Forge, el regreso de Loom que Lucasfilm nunca hizo
· Nuria Ferrer
Loom estaba destinado a ser el primer título de una trilogía. El plan de sus creadores en Lucasfilm Games era continuar la aventura de 1990 con otros dos juegos, Forge y The Fold, que juntos formarían La Trilogía de los Grandes Gremios. Solo llegó a materializarse el primero, el Loom que todo el mundo conoce.
Por qué duele especialmente esta trilogía inacabada
Loom no era una aventura gráfica más del catálogo de la casa. Frente al esquema habitual de inventario y lista de verbos, proponía un sistema construido alrededor de la música: el protagonista maneja una vara con la que interpreta secuencias de cuatro notas, y cada secuencia produce un efecto sobre el mundo. Aprender el juego consiste en aprender esas melodías.
A eso se sumaba una decisión de diseño poco común entonces: no había forma de morir ni de bloquear la partida. El juego confiaba en que la historia bastaba para mantener al jugador delante de la pantalla, y en buena medida acertó.
El final, además, no cierra nada. Deja la historia abierta de forma deliberada, porque estaba pensado como primer acto de tres. Esa es la razón por la que su continuación se ha seguido pidiendo durante décadas: no es solo nostalgia, es una historia que quedó literalmente a medias.
La demo de los fans
Un cuarto de siglo después, un grupo de aficionados decidió completar lo que los desarrolladores tenían en mente. Rescatando el nombre de Forge, el equipo publicó una demo previa de esta secuela no oficial, que recoge el testigo y continúa el relato desde el punto exacto en el que quedó al final de Loom.
El material mostrado apuntaba maneras en lo visual, con un tratamiento que busca la continuidad estética con el original en lugar de modernizarlo, que es la decisión correcta cuando se retoma una obra con una identidad tan marcada.
El terreno resbaladizo de las secuelas no oficiales
Los proyectos de este tipo se mueven siempre sobre una línea fina. Trabajan con personajes y mundos ajenos, dependen del tiempo libre de sus autores y no pueden monetizarse, lo que explica que muchos se anuncien con entusiasmo y desaparezcan sin llegar a la versión completa.
Cuando salen adelante, en cambio, cubren un hueco que la industria ha dejado abierto por motivos puramente comerciales. Una continuación oficial de Loom no se ha hecho porque las cuentas no salen, no porque la historia no interese, y ahí es donde un equipo sin obligaciones de presupuesto puede permitirse lo que una editora no.
La demo puede descargarse desde la web del proyecto, que es también donde el equipo publica sus avances. Para quien terminó Loom en su día con la sensación de que aquello no había acabado, es la única continuación disponible.