Saltar al contenido

Atracción Fatal: la verdadera historia detrás del thriller de 1987

· Nuria Ferrer

Carátula de Atracción Fatal, la película de Adrian Lyne de 1987

Atracción Fatal, dirigida por Adrian Lyne y estrenada en 1987, es uno de los pilares del thriller erótico junto a títulos como Instinto Básico. Su lectura popular está fijada desde hace décadas: una mujer inestable se obsesiona con un hombre casado y le destroza la vida.

Repasada escena a escena, la película admite otra lectura bastante menos cómoda.

El punto de partida

Dan Gallagher (Michael Douglas) está casado con Beth (Anne Archer) y tiene una hija, Ellen. Los primeros minutos se emplean en presentarlos como un matrimonio que funciona: se llevan bien, se gastan bromas y proyectan planes en común, entre ellos comprar una casa fuera de la ciudad.

Beth se marcha el viernes por la mañana a ver esa casa con la niña, con la idea de volver el domingo. Esa misma noche, Dan propone a Alex Forrest (Glenn Close), a la que había visto en la presentación de un libro, pasar la velada juntos.

El detalle importa, porque contradice la lectura habitual: la aventura no es fruto de una seducción insistente ni de una trampa. La propone él, y la propone el mismo día en que su mujer sale por la puerta.

La primera señal, ignorada

Cuando Dan da por terminado el asunto apelando a lo felizmente casado que está, Alex reacciona cortándose las venas delante de él.

Su respuesta define al personaje mejor que ninguna otra escena. Le pone las muñecas bajo el grifo, improvisa unas vendas con las sábanas, se queda un rato y se despide recomendándole que vaya al médico. No la lleva a un centro sanitario, no avisa a nadie y no vuelve a interesarse por ella. A partir de ahí retoma su vida como si el episodio no hubiera existido.

El embarazo

Alex empieza a llamarle a casa y a presentarse en su trabajo, y en uno de esos encuentros le comunica que está embarazada. El ginecólogo lo confirma.

La reacción de Dan encadena tres frases que sostienen por sí solas la relectura de la película: pregunta si ella no toma precauciones, deja caer la duda sobre la paternidad y se ofrece a acompañarla a abortar, presentándolo además como una buena noticia. Alex decide seguir adelante con el embarazo.

La escalada

Es a partir de ese punto cuando la conducta de Alex se vuelve claramente delictiva. Graba cintas con insultos y se las envía, se presenta como compradora interesada en la casa que el matrimonio quiere vender para conocer a la familia, sigue a Dan hasta su nuevo domicilio y quema su coche.

El episodio que fijó la película en la memoria colectiva llega poco después: el conejo, mascota de la niña, aparece cocinado en la casa familiar. La imagen fue lo bastante potente como para que la expresión «bunny boiler» se incorporara al inglés coloquial.

Solo entonces Dan cuenta la verdad a su mujer, y lo hace a regañadientes, cuando ella le pregunta por qué no ha llamado a la policía. Beth lo echa de casa, aunque el guion se encarga de que el castigo dure lo justo.

El desenlace

Alex recoge a la niña en el colegio sin que nadie lo impida, la lleva a un parque de atracciones y la devuelve a casa sin hacerle daño. Beth sufre un accidente mientras la busca. La secuencia final, en el cuarto de baño de la casa familiar, termina con la muerte de Alex y con el matrimonio reconstruido.

Ese cierre no era el previsto. El desenlace original se modificó después de los pases de prueba, porque el público quería ver a Alex castigada de forma explícita, y la versión que llegó a las salas es la que mejor encajaba con esa expectativa.

Por qué sigue funcionando

La película se sostiene casi cuarenta años después precisamente por esa tensión entre lo que cuenta y cómo lo enmarca. Presenta a Alex como la amenaza y a Dan como la víctima de un desliz, pero deja en pantalla todo el material necesario para llegar a la conclusión contraria: cada punto de inflexión de la trama es una decisión suya.

Nada de esto convierte a Alex en un personaje razonable. La cuestión es quién pone en marcha la maquinaria, y ahí el guion es más honesto de lo que sugiere la lectura popular que quedó fijada en 1987.

Preguntas frecuentes

¿De qué año es Atracción Fatal y quién la dirigió?

Se estrenó en 1987 bajo la dirección de Adrian Lyne, con Michael Douglas, Glenn Close y Anne Archer en los papeles principales. Es uno de los grandes títulos del thriller erótico, un género que dominó la taquilla durante los años siguientes.

¿Cuál es el argumento de Atracción Fatal?

Dan Gallagher, casado y con una hija, aprovecha un fin de semana en el que su mujer está fuera para tener una aventura con Alex Forrest. Cuando él da la relación por terminada, ella se niega a aceptarlo y la presión sobre su familia va escalando hasta un desenlace violento.

¿Por qué se dice que el villano real es Dan y no Alex?

Porque cada punto de inflexión de la historia lo provoca él: propone la aventura el mismo día que su mujer se marcha, resta importancia a un intento de suicidio del que es testigo, propone abortar en cuanto conoce el embarazo y oculta todo a su familia hasta que ya no le queda alternativa.

¿De dónde viene la expresión «bunny boiler»?

De la escena más recordada de la película, en la que la mascota de la hija del matrimonio aparece cocinada en la casa familiar. La imagen fue tan impactante que la expresión pasó al inglés coloquial para describir a una expareja vengativa.