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La saga Crush Pinball: cuando el pinball cobró vida

· Nuria Ferrer

Portada estadounidense de Alien Crush para PC Engine

El 14 de septiembre de 1988 llegó a PC Engine un simulador de pinball que sobre el papel no tenía nada de extraordinario. Buenos gráficos, música excelente y una mesa con forma de xenomorfo. El truco estaba en que la mesa no era un decorado con estética alienígena: la mesa era una entidad viva. Con esa idea, NAXAT Soft abrió la saga Crush Pinball.

Todo diseñador busca la vuelta de tuerca que diferencie su obra, salvo cuando el objetivo es un clon rápido y barato para exprimir una moda. Pero no todos los géneros admiten la misma innovación: en un plataformas o un shoot ‘em up cabe casi todo; nadie puede plantear, en cambio, un fútbol realista donde los jugadores vuelen y lancen rayos por los ojos. NAXAT Soft eligió innovar en el pinball simulado, donde parecía imposible, sin perder la esencia de lo simulado. Sonó a locura en su día y lo sigue pareciendo.

Alien Crush

El primer juego definió la base de toda la saga. La mesa entera estaba viva: paredes, dianas, spinners, postes y bumpers formaban parte de una especie de nave biomecánica, como si la partida transcurriera dentro de un alien. El objetivo implícito, aunque el juego nunca lo especificaba, era destruir al xenomorfo. No había historia alguna; se jugaba como a un pinball de verdad.

Criaturas alienígenas sobre la mesa viva de Alien Crush

Por la mesa deambulaban además seres extraterrestres que daban puntos al ser destruidos. La bola era invencible contra los aliens; el único peligro real seguía siendo caer por el hueco. El diseño acompañaba: dos plantas y habitaciones secretas de bonus donde la misión consistía en eliminar a todos los seres en pantalla.

Alien Crush vendió bien y la crítica lo alabó, pero sería la continuación la que enseñaría de qué era capaz NAXAT Soft.

Devil’s Crush

Si Alien Crush fue la tarjeta de presentación, Devil’s Crush, lanzado el 20 de julio de 1990 de nuevo para PC Engine, supuso la consagración. NAXAT Soft planteó una secuela solo de concepto: fuera la ambientación extraterrestre, dentro un medievo fantástico cargado de referencias a Satán. Curiosamente, el demonio estaba representado como una mujer que poco a poco se transformaba en lagarto.

Portada estadounidense de Devil's Crush

Seguía sin haber argumento, pero esta vez sí había final: destruir al demonio, ese rostro de mujer atractiva situado en mitad de la pantalla. Para lograrlo había que superar seis fases de bonus, cada una distinta y con su propio enemigo final y su propia mecánica. Al completarlas, la bola adquiría un color dorado, señal de que el jugador había ganado el poder necesario para acabar con el diablo.

Partida de Devil's Crush en PC Engine

La mejora respecto al original fue brutal en gráficos y sonido. La mesa pasó de dos pisos a tres, se llenó de decenas de enemigos diferentes (en Alien Crush eran más una curiosidad que parte del juego), ganó variedad musical e incluso un modo para dos jugadores. Muchos fans lo consideran el mejor título de la saga.

Apenas dos años después, Technosoft realizó el port para Mega Drive bajo el nombre de Devil’s Crash. La conversión mejoraba todavía más el juego, con mejores gráficos, mejor música y un enemigo final añadido en forma de Rey Demonio. Esta versión ganó el premio Hyper Game de la revista MegaTech.

Jaki Crush

Animada por el éxito, NAXAT Soft desarrolló una nueva secuela en apenas dos años: Jaki Crush, que curiosamente solo salió para Super Nintendo en 1992. Fiel a su filosofía de cambiar de ambientación, y visto lo bien que había funcionado el folclore occidental, el estudio probó con el oriental: mitología japonesa, con el ogro Jaki como villano.

Portada japonesa de Jaki Crush para Super Nintendo

El planteamiento era idéntico al de Devil’s Crush: seis fases de bonus con sus jefes correspondientes antes de abatir a Jaki, sobre una mesa de tres pisos repleta de enemigos. Había mejoras de gráficos y música gracias a la potencia de Super Nintendo, pero los fans vieron lo mismo de siempre con otra estética.

Mesa de Jaki Crush basada en la mitología japonesa

La ambientación jugó además en contra fuera de Japón: el mercado norteamericano no conocía aquella mitología y el juego no se exportó a Estados Unidos, como sí habían hecho las dos entregas anteriores. Sumado al cambio de plataforma, Jaki Crush no terminó de cuajar. Su fracaso hizo que NAXAT Soft abandonara la saga, y entre los aficionados quedó como el capítulo más oscuro y olvidado.

Dragon’s Revenge

Con los creadores originales fuera, Sega quiso una secuela de Devil’s Crash y encargó el desarrollo a Tengen, en principio para Master System. Al cabo de un tiempo rectificó y pidió la versión para Mega Drive, algo que se notó en el resultado final: los gráficos no alcanzan la excelencia de Devil’s Crash. El 10 de diciembre de 1993 salió a la venta Dragon’s Revenge.

La palabra Crush desapareció del título por un motivo concreto: en Estados Unidos, donde Devil’s Crash había tenido más éxito, el juego se llamaba Dragon’s Fury, y se quería subrayar que, pese a ser secuela, era algo nuevo. Y como novedad, esta vez sí había argumento: la malvada bruja Darzel había capturado a los tres cazadores de dragones, Kragor, Flavia y Rina, y el jugador debía rescatarlos armado con bolas mágicas capaces de destruirlo todo. Una mera excusa, pero al menos explicaba quién era el protagonista y por qué luchaba.

La jugabilidad seguía la fórmula de siempre: eliminar enemigos y entrar en las fases de bonus para derrotar a los jefes antes del duelo final con Darzel. El problema estaba en las mesas. Alien Crush, Devil’s Crush y Jaki Crush tenían tableros con vida propia, pero respetaban lo que es una mesa de pinball real; en Dragon’s Revenge la mesa quedó al servicio de la jugabilidad, con formas raras e irrealistas. Los fans esperaban un pinball con elementos fantásticos y se encontraron una aventura donde importaba más matar enemigos que hacer puntos.

Esa pérdida de identidad, unida a que ya no programaba NAXAT Soft, hizo que muchos aficionados no lo consideraran parte de la saga; la discusión sigue abierta a día de hoy. Dragon’s Revenge tuvo cierto éxito de crítica, pero las bajas ventas dieron por finalizada la saga. Como curiosidad, fue la única entrega que llegó a Europa.

Alien Crush Returns

En 2008, tras las buenas ventas de Alien Crush y Devil’s Crush en la Consola Virtual de Wii, se decidió resucitar la marca. Tamsoft desarrolló para WiiWare un remake/secuela del original llamado Alien Crush Returns, diseñado desde cero: gráficos en 3D, jugabilidad actualizada y respeto por el clásico.

El juego volvía a enfrentar al jugador con los aliens, aunque dividido en capítulos dentro de un modo historia, con objetivos que aportaban variedad a costa de unas mesas más pobres, más cercanas a un pinball real y menos espectaculares. Aun así obtuvo buenas críticas del público y contentó a los fans más acérrimos, que lo recibieron como un posible renacimiento de la serie. De momento sigue siendo la última entrega, sin noticias de una secuela.

En España la saga apenas se conoció, entre otras cosas porque nunca llegó oficialmente salvo aquel Dragon’s Revenge europeo. Su influencia, en cambio, es fácil de rastrear: fue la primera en juntar el pinball con algo más, y su huella se nota en juegos como Devilish, Kyuutenkai Fantastic Pinball, Sonic Spinball o Crüe Ball.

Preguntas frecuentes

¿Qué juegos forman la saga Crush Pinball?

Alien Crush (PC Engine, 1988), Devil's Crush (PC Engine, 1990) y Jaki Crush (Super Nintendo, 1992), los tres de NAXAT Soft. Se suman Dragon's Revenge (Mega Drive, 1993), desarrollado por Tengen y de pertenencia discutida, y Alien Crush Returns (WiiWare, 2008), obra de Tamsoft.

¿Qué hacía diferentes a estas mesas de pinball?

La mesa entera estaba viva: paredes, dianas, spinners, postes y bumpers formaban parte de una entidad, como una nave biomecánica o un escenario demoníaco. Por ella deambulaban además criaturas que daban puntos al ser destruidas.

¿Cuál es el mejor juego de la saga?

Muchos fans consideran que Devil's Crush, con su mesa de tres pisos, sus seis fases de bonus y su modo para dos jugadores. Su port a Mega Drive, Devil's Crash de Technosoft, mejoraba gráficos y música y ganó el premio Hyper Game de la revista MegaTech.

¿Llegó la saga Crush Pinball a Europa?

Oficialmente solo llegó Dragon's Revenge, la única entrega distribuida en el continente. En España la saga apenas se conoció, aunque su influencia se rastrea en títulos como Sonic Spinball o Crüe Ball.