No mamá, tú no lo entiendes.

Uno de los primeros recuerdos de mi infancia es el día en que llegó a casa mi primer ordenador. Por supuesto, como Logaran se encarga de recordar una y otra, y otra, y otra vez más, se trató de un Spectrum, tan bonito él. Tan mágico. En su momento no entendí, o creo recordar que no entendí, el revuelo que se organizó en torno al cacharro. Tampoco recuerdo en que parte de mi antigua y ya desparecida casa se instaló el bicho de marras. Ni recuerdo el aspecto de mis hermanos aquella mañana. Ni el de mis padres. No recuerdo, si nos ponemos a confesar, la cara de mis compañeros de clase por aquel entonces, ni de mis profesores; pero si que recuerdo Phantomas. Concretamente recuerdo sentarme con mi hermano a jugarlo, y recuerdo morir una y otra vez, y los gritos y las risas. Mi madre, que llamarla buena persona es quedarse corto, nunca entendió nuestra locura con “el cacharro”, le parecía absurdo.

Avanzando en el tiempo, prometo que soy incapaz de recordar cómo carajo nos metíamos hasta cinco personas en el pequeño cuarto que compartíamos Logarán y yo, quizá mi retentiva me juega malas pasadas; pero prometo, a fecha de hoy, que era minúsculo. Tan minúsculo que, en las típicas noches de la infancia en que cada sombra esconde un monstruo, no tenía más que alargar la mano para que mi hermano me la apretara con fuerza y poder conciliar el sueño. Era una habitación muy pequeña, o no debía serlo, porque si que entrábamos cinco, y seis personas. No recuerdo el color de las paredes húmedas por las goteras, pero si que recuerdo las risas una noche muy lluviosa, con toda mi familia asustada porque nos inundábamos. Nos metimos en el cuarto, cerramos la puerta y encendimos la consola. A salvo de la lluvia. Excepto por una gota traicionera que -plic, plic- no tuvo más ocurrencia que rebotar en la estantería y empañar la televisión. De nuevo las voces de mi madre, que no lograba entender qué tenía de gracioso que nos fuéramos a quedar sin casa.

No recuerdo ningún regalo de una mañana de Reyes a excepción de una Nintendo 64, y si que recuerdo las horas muertas jugando a Goldeneye. Aquello mi madre no podía entenderlo.

No recuerdo a santo de qué jugamos Monkey Island 2 antes que el primero, pero si que recuerdo esperar a que acabara la escuela de idiomas de mi hermano cada día para reírnos con Stan y tirarnos de los pelos -entonces teníamos- con los trozos de mapa. “Sal a la calle, hijo mío -decía mi madre-. Que te de un poco el aire”.

No recuerdo, ni por asomo, qué edad tenía; pero ir cada tarde a unos recreativos de mi barrio a intentar pasarnos el Golden Axe 2 con 5 duros, y conseguir llegar al final con público alrededor no se me olvidará jamás. ¿Ya sabéis que opinaba mi madre?

Sinceramente. No recuerdo qué comí el martes de la semana pasada, pero si que en la sobremesa coincidí en una de estas extrañas ocasiones con mi hermano. Inmediatamente nos pusimos a hablar de videojuegos, a los que cada vez jugamos menos, y desde luego nunca juntos. Y como siempre me acordé de Phantomas, de la gota en la estantería que salpicaba a Ryu, de un James Bond poligonal, de Guybrush y del jodido enano del tridente que siempre tenía que elegir yo. Hablamos un rato, poca cosa, pero de fondo escuché a mi madre, como siempre, y sonreí.

No mamá, tú no lo entiendes.

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Acerca de Maese_Threepwood

Cuentan las leyendas que mis primeras palabras fueron "Tatsumaki Senpūkyaku" y de ahí a peor...
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10 respuestas a No mamá, tú no lo entiendes.

  1. Puaffff!!!! Emocionadisima es poco. Me ha encantado hermano

  2. Muy bueno Maese. Creo que vuestra madre no estaba sola, podrían hacer un club XD

  3. Bueno, mi madre me decia si me iba a volver loco dibujando historias con aquellos muñecos en pequeñas libretas,donde primaba el guion y la puesta en escena y no el arte. Años despues supe que lo llamaban storyboard, una manera de representar una idea escrita de un modo visual. Claro, un conocido de la familia estaba un poco loco ideando un sistema de estadisticas para ganar en las quinielas del futbol y la pobre mujer se pensaba que aquello era lo mismo.

    Y lo jodido de mi memoria, es que a veces es demasiado buena, porque recuerdo aquella semana santa de 1985 que no sali con mis amigos esperando el Spectrum y llego el ultimo fin de semana de vacaciones, un sabado a las 8:00 de la mañana y me pelee gran parte del dia con el jodido TAPE LOADING ERROR cargando los HORACE y asi estuve hasta las 2:00 de la noche.

    El resto lo recuerdo a fragmentos, pero ese dia no lo olvidare nunca 😀

  4. A mi me decían que si pasaba mucho tiempo jugando me iba a quedar ciego y se le iba a dañar el flyback al televisor, luego me hice un cursillo de eléctronica con 11 años y el resto es historia. No mamá tu no entiendes.

  5. A mi me decia que iba a necesitar vender cupones…

  6. En mi casa lo típico era decir que se me iba a quedar la cabeza cuadrada xD

  7. Pelos d punta. Gran artículo. Cuantos recuerdos!!! Gracias por hacerme volver a recordar tantos buenos momentos!!!

  8. Muy, muy grande

  9. ¡Genial Maese Threepwood! Como todos tus artículos, logrando hacernos partícipes de esos recuerdos y escrito con un estilo inconfundible. Maese Threepwood is back, dudes! 😉

  10. Bajale la musiquita!!!! Mientras mi GameBoy tronaba con Shadow Warrior.

    No Mama, no se puede jugar sin sonido; tu no lo entiendes

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