Hiperconectados/as

Actualmente vivimos en un mundo hiperconectado. Y eso tiene sus ventajas, del mismo modo que tiene sus inconvenientes. ¿La teoría de los seis grados? Seguro que los contactos que nos separan de cualquier persona se han reducido considerablemente. Tenemos todo un mundo de posibilidades a nuestro alcance, a través de nuestras pantallas, prácticamente infinito. Podemos encontrar canales de Telegram para cualquiera de nuestras aficiones, por raras que sean, podemos comprar https://codigo-de-bono.es y echar la tarde o ver on-line el último manga de Dragon Ball Super que se acaba de publicar en Corea del Sur (¿os acordáis cuando teníamos que estar meses esperando para que las autonómicas emitiesen nuevos episodios?).

Internet y las nuevas tecnologías nos han traído muchas cosas buenas en cuanto a entretenimiento, negocios y en nuestro día a día en general. Ahora podemos ver nuestras películas y series favoritas de manera tan cómoda que la mayoría de personas ni siquiera consideran las descargas ilegales. Podemos jugar en red a videojuegos con unos gráficos espectaculares con amigos de todo el mundo. Y podemos enviarle fotos graciosas a nuestra abuela por Whatsapp.

Sin embargo, a menudo nos encontramos tan conectados a todo que nos terminamos desconectando de nosotros mismos.

¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un fin de semana con el teléfono móvil apagado? ¿O de un buen libro en papel sin que nadie te moleste? ¿Te acuerdas cuando jugabas a la N.E.S. o al Spectrum cuando veraneabas? Jugar en línea era poco menos que una fantasía futurista. ¡Gracias si podíamos jugar a dobles simultáneamente a algún videojuego y si teníamos a algún primo o amiguete con quién compartirlo!

A veces menos es más. Y nos hemos acostumbrado a buscar la satisfacción inmediata, acumulando bibliotecas de videojuegos digitales que no sólo no poseemos realmente, sino que nunca disfrutaremos ni en un 50% (¿50%? ¡ni un 20%!).

¿Cómo es posible que antes disfrutásemos tanto con un cómic o tebeo nuevo? ¿Y ahora sólo pensamos en comprar y acumular colecciones, que muy probablemente correrán la misma suerte que toda la retaila de juegos que tenemos en la biblioteca de Steam.

Si no tenemos mucho cuidado, cuanto más acumulemos, cuántos más servicios y posibilidades tengamos al alcance de nuestra mano, más lejos estaremos de nosotros mismos, y cada vez resultará más complicado disfrutar de experiencias tan increíbles como las que experimentábamos cuando éramos niños, cuando realmente valorábamos lo poco que teníamos.

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