Haciendo memoria en 48k

¿Me invitas a jugar a tu casa?

Pong

Esta era la frase que más veces les decía a mis compañeros de clase al llegar el viernes, el día que todos los niños esperábamos para no tener que volver al cole en un par de días.

Aunque desde muy pequeño los videojuegos habían llegado a mi casa con un Pong (regalo de mis tíos) y una clónica Atari 2600 (regalo de cumple), yo alucinaba con los ordenadores que tenían mis compañeros de clase, ya que del grupo que frecuentaba, todos tenían unos flamantes Amstrad 6128, que para mí estaban a años luz de mi pequeña consola.

cpc6128

Quizás suene a locura a día de hoy, pero por aquel entonces, esos micros eran para mí auténticas máquinas de guerra, impresionantes por su colorido, gráficos, sonido y rapidez de carga. Pensaba que nunca podría existir algo tan sumamente brutal como aquellos colosos que con un simple RUN”DISC traían a nuestros ojos aventuras de cine, como Batman o Los Cazafantasmas II o aventuras tan extraordinarias como Laser Squad o Pirates.

Ghostbuster II

En fin, para el niño que era por aquel entonces, no existía nada mejor para terminar un viernes que poder ir a casa de algún amigo a gorronear merienda y poder echar unas partidas a lo que contenían aquellos discos, donde yo no veía al héroe, yo era el héroe…

Robocop

Como todo niño, soñaba con tener lo que tenían mis compañeros, pero claro, un Amstrad de esos costaba un riñón y más si era con monitor color… Pero estaba convencido, quería un ordenador a toda costa, no tenía ni idea de marcas ni leches, sólo conocía lo que había visto en casa de mis amigos.

Si bien era consciente de que existían otros micros, la única diferencia para mí residía en si el juego cargaba en cinta o en disco, ya que me habían advertido de que los juegos en cassette tardaban una barbaridad en cargar y que en la mayoría de los casos fallaban.

Después de descartar completamente la compra de un ordenador nuevo, me conformé con aspirar a conseguir algo de segunda mano. Empecé a mirar en las secciones de anuncios de los periódicos que compraba mi madre, y después de mucho buscar y llamar a varios teléfonos, encontré el anuncio que podía ser el correcto.

Spectrum

No recuerdo exactamente lo que ponía en el anuncio, pero resumidamente era algo así: “Se vende Spectrum 48k con varios juegos originales y muchas cintas de Microhobby. Precio 10.000 pesetas”.

¡Ése podía ser el mío! Así que llamé para comprobar el precio y el estado de la máquina. Imaginaros la escena: un pequeño Ignacio llamando para preguntar qué era un Spectrum, si era de cinta y si funcionaba bien. Seguramente fundí con muchísimas preguntas al vendedor, el cual se deshacía de él sencillamente porque se había comprado un PC de la época y ya no necesitaba aquella máquina.

Bueno, todo correcto… ¿Y ahora qué? Necesitaba 10.000 pelas, o sea, 60 eurazos actuales. Pero ni de coña teníamos ese dinero para un capricho, porque al fin y al cabo eso es lo que era, un capricho, teniendo en cuenta que teníamos otras prioridades en casa.

No podía dejar que se me escapara esa oportunidad, porque igual ya no tenía otra. Así que pensé qué podía hacer para conseguir el dinero, y como lo único que tenía eran cómics, que me habían ido regalando muchos familiares o amigos que ya no los querían, decidí hacer lo único que podía hacer: venderlos.

Secret-Wars-el-origen-del-traje-negro-de-Spider-man

Buscando como podía vender esos cómics, repetí la misma operación anterior pero a la inversa. Busqué anuncios y encontré a una señora que compraba cómics, así que separando los que más me gustaban, pasé a llamar, concretar con la mujer y acompañado de mi madre, quedar con la señora para que viera “el material” y que me hiciera una oferta.

Con todo el tinglado pude hacerme con 8.000 pts. ¡Ya estaba más cerca de mi objetivo!

Microhobby

2.000 pesetas no eran lo mismo que 10.000 y mi madre pudo ponerme la pasta que faltaba, porque ella sabía que era algo que yo quería por encima de todo. Mi madre sabía, como madre que era y bien me conocía, que aquel ordenador, ese Spectrum, me haría muy feliz. Y como la mujer no nos podía dar muchas alegrías, hizo un esfuerzo brutal en poner esas 2.000 (os diré que pagábamos 9.000 pesetas de alquiler al mes) y pudimos ir a buscar los dos ese ordenador al particular que lo vendía, pagar lo acordado y volver a casa, sano y salvo, con aquel teclado negro bajo el sobaco.

Renegade

No solo tenía el ordenador, también tenía un buen montón de juegos para poder cargar, ya no cintas de Microhobby, sino también títulos como Renegade, Gauntlet II, Emilio Butragueño, Decathlon o Kung Fu Master.

Kung Fu Master

¿Que Kung Fu Master no os mola? Déjaselo a un niño de apenas 11 años que soñaba con poder jugar en su casa a lo mismo que sus compañeros jugaban a diario. Sólo diré que le metí muchísima caña y que le tengo un cariño especial al título, porque será una mala conversión, pero con 11 años, me pasaba por el escroto el tema de las conversiones y demás movidas, yo simplemente jugaba y a funcionar.

Acerca de gatts

Presentador y co-creador de Fasebonus.
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7 respuestas a Haciendo memoria en 48k

  1. ¡La Atari clónica cargaba los juegos todavía más rápido!

  2. Joder yo tenía una Atari 2600 clónica que me regaló mi abuela. La putada es que me la regaló… en el año 90 nada menos…
    Recuerdo que fue a Ceuta y compró una para cada nieto porque le hacían muy buen precio (normal teniendo en cuenta que NADIE en el año 90 quería un Atari 2600)

    Así que, podemos decir que mi abuela me inició en el retro xDD

  3. Me ha emcionado.joder que historia:)

  4. Fijate que yo, teniendo un CPC 6128 alla por el 87, envidiaba a los que tenian Spectrum por la facilidad para conseguir juegos baratos o grabarselos. Por no hablar de las clasicas cintas Load n’ Run o las de Microhobby.

  5. Yo iba a gorronear la merienda, los juegos de mesa (Heroquest y SpaceHulk) y los vicios al AMIGA a casa de un colega, son de los mejores recuerdos de la infancia.

    Y creo que nadie eligió su primer micro o consola, a mi me cayó un C64 cuando todos tenían AMSTRAD en mi clase, pero yo más feliz que una perdiz.

    Gracias por compartir la tecnostalgia Gatts.

  6. Buen artículo Ignacio con bonitos recuerdos de por medio .

    Ciberchuso , ¿cómo que en el año 90 nadie quería una Atari? jeje a nosotros se nos estropeó una Atari original del primer modelo allá por el 90 o 91 .. Teniamos Amstrad ya, y quizás también ya el primer PC (un 386) , pero yo quería una Atari nuevamente. Y llegó una clónica con 192 juegos en memoria. ¡¡ La leche !! Nunca una consola se estiró tanto y tanto.

    Saludos.

  7. Joer Ignacio, es que siempre se me cae la lagrimilla con estas historias tuyas.

    Es cierto, nadie eligió su micro. Mi padre compró el CPC 464 de cinta porque tenía “las teclas de colores”. Bien, seguramente tendría otros motivos pero qué me iba a explicar a mi con 5 años. Y es cierto, en aquel entonces jugabamos horas y horas con cualquier cosa y nos moriamos por ir a casa de nuestros colegas a ver los juegos que no habíamos visto nunca. Era genial.

    Y hago piña con Robe_Inie. Era sobre el 90 cuando una tienda de barrio empezó a liquidar Ataris 2600 a un precio cercano a las 10 mil pesetas y, aún teniendo todos ordenadores de 8 bits, NESes y Master Systems, reuniamos dinero entre la pandilla para regalárnoslas unos a otros en los cumples y jugábamos muchísimo ya que había mucho juego rápido y sencillo a 2 players.

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