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Helados de nuestras vidas: el Frigo Pie

· Nuria Ferrer

Hay helados que se recuerdan por el sabor y otros que se recuerdan por el gesto. El Frigo Pie pertenece al segundo grupo: casi nadie es capaz de describir su sabor sin mencionar antes lo que se hace al abrirlo, que es morder el dedo gordo.

Un clásico que sobrevivió al kiosco

Frigo, cuyos orígenes se remontan a la Barcelona de finales de los años veinte, dio con un producto raro dentro de su propio catálogo: un helado de crema de fresa moldeado con forma de pie, cremoso hasta el punto de deshacerse en la boca sin necesidad de morderlo. Esa textura lo separaba de los polos de hielo y de los llamados «polos de polvos», y le dio una ventaja inesperada en casa: las madres lo veían como un helado de leche, no como agua con colorante, y eso bastaba para que entrara en la compra sin discusión.

El resultado fue una popularidad transversal que pocos productos de kiosco alcanzaron. En 2008, la comunidad de usuarios de All-Rankings.com lo eligió mejor helado, un reconocimiento sin valor científico pero difícil de conseguir para un producto de una marca nacional.

La liturgia del dedo gordo

Alrededor del Frigo Pie se construyó una costumbre que se transmitía de niño a niño sin que nadie la explicara. El primer bocado va siempre al dedo gordo, y funciona como cata: si el helado responde, el kiosco lo ha conservado bien; si aparece escarcha o la forma es irreconocible, el producto se ha descongelado y vuelto a congelar en algún punto de la cadena.

Esa deformidad, curiosamente, tenía premio. En muchos establecimientos de barrio el cliente que aparecía con un Frigo Pie deforme salía con otro helado gratis, hasta el punto de que encontrarse uno mal conservado dejó de ser una desgracia para convertirse en una posibilidad interesante.

Su iconografía también ayudó. Para quien seguía las Tortugas Ninja, la silueta remitía directamente al emblema del Clan del Pie, y esa lectura paralela circuló durante años en los patios de colegio.

Qué queda del Frigo Pie

El helado sigue vendiéndose, algo que no puede decirse de la mayoría de los clásicos de aquella época. Ronda los noventa céntimos en kiosco, y entre sus consumidores de siempre hay una queja recurrente: la sensación de que ha encogido. Comparar tamaños con la memoria de la infancia es un ejercicio poco fiable, pero la percepción está lo bastante extendida como para haberse convertido en parte de la conversación sobre el producto.

Sí ha cambiado su lugar en la economía doméstica de un niño. Cuando costaba varias monedas de las de entonces, comprarlo implicaba renunciar a los cromos o a las chucherías de esa tarde. Era una decisión, no un impulso.

La receta casera

Para quien quiera prepararlo en cantidad, la fórmula que circula entre sus aficionados es sencilla:

  • 6 Petit Suisse
  • 200 ml de leche
  • 200 ml de nata
  • 75 gramos de azúcar

Se añade el azúcar a la leche, mejor a temperatura ambiente que recién sacada de la nevera, y se remueve. Se incorporan los Petit Suisse y se sigue removiendo unos cinco minutos, hasta que la mezcla quede homogénea. Aparte se monta la nata y, en su punto, se añade al conjunto. Si el color queda demasiado claro puede corregirse con un poco de sirope de fresa, sin excederse, porque el sabor original es más lácteo que afrutado. La mezcla va al congelador, o a la heladera si se tiene, y se remueve cada media hora durante al menos dos horas para que no cristalice.

Queda una crema muy próxima a la del original. Lo único imposible de replicar es la forma: los moldes con forma de pie no existen en el mercado doméstico, así que el homenaje se sirve en tarrina.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el Frigo Pie?

Un helado de crema de fresa con forma de pie, comercializado por Frigo. Su textura se deshace en la boca sin necesidad de morderlo, y es uno de los pocos clásicos de kiosco de los años ochenta y noventa que sigue en el mercado.

¿Por qué se muerde primero el dedo gordo?

Es una costumbre extendida entre sus consumidores: el primer bocado al dedo gordo funciona como cata, y sirve para comprobar si el helado se ha conservado a la temperatura adecuada o ha sufrido algún ciclo de descongelación.

¿Cuándo fue elegido mejor helado?

En 2008, la comunidad de usuarios de All-Rankings.com lo votó como el mejor helado, un reconocimiento informal pero significativo para un producto que compite con catálogos internacionales mucho más grandes.

¿Se puede preparar en casa?

Sí, con seis Petit Suisse, 200 ml de leche, 200 ml de nata y 75 gramos de azúcar se obtiene una crema muy parecida. Lo que no suele encontrarse es un molde con forma de pie, así que el resultado se sirve a granel.