IT: Capítulo 2, segundas partes nunca fueron buenas

Hay dos grandes estrenos que todo cinéfilo esperaba para este verano, ambos configurados como el broche final de una historia previamente contada en la gran pantalla. El primero de ellos llegó a la cartelera española a finales de junio, consiguiendo reunir a grandes y pequeños en una sala de cine con la misma ilusión. Me refiero, por supuesto, a Toy Story 4, el gran final de la saga creada por John Lasseter allá por 1995.

El segundo acaba de aterrizar en nuestro país en forma de payaso diabólico, pero con una acogida bastante más tibia por parte del público que la mostrada hacia las aventuras de la pandilla de juguetes. Y no es de extrañar, ya que It: Capítulo 2 no es más que una réplica de su predecesora, pero con adultos en lugar de niños dando vida a los integrantes del “Club de los perdedores”. 

Quizás la necesidad de llevar a la gran y pequeña pantalla el mayor número de relatos de Stephen King haya sido un detonante para que esta ansiada segunda parte de It no haya conseguido llegar a los estándares esperados. No debemos olvidar que, en los últimos años, los libros del escritor norteamericano parecen formar parte de una estrategia de marketing propia de grandes superficies o compañías (negocios, boutiques, casa de apuestas) que buscan captar clientes a través de incentivos: el tradicional 2×1 pero en versión cinematográfica. Así, en 2017 tuvimos doble ración de King con las adaptaciones de El juego de Gerald y 1922 de la mano de Netflix, mientras que este año han salido al mercado Cementerio de animales, la ya mencionada It: Capítulo 2 y se espera para el 4 de octubre el estreno de In The Tall Grass, de nuevo de la mano de la compañía de la N roja.

Pero ¿por qué digo que It: Capítulo 2 no termina de convencer? En primer lugar, porque muchas de las cuestiones planteadas durante la primera entrega no encuentran respuesta en esta nueva cinta, dejando al espectador completamente huérfano en explicaciones. Y eso a pesar de que Andy Muschietti, director de la película, se preocupa por explicar hasta el más mínimo detalle de cada diálogo, llegando incluso a rozar la exasperación de quien está viendo la cinta. ¿Por qué darle tantas vueltas a una frase y no centrarse en por qué Derry se ve asolado por el mal cada 27 años? Es algo que solo Muschietti sabe. Lo que no faltan y deberían, al menos en una menor proporción, son las escenas que buscan causar sobresalto en el espectador, que no el miedo, a través de un diseño de sonido en ocasiones demasiado estridente y de un desfile de criaturas, monstruos y demás seres sobrenaturales al que no se le puede reprochar su cuidada representación. 

A todo esto, debemos sumarle un metraje demasiado extenso. ¿Por qué alargar la película hasta las dos horas y media cuando fácilmente podría haber durado una menos? De nuevo, solo Andy Muschietti tiene la respuesta. 

Con todo, no quisiera echaros para atrás si estáis pensando en ir a verla. It: Capítulo 2 no es una mala película, de hecho, cuenta con un reparto inmejorable que ayuda a conseguir la solidez de la que disfruta la cinta, pero no es, ni de largo, la gran obra maestra que los críticos auguraban y que todos esperábamos.

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