Neo Vatio, la historia de la mascota de Neo Geo
· Nuria Ferrer
El ganador se enteró leyendo la propia revista. Ni llamada previa, ni fotografía, ni un acto de entrega por pequeño que fuera: una semana después del fallo llegó una carta con un número de teléfono, y al otro lado de la línea la redacción despachó el asunto en cuatro frases y un «ya le mandamos la caja a casa». Así se cerró uno de los concursos más singulares que organizó Hobby Consolas, y así nació y murió casi el mismo día Neovatio, la mascota española de Neo Geo.
El Rolls Royce de las consolas busca imagen
En 1993 la Neo Geo de SNK era la consola más avanzada técnicamente del mercado. Su placa estaba plenamente implantada en los salones recreativos, y tenerla en casa equivalía a tener una recreativa en el salón: sus cartuchos superaban los 300 megabits cuando los de Super Nintendo nunca pasaron de 48. Semejante músculo se pagaba. La máquina costaba unos 600 euros al cambio y cada juego rondaba los 300, cifras que alimentaron su apodo de «el Rolls Royce de las consolas».
Sobre esa aura montó Hobby Consolas un concurso poco habitual: diseñar la que podría convertirse en imagen de la marca, o al menos en un paso previo hacia la mascota definitiva. El premio estaba a la altura: una Neo Geo con seis juegos de primera línea, lo mejor del catálogo del momento, un lote valorado en más de 300.000 pesetas de la época (unos 2.000 euros). Una auténtica pasta.
Un rayo con cómic propio
Los trabajos desbordaron la redacción. El fallo, publicado hacia el número 22 o 23 de la revista (plena época del Sonic 2), coronó a Neovatio, un rayo muy dinámico que no se presentaba en una lámina suelta. Las bases hablaban de enviar una imagen, sin más precisión, y su autor aprovechó esa ambigüedad para construir una pequeña aventura en cómic que mostraba al personaje desde todos los ángulos posibles y con un rosario de expresiones. La jugada salió bien.
El trabajo ganador constaba de tres láminas. Las dos primeras desarrollaban el carácter agresivo del personaje, dedicado a linduras como arrojar una Super Nintendo a la basura. En la última, Neovatio quedaba envuelto en rayos al tocar la Neo Geo y apartaba una de las caras del logotipo oficial para ocupar su lugar.
Una entrega muy poco ceremoniosa
Cabría imaginar cierta pompa alrededor de un premio así. Nada de eso. El ganador descubrió su nombre impreso al comprar la revista; la carta oficial llegó una semana más tarde, y la llamada de rigor a la redacción se resolvió entre cuchicheos de fondo («oye, que es el que ha ganado lo de la Neo Geo») y la promesa de enviar la caja. Nadie de Hobby Press volvió a ponerse en contacto con él para aquel supuesto proceso internacional de elección de mascota. Neovatio no pasó de las páginas del concurso.
La caja, eso sí, llegó puntual y casi impecable: todo nuevo y precintado salvo el Samurai Shodown, con el que alguien en la redacción se había echado unas partidas previas, perdiendo de paso el libro de instrucciones. El resto funcionaba a la perfección, y el lote completo sigue en manos del ganador en un estado de conservación excelente.
La bestia de SNK, vista de cerca
Aunque se la etiquetó como reina de los 16 bits, su arquitectura se acercaba más a los 32. La prueba de su calidad es que sus juegos siguen siendo plenamente jugables; atesoran tal nivel técnico y sobre todo artístico que resultan atemporales, y no dejan de aparecer recopilaciones y nuevas versiones de aquel catálogo.
Mención aparte merece el joystick, considerado por muchos el mejor mando de su tipo. La palanca emite «clicks» y transmite una sensación de contacto rotunda que permite controlar cualquier combo, y los botones distinguen entre pulsación suave y fuerte: en World Heroes 2 esa diferencia sirve para ejecutar movimientos especiales, y en Super Sidekicks decide entre pases largos o cortos y tiros rasos o elevados. Lo que las fotos no transmiten es su tamaño: el mando, enorme y pesado, ocupa aproximadamente el espacio de un Spectrum 48K.
El autor de Neovatio, por lo demás, no era ningún debutante en concursos de revistas: su historial de premios en Microhobby y Hobby Consolas, de las pegatinas de «Tokes y Pokes» a una Game Gear cortesía de Duracell, da para una crónica aparte.