Catálogo de Arcadia Software 1995: «Juegos del Siglo XXI»
· Nuria Ferrer
«Juegos del Siglo XXI», prometía la portada. El catálogo que Arcadia Software repartía en 1995 se conserva escaneado gracias al trabajo de Runplot, que ya había compartido otros documentos de época como este. El escaneo completo alcanzaba las dieciséis páginas.
Qué era una distribuidora en el mercado español
Conviene recordar cómo funcionaba la cadena entonces, porque no se parece a la actual. Entre el estudio que hacía el juego y la tienda donde se compraba había un intermediario que decidía qué títulos llegaban a España, en qué formato, con qué manual y a qué precio.
Esa figura tenía un poder considerable sobre el catálogo disponible en el país. Un juego que no interesara a ninguna distribuidora sencillamente no estaba en las estanterías españolas, o llegaba como importación cara y sin traducir. El catálogo que un distribuidor repartía cada temporada era, en la práctica, el mapa de lo que un jugador español podía comprar ese año.

1995, año de transición
La fecha del documento no es casual en cuanto a interés. A mediados de los noventa el PC doméstico estaba cambiando de soporte: el disquete seguía vivo, el CD-ROM se imponía como formato de futuro y los requisitos de hardware subían de un año para otro con una velocidad que hoy resulta difícil de explicar.
Para una distribuidora, eso significaba apostar en cada referencia. Publicar en CD reducía costes de fabricación y permitía contenido que no cabía en disquetes, pero dejaba fuera a quien todavía no tenía lector. Publicar en disquete garantizaba compatibilidad y limitaba el producto. Los catálogos de estos años reflejan esa duda página a página.

El final de Arcadia
La compañía fue adquirida por Funsoft poco después de este catálogo, en una época de concentración en el sector de la distribución europea. Es el destino habitual de las distribuidoras nacionales de tamaño medio de aquellos años: absorción por un grupo mayor o desaparición cuando las editoras internacionales empezaron a montar sus propias filiales en cada país.

Por qué merece la pena escanear estos documentos
Los catálogos, las listas de precios y los folletos publicitarios son el material que peor sobrevive al paso del tiempo. No se guardan, no se coleccionan con el mismo interés que los juegos y acaban en la basura cuando se vacía un almacén.
Y sin embargo, son la única fuente fiable para responder a preguntas concretas sobre el mercado real: qué costaba un juego en 1995, qué exigía para funcionar, con qué otros títulos competía en la misma página. Cada escaneo que alguien publica sostiene una parte de esa historia que ninguna enciclopedia recoge.