Un paseo por la 43 RU de MSX de Barcelona
· Sergio Roldán
Un par de horas escasas dieron para bastante en la 43ª Reunión de Usuarios de MSX de Barcelona, celebrada en junio de 2013.
Lo que se vio
La visita coincidió con la llegada de las copias físicas del Gauntlet de MSX, la conversión rehecha del clásico de recreativas que aprovecha a fondo la paleta de color del estándar. Ese es el tipo de momento que justifica acercarse a una reunión de usuarios: el material se entrega en mano, delante de la gente que lleva meses esperándolo, y no a través de un formulario de pedido.


La cita sirvió también para poner cara a usuarios del foro como DanySnowman, Presley o Salariasa, y para saludar a veteranos como Falsworth, Isaac Viana o Matara, con quien se habló del entonces enigmático RetroBarcelona: un evento del que apenas se conocían detalles, más allá de que apuntaba a noviembre.


El hangar
El nuevo emplazamiento, un hangar bastante apartado, no resultaba especialmente vistoso ni acogedor, y ese fue el comentario más repetido entre los asistentes.
Conviene contextualizarlo. La entrada era gratuita, la organización corre a cargo de la propia comunidad y cualquier convocatoria de este tipo arrastra un coste fijo en seguros y permisos que se ha ido encareciendo año tras año. Con ese marco, la elección de local deja de ser una cuestión de gusto y pasa a ser lo que se puede permitir el que organiza.

Cuarenta y tres ediciones y treinta años de estándar
La reunión coincidió con el 30º aniversario del MSX, definido en 1983 como un estándar común para que ordenadores de fabricantes distintos pudieran compartir el mismo software, algo que en la informática doméstica de la época era casi una excepción.
España fue uno de los mercados donde mejor arraigó, y eso explica que treinta años después existiera aquí una comunidad capaz de sostener cuarenta y tres ediciones de un mismo encuentro. Ninguna otra plataforma de la época mantiene en el país una convocatoria con ese recorrido.
El motivo tiene poco que ver con la nostalgia y bastante con lo que se ve en las mesas de la reunión: hardware nuevo, ampliaciones, conversiones rehechas y juegos que se programan hoy. Un estándar sobrevive mientras alguien siga produciendo para él, y en el caso del MSX esa producción nunca llegó a detenerse del todo.
Cuarenta y tres ediciones acumulaba ya la reunión barcelonesa cuando se tomaron estas fotos. Se dice pronto.