Wing Commander: Uno de los mejores universos jamás creados

¿Quién no ha soñado alguna vez en convertirse en un experto piloto espacial? Vivir las charlas con los compañeros en los barracones, enterarte de los chismorreos en la cantina, atender la zona de informes, enfundarte el casco y machacar a la raza alienígena de turno en tu caza supersónico.

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Hacia finales de los 80 la cosa estaba complicada, había que conformarse con los típicos arcades de naves de la época, divertidos pero con escasa profundidad tanto argumental como jugable. Clásicos como Elite ya nos habían permitido hacernos una idea de cómo podría ser un simulador espacial en condiciones, aunque en este caso más orientado hacia la vertiente comercial. Aún faltaba la chispa necesaria para crear el juego de naves definitivo, un título capaz de transportarnos a un universo virtual con un argumento digno de la mejor película de Hollywood, y con un apartado técnico adelantado a su época. Y ese juego llegó en el año 1990 de la mano de Origin Systems, compañía liderada entre otros por el genial Chris Roberts, y cuyo lema eran las palabras “We Create Worlds”.

Y es que Wing Commander era un mundo aparte, un universo con vida propia situado en un futuro alternativo como no se había visto hasta la fecha.

La historia transcurre en pleno siglo XXVII. La humanidad se ha expandido a lo largo y ancho del universo, y en su camino ha conocido innumerables formas de vida con las cuales ha sabido convivir en paz. Sin embargo no ha ocurrido lo mismo con los Kilrathi, una raza de felinos gigantes poseedores de un gran conocimiento tecnológico, y con enormes ansias por dominar y aniquilar a toda raza que se interponga en su camino. El conflicto entre humanos y Kilrathis dura ya bastantes décadas, y sólo la tenacidad y la determinación de la raza humana han conseguido evitar su propia extinción.

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La acción de Wing Commander se centra en la nave capital Tiger’s Claw y su lucha por el dominio del Sector Vega, un cuadrante de galaxias donde los Kilrathi se están haciendo fuertes. Nuestra misión inicial como piloto novato será aprender lo máximo posible de nuestros compañeros y apoyarlos en sus misiones. Solo así nos convertiremos en el líder de escuadra que inclinará la balanza de la guerra en el sector.

La magia de Wing Commander comienza con el propio manual del juego, que a modo de revista interna de la nave nos informa sobre el transcurso de la guerra, presenta a los pilotos a bordo del Tiger’s Claw con entrevistas, y muestra las máquinas de guerra tanto de la Confederación como de los Kilrathis. Este manual es una auténtica joya cuyo efecto “integrador” es mejor que cualquier presentación hecha con renders que te puedas imaginar. Tras haber elegido el nombre y apodo de nuestro héroe, la acción se traslada al bar de la nave donde comienza la auténtica salsa del juego: la vida en el Tiger’s Claw. A bordo de la nave hay tres estancias bien diferenciadas; el bar donde charlaremos con otros pilotos que nos darán consejos de vuelo, contarán sus problemas personales y darán las últimas noticias sobre  la guerra; los barracones donde guardar tus progreso y ver tu medallero; y la sala de briefings donde el capitán de la nave nos asignará las misiones. Es decir, Wing Commander, aparte del componente simulador, tiene un fuerte hilo argumental que irá “in crescendo” a medida que superemos misiones.

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El control de las naves es de lo más sencillo, y no se diferencia mucho de lo que podemos encontrar en cualquier arcade tridimensional actual. Contamos con un radar donde aparecen los objetivos, así como diferentes pantallas donde se puede ver el estado de las protecciones, los daños, el armamento equipado, o las comunicaciones activas con el resto del grupo. Las misiones suelen ser de lo más variadas, desde una simple patrulla por determinados puntos de navegación, hasta escoltar naves de suministros, atacar una nave capital enemiga, o incluso la defensa del mismísimo Tiger’s Claw. Estas misiones no son asignadas porque sí, sino que siguen un hilo argumental totalmente coherente en el que se pueden llegar a dar ramificaciones. Por ejemplo si en una misión de ataque no destruimos un determinado convoy de refuerzos enemigos, en la siguiente nos encontraremos con más resistencia. Y si esta misión termina en fracaso, puede que incluso tengas salir del sistema con el rabo entre las piernas.

El éxito de la misión depende no sólo de nuestra habilidad a los mandos de la nave, sino también de cómo sepamos gestionar a nuestro escuadrón. Normalmente contamos con un compañero al que puedes dar órdenes de ataque, defensa, guardar formación, e incluso retirada. Es más, la pantalla de comunicaciones también permite dirigirnos al enemigo, mandándole un recadito en forma de insulto y así, centrar su atención en nosotros. Pero lo que realmente marcaba la diferencia entre Wing Commander y el resto de juegos de la época, era la atención por el detalle. El hecho de que la muerte del protagonista tuviera su propio funeral a modo de secuencia animada, las abundantes “cut-scenes” entre misiones, los efectos añadidos si disponías de memoria expandida suficiente, que tus compañeros puedan morir y alterar el resto de escenas en el Tiger’s Claw, la marcada personalidad de cada uno de ellos… Todo hacía que el conjunto fuese más propio de una película de que un videojuego, y por ello la jugabilidad subía como la espuma hasta el punto de no querer despojarnos de nuestro “casco virtual” hasta la victoria final.

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Técnicamente se puede decir abiertamente que Wing Commander fue el Crysis de su época. Cuando muchos jugadores estrenaban su flamante 286 con 1 MB de RAM, el juego de Origin era capaz de dejar por los suelos el rendimiento del equipo más puntero. Buena culpa de ello la tenía el motor gráfico pseudo 3D capaz de mostrar elaboradas cabinas, naves espaciales de todos los tamaños y formas, y escenas animadas de gran calidad. La magnificencia gráfica se vio apoyada por una de las mejores bandas sonoras creadas para un videojuego. Fue tal el salto de calidad ofrecido en este aspecto, que no fueron pocos los que adquirieron su primera tarjeta de sonido sólo para deleitarse con las abundantes melodías que nos acompañaban. Sin duda, jugar a Wing Commander sin una tarjeta de sonido, aunque fuera una simple Adlib, era un auténtico sacrilegio. Si además poseías RAM de sobra, podías utilizarla para mejorar algunos efectos gráficos y sonoros, como explosiones más detalladas, mejor recreación de los asteroides, o sonidos digitalizados. En conjunto, Wing Commander fue pionero por exprimir hasta la última gota el hardware de la época, convirtiéndose en uno de esos juegos por los que la gente cambiaba de PC.

Vi las primeras capturas de Wing Commander a finales de 1991 en el primer número de la edición española de PC Review, y ni que decir tiene, me quedé impactado. Se trataba de una revista directamente traducida de la edición anglosajona, y en la que ya hacían un preanálisis de Wing Commander II. ¡Y aquí en España ni siquiera había llegado información del primero! Todavía hubo que esperar unos meses más hasta que finalmente llegó a nuestras tiendas, eso sí, en completo inglés tanto el manual como el propio juego. Pero la espera mereció la pena, era un juego innovador, adelantado a su época, una producción “a lo grande” que se salía de los cánones establecidos hasta entonces. El éxito fue inmediato, las dos expansiones lanzadas posteriormente sólo fueron la punta del iceberg de lo que estaría por llegar. El universo Wing Commander generó nada menos que cuatro continuaciones directas, y otros “spin off” de grandísima calidad como la saga Privateer, amén de crear una comunidad de jugadores que incluso hoy en día sigue funcionando a pleno rendimiento. A nivel personal creo que Wing Commander es uno de los mejores juegos de la historia, y su saga, uno de los universos alternativos más atractivos de cuantos he tenido la oportunidad de disfrutar. Pocos juegos han conseguido introducirme en la piel del personaje como lo hizo Wing CommanderIncluso hoy en día es un juego plenamente vigente a nivel de argumento y desarrollo, y si sois capaces de “perdonar” los enormes pixeles de las naves, os llevaréis una más que agradable sorpresa.

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7 respuestas a Wing Commander: Uno de los mejores universos jamás creados

  1. Desde luego marcó un antes y un después. El otro día miré para pillarme alguno por Steam pero parece que no hay nada todavía. En GOG sin embargo están todos, habrá que tirar de ahí.

  2. En Gog suelen tenerlos de oferta, de hecho yo me hice con ellos por poco más de 5$. Lo malo es que la 3ª y 4ª parte salieron con textos en castellano, mientras que en Gog están en inglés. Además, los subtítulos están incorporados en los vídeos, vamos, que no hay manera sencilla de traspasar los subtítulos de una versión a otra. A ver si investigo un poco el contenido de los CDs originales que tengo y puedo copiar las películas tal cual a la versión de GoG. Sería una pasada, la verdad.

    Saludos.

  3. Que razón tienes sobre lo importante que son los detalles y lo mejor, es que muchos juegos antiguos tenían un especial mimo con estas cosas, véase Veil of Darkness y UFO, por lo que comentas este Wing Commander no se queda atrás.

    Yo en su dia si que le meti caña, pero tengo que decir que este tipo de juegos no me gusta especialmente, ahora bien, por lo que dices, creo que tengo un recuerdo algo nublado ya que yo lo recordaba mucho mas simulador y menos arcade. asi que le voy a dedicar mas tiempo a este juego, ya que sois muchos lo que me lo recomendais.

    Buen articulo!

  4. Yo después de leer el articulo también intentare jugarlo ya que me pasa lo mismo que a Gatts, no es el tipo de juego que me vuelva loco y lo jugué poco, pero también lo recordaba mas como un simulador que mas arcade.
    Yo también os haré caso y le intentare dar un poco de cera.

    Un articulo de lujo 😉

  5. Supongo que el tema del idioma en GOG será parecido a Steam y se pueda parchear sin problema. Hace nada estaban de oferta otra vez, pero creo que se me ha pasado el arroz. A ese precio, menudo regalo…

  6. Pues yo si que soy mucho de estos juegos pero nunca he jugado esta saga. Exprimí como limones los X-Wing y los Tie Fighters con expansiones y todo y me chiflaron, así que cualquier día tengo que hecerme con estos Wings y darles su merecido pues siempre me llamaron poderosamente la atención.

    El tema de GOG con el idioma es para que se lo hagan mirar. Son muchos los juegos que, habiendo tenido traducción al castellano en su época, aquí estan solo en inglés. No solo es absurdo sino que les esta haciendo “dejar de ganar” dinero pues hay gente (como el menda lerenda) que no compra muchos títulos ahí por eso mismo.

    Y por último… ¿cómo puede ser que no se hagan remakes guapos hoy día de los X-Wing y Wing Commander? Juegos con una legión de jugadores tan poderosa detrás y que lo petaron tanto deberían tener sus representantes hoy día triunfando como los que mas.

  7. Bueno, Star Citizen es una muestra clara de la cantidad ingente de seguidores que acumula la saga Wing Commander. De hecho, Star Citizen es su “sucesor espiritual”, aunque a mi el tema del Online no me motive demasiado, de hecho el principal atractivo de los WC estaba en su guión más que en el propio simulador.

    Saludos.

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