esos términos, las primerísimas que disfruté fueron Galaxians, Phoenix, Scramble, alguna anterior como Space Invaders, Crazy Climber -en la que era fácil hacerte un follón con las 2 palancas-, Defender, Missile Command, Battle Zone, Terra Cresta … la lista se hace interminable, tanto como los paseos rondando los bares -bien podría haber recogido esa peregrinación por bares el National Geographic-.

  7. Ypo soy de Santander, y cuando era pequeño iba muchas veces al sardinero por la tarde-noche con mis padres y sus amigos. Alli había unos recreativos que solo recientemente han quitado, creo que han sido los que mas han aguantado, en un local situado magnificamente debajo del casino.

    Pues bien, yo era mas bien de los mirones, pq pelas habia pocas y solo me decidia a jugar cuando tenia una maquina dominada de vista. Una de mis preferidas siempre fue Double Dragon.

    Pues bien, mis padres solian decirme en cual de los muchos bares iban a estar para que cuando saliera me dirigiera a el. El problema es que yo taba tan asnsioso por ir a los recres que muchas veces no me enteraba. Asi que mas de una vez al salir no les encontraba y empezaba mi peregrinacion de busqueda.

    Hubo una noche en el que definitivamente no les encontré, y me asusté mucho, aunque mas se asustaron ellos. Asi que al final fui a un bar, conté lo que habias pasado, y los camareros dejaron de hacer su curro para ir al resto de bares a contar lo mismo, y esos a su vez igual, hasta que dieron con mis padres. Una bonita operacion de busqueda en progresion geometrica que no se si los de hoy en dia estarian dispuestos a hacer. Aunque quizas ayudó que mi padre ha sido camarero toda la vida, y hoy por el tonto de tu hijo, mañana por el mio…

  8. Jajajajajaj me pillais un poco mas sensible y me harto de llorar.He jugado a todos esos juegos…aing.. que época, haya tantas anécdotas…me quedaría todo el día escribiendo sobre juegos de recreativas….sólo voya compartir que una vez me echaron de uno…porque me llevé una grabadora para graba la música del Mortal Kombat jajaja tenia la grabadora en una bolsa de palstico y la pegué al altavoz… jajajajaj me pillo el garrulo generico que estab cambiando monedas y ante la duda… a la puta calle…. que duro era ser melómano videojugueril en los 90. Me ha encantado el artículo 🙂

  9. Hola!
    El Caracol me trae grandes recuerdos de la época de los recreativos, los sábados por la mañana quedaba con los antiguos compis del colé e íbamos a darnos una vuelta por allí.
    Primero a los de arriba, nada más entrar, frente a la máquina de cambios y la garita del jefe, estaba la de Superman, ya en el interior, recuerdo las horas al Punisher a dobles, al World Héroes, el Pacman resistía, y creo recordar allí también un OutRun y por supuesto en medio, una pedazo mesa que era un juego de esos que hay una portería a cada lado, y mesa deslizante en la que al echar moneda se encendían luces tipo neón y salía una ficha tipo hockey que había que colar en la portería del otro jugador, llevabas para golpear la ficha una pequeña pieza, hay un juego en el Wii Play igualito.
    En los del medio nada más entrar mi querida máquina del duro, una Recre de fútbol que corresponde a la de la captura de selección de equipos del artículo, cómo se llama?, y ya dentro una pedazo máquina de Hard Driving, con su asiento, etc …, además de este salón recuerdo las recreativas de 4 jugadores como Los Simpsons, SuperSideKicks, que un amigo se pillaba Holanda, y un detalle de todas las recreativas de este salón, que tenían dos pantallas!, una para el jugador y otra encima, para el mirón y que así no molestase metiéndote la cabeza por un lateral en el peor momento!.
    De los de abajo, que todavía existen, no hace mucho eché un Metal Slug y un Tetris con un amigo, recuerdo el Street Fighter 2, el World Héroes 2, el Samurai Shodown, la recreativa clásica del SuperSprint con sus volantazos y sobre todo los pinball, toda una pared, además, tenía como una zona separada con cristales, con billar o/y futbolín creo recordar.
    No sólo de los recreativos recuerdo el Caracol, también de sus tiendas de videojuegos, ahora aún hay alguna, y de cuando era aún más pequeñín, en Navidades, en el espacio central de abajo, los Reyes Magos y Papá Noel, algún que otro año.
    Otro míticos recreativos, los Bilectrón y los Trilectrón, recuerdo Robocop y G’n’G a tutti, alguien los recuerda?,
    Saludos!

  10. Majarias, pero cuanto maño treintañero hay por aquí… Recuerdo una maquina de ninjas que era panorámica por que tenia espejos o algo, la maquina del duro, una de lucha que salia un tigre…
    En la plaza SanMiguel había uno de imagen real de tiros mas malo que un dolor pero que por alguna extraña razón se me daba bien y me salia rentable…
    Luego me dio por el Calimocho, los zurracapotes y el Rock industrial, pero esa es otra historia…

  11. Magnifico post! Lo que veo es que al final en esos años la vida de los que eramos crios (snif) giraba en torno a los salones y las máquinas recreativas, dando igual si se trataba de un pueblo pequeño o una gran ciudad, y practicamente compartiendo las mismas anécdotas. Mi humilde aportación al genero lo puedes ver en http://www.najeraretrogames.com
    Un saludo!!

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