La era de los videoclubs

Ya llevaba un tiempo viendo viendo en anuncios unos aparatos que se llamaban vídeos. La estética de los productos de los 80 era especial, parecía que eran algo venido del futuro. Pronto captaron mi atención, al igual que los ordenadores (pero esa es otra historia).

En mi casa, por supuesto, pedía una y otra vez tener vídeo, para hacer los deberes (¡ah, no! que eso era el ordenador), pero la economía de aquella época de aquella época hacía que nunca llegara a casa.

Mi tío se adelantó. Un día nos dijo que fuéramos a su casa para darnos una sorpresa. No sabíamos ni imaginábamos qué era. Al llegar a su casa, allí estaba la sorpresa: un pedazo de vídeo color plateado, enorme, de marca “Hitachi”. Me impactó sin duda aquel modelo que nunca olvidaré. Y junto al vídeo, una peli, que había cogido, porque se la habían recomendado en el videoclub de su barrio. Era la peli que a todos les gustaba en aquellos días, Acorralado o Rambo, o como todavía la recuerda mi madre, “en la que se cose el brazo” el burro de Rambo. Esa peli, también se me ha quedado grabada a fuego. Más bien, aquella tarde, y las sensaciones que viví. Todo aquello era mágico para mí.

Y seguimos viendo pelis en casa de mi tío, hasta que un día loco, en una de las visitas que hacíamos cada cierto tiempo al Alcampo de Utebo, único hipermercado de aquellas características en aquel momento, mis padres se lanzaron a comprar un vídeo “Toshiba”. Una super-oferta, era producto estrella “con cuatro cabezales” y eso significaba, que había que comprarlo sí o sí. Esa oferta no la podíamos rechazar. Junto con el vídeo compramos varias pelis, entre ellas, recuerdo con mucho cariño “El Gran Restaurante”, donde conocía al genio Luis de Funes.

Y ahí comenzó mi historia con los videoclubs. Pronto, en el barrio, surgieron varios de estos negocios. Uno de ellos, una papelería, se reinventó como videoclub. Estaba en Fray Julián Garcés, antes de llegar a la calle Granada. Creo que fue de los primeros de los que tuve constancia. Luego se cambiaron a otro local en la calle Alicante, pasado Regalos Izquierdo, un local enorme, que incluso tenía la famosa estantería tipo gasolinera con videojuegos. Cuando entraba a por pelis, me quedaba mirando. Recuerdo perfectamente dos, SuperTrux y Airwolf. Este local fue un bar y un restaurante posteriormente. Ahora está cerrado. Otro de los videoclubs que recuerdo, era uno pequeño que hacía esquina en Avenida América, y que ahora es una peluquería, no queda rastro del videoclub.

Y en la época de los últimos años del cole, otro en esquina de las calles Sos Del Rey Católico y Ejea de los Caballeros, un chavalín del barrio nos comentaba que una vez entró y en un rincón vio la estantería de las pelis cochinas, pero que enseguida el dueño le dijo que se fuera de ahí, ¡que esas eran para mayores! Menudo susto que le hizo salir corriendo.

Por último, recuerdo el videoclub Hollywood, en una callejuela tras la Plaza de las Canteras. Fue en el último videoclub en el que alquilé pelis. Ese local, pasó posteriormente a ser distintas cosas, pero hasta hace pocos años, aún se conservaban los letreros. Una pena que no quede ya ni rastro.

Respecto a las pelis que en cada uno de ellos alquilé, no podría concretar mucho, porque a menudo las pillaba mi hermana o mis padres y yo me adaptaba. Aunque sí recuerdo una de las últimas que alquilé en Videoclub Hollywood. Era una de misterio y humor de la cual durante mucho tiempo no recordaba cómo se llamaba. Tras pasarme unas pelis Ignacio, creo que fue “Un cadáver a los postres”. Es la que más encajaba con mi recuerdo.

Pero las primeras pelis fueron de ninjas y similares. Posiblemente serían muchas de la Cannon de Golan Globus, que hasta hace poco no asociaba lo que tenían en común, que fueran de estos productores la mayoría, pero es que eran años en los que todo lo “ninja” molaba. Y luego si salía Chuck Norris o Van Damme, pues mucho más. En el cole las comentábamos a la hora del recreo y luego uno y otro las íbamos alquilando. Por supuesto, los clásicos de los 80, que en aquella época (no sé por qué) o las veías en Navidades o los pillabas en el videoclub, como fue el caso de Los Cazafantasmas, Robocop y muchas otras que podéis imaginar.

Pasaron los años, intensos, pero realmente no demasiados, cuadno la tele, con nuevos canales y quizás por muchos otros factores, empezaron a hacer que estos videoclubs comenzaran a ir cerrando, cosa que volvía experimentar y sentir de la misma manera con los famosos “cibers”, donde por ejemplo trabajaba un amigo mío, y se iba a juga ral Counter y al Unreal Tournament con muchos otros chavales. Allí, en vivo, momentos también irrepetibles. Pero eso, también es otra historia.

Me quedo con la ilusión de entrar a un videoclub, la magia de descubrir pelis y verlas en casa una y otra vez, cuando una peli era una ilusión.

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8 respuestas a La era de los videoclubs

  1. Antes que nada, ¡bienvenido a la familia! Da pena pensar en que esas sensaciones que teníamos al entrar a un videoclub seguramente no las podamos volver a experimentar. Estaría genial contar anécdotas de cibercafés, que yo los he pisado bastante menos que los videoclubs.

    ¡Un saludo!

  2. Lo cierto es que esos años lo vivías todo mucho más intensamente ya que todo era nuevo.Videoclubs,recreativos,Cibers…la memoria es muy elástica y nos da la sensación que han estado ahí toda la vida pero cuando hablas con gente que estuvo entre bambalinas ves que realmente fueron flores silvestres. Eco sistemas que apenas duraban una década.Y no me refiero a las tiendas que supieron aguantar el embite y aun a día de hoy duran reconvertidas en mil cosas si no a la proliferación de estos negocios.En un solo año ver abrir más videoclub que bares,pero en un par de años verlos cerrar con la misma pandemia como abrieron restando solo los verdaderos empresarios o los que mejor supieron mantener el tipo.Y lo disfrutamos de una forma en que se podrá atesorar gracias precisamente a que fue fugaz.A fin de cuenta nosotros mismos fuimos los que cerramos esos negocios al dejar de usarlos.Maldita nostalgia,

  3. Si, es asi, las cosas cierran o dejan de fabricarse o lo que sea porque los clientes ya no las usan, como los recreativos, videoclubs o las mismas revista en fisico si algun dia desaparecen.
    Pero queda ese poso de haber vivido algo realmente chulo y encontrar y conocer cosas, resumidamente de sorprendernos, para bien o para mal, internet ha matado la sorpresa!

  4. ¡Bienvenido!

    Y de lo que dices hay algo que..

    ¿Calle Sos del Rey Católico? ¡Yo he vivido en ese pueblo1 El que da nombre a la calle, quiero decir.

  5. Muy interesante!! Bienvenido!

  6. Bienvenido al equipo bonusero!. Yo por desgracia viví el momento videoclub ya tarde, por eso no soy tan aficionado a las películas de serie B como muchos de vosotros. Cuando al final entró el vídeo en casa estuvimos un tiempo con el aparato ahí pero sin darle mucho uso y después llegó una mudanza forzada y hasta que no se estabilizó la cosa ya estábamos cerca de los 90, así que me perdí “la edad de oro” del videoclub.

    Sin embargo cuando nos establecimos de nuevo, de las primera cosas que hizo mi padre fue apuntarnos en un videoclub, y en ese momento, en vez de alquilar las películas nuevas estuve tirando de las mas viejas que no había visto hasta entonces. Y claro, para ponerme al día pues solo escogía títulos conocidos, no podía perder el tiempo viendo cosas al azar!.

    Por eso ahora soy un “sibarita” del cine y me cuesta ver algo que no se medianamente bueno, aunque desde que estoy en Fase Bonus he visto cada mierda que creo que me está convalidando la asignatura de “pelis mierder”!.

    Salu2!

  7. ¡Hostia Arturo, pues algún recuerdo compartimos tío! Bienvenido y esperando tus nuevas aportaciones 😉

  8. Bienvenido!!
    Interesante reseña ,en mi caso el vídeo entro tardisimo en mi casa eso si fue por todo lo alto ya que fue un Sony tope de gama pero no beta ya era VHS pues Sony ya tiro la toalla y si no puedes con tu enemigo unete a el .
    Si recuerdo como tú la primera película. : Aliens: El regreso , me exploto la cabeza .
    No lo disfrute mucho como si lo hicieran mis hermanos pues a los pocos años me casé y claro en mi casa propia me compré un VHS Sony pero no uno cualquiera era el SLV-AV100 Un mastodontico vhs con Amplificador dolby pro logic incorporado que todavía uso. Luego llego el DVD pero eso ya es otro cantar

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