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Evercade VS: la consola de sobremesa de Blaze con cartuchos

· Sergio Roldán

Anuncio oficial de la consola Evercade VS de Blaze Entertainment

Blaze Entertainment, la compañía que muchos jugadores españoles conocieron por sus versiones de la Mega Drive de Sega, presentó en la primavera de 2021 una consola de sobremesa: la Evercade VS.

Qué propone la máquina

El planteamiento es directo. Una consola pensada para el televisor, con capacidad para cuatro jugadores y compatibilidad con prácticamente cualquier mando USB, lo que evita atar al comprador a un periférico propietario y permite reutilizar lo que ya haya por casa.

El contenido llega en cartuchos, cada uno con su caja y su manual, siguiendo la línea que la compañía había estrenado con su consola portátil el año anterior. En el momento del anuncio, el catálogo ya incluía nombres como Asteroids, River City Ransom, Burger Time, Earthworm Jim o Double Dragon, con más referencias previstas a lo largo de 2021.

El cartucho como argumento

Apostar por el soporte físico en 2021 parece a contracorriente, y sin embargo es la parte más meditada de la propuesta. El público al que se dirige la máquina no busca solo jugar: busca tener, y esa diferencia condiciona toda la experiencia de compra.

Un cartucho con caja y manual se coloca en una estantería, se presta, se regala y se revende. Una licencia digital no hace nada de eso, y además depende de que la tienda que la vendió siga existiendo dentro de diez años. Para un catálogo formado por juegos que ya han sobrevivido tres décadas, esa fragilidad es un argumento de peso.

Hay un segundo factor menos evidente: la licencia. Cada recopilación se negocia con quien posee los derechos de esos juegos, lo que sitúa el producto en el lado legal de un terreno donde abundan las soluciones que no lo están. Quien quiera jugar a estos títulos sin recurrir a emulación de origen dudoso tiene aquí una vía clara.

Cuatro jugadores, que es de lo que se trata

La decisión de diseño más relevante no es el cartucho, sino los cuatro puertos. Buena parte del catálogo clásico que interesa a este público está pensado para jugar acompañado, y la mayoría de recopilaciones modernas se consumen en solitario porque el hardware moderno ha empujado el multijugador hacia la red.

Un sistema que se conecta al televisor y admite cuatro mandos recupera el uso original de estos juegos: varias personas en el mismo sofá y una partida que se comenta en voz alta. Para eso, cien euros de precio de entrada resultan bastante razonables.

En qué se diferencia de un miniclásico

Las consolas retro en miniatura de las grandes compañías llegan con un catálogo cerrado: lo que trae la caja es lo que habrá siempre. El modelo de Evercade separa la máquina del contenido, de modo que la consola sigue siendo útil a medida que aparecen recopilaciones nuevas.

Ese matiz cambia la naturaleza del producto. Deja de ser un objeto de nostalgia con fecha de caducidad y pasa a ser una plataforma, con la ventaja añadida de que rescata catálogos de editoras medianas que difícilmente tendrían hueco en una reedición oficial de gran marca.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Evercade VS?

Una consola de sobremesa presentada por Blaze Entertainment en 2021, con capacidad para cuatro jugadores y compatible con prácticamente cualquier mando USB. Es la versión de salón del sistema que la compañía había estrenado con su consola portátil.

¿Qué precio tenía?

Las reservas se abrieron a finales de mayo de 2021 con precios desde 99,99 euros, variables según el pack elegido y los cartuchos incluidos.

¿Qué son los cartuchos de Evercade?

Recopilaciones con licencia oficial, cada una con su caja y su manual, que agrupan varios juegos clásicos. Entre los títulos disponibles en el momento del anuncio figuraban Asteroids, River City Ransom, Burger Time, Earthworm Jim o Double Dragon.

¿Por qué cartuchos físicos en plena era digital?

Porque el público objetivo valora la colección tanto como el juego. El cartucho con caja y manual replica la experiencia de compra de los ochenta y noventa y, a diferencia de una licencia digital, no depende de que una tienda en línea siga existiendo.