En esta ocasión no vamos a hablar de un helado cualquiera. Vamos a rendir un breve pero merecido homenaje al Frigo Pie, el que sin lugar a dudas es uno de los helados más carismáticos, sabrosos y que mejor ha sabido aguantar el paso de los años. Y ya no hablo solamente de España, dónde está científicamente demostrado que todo el país lo ha probado (si no lo creéis, preguntadle a cualquiera que pase por la calle a modo de encuesta), hablo de todo el planeta.
Con su cremoso e incomparable sabor a fresa, se deshace en la boca sin ni siquiera necesitada de morderlo. Aunque parte de la tradición del gourmet del Frigo Pie exige que el dedo gordo se lleve un buen bocado nada más abrir el helado, a modo de tanteo y para verificar si el kiosko de la esquina o la tienda de alimentación de los chinos de abajo nos han vendido un helado conservado a la temperatura idónea. Continuar leyendo

























