En busca de la puntuación y la recompensa perfectas

Los videojuegos son una forma de entretenimiento que va mucho más allá de lo práctico. Los usuarios no solo buscan disfrutar de una experiencia virtual en según que escenarios, sino que también se internan en la industria motivados por las ganancias que se pueden obtener. Mejor ejemplo que el propio sector del juego no podemos encontrar. La idea de cualquier persona al entrar en un casino online o físico es la de multiplicar sus apuestas, además de poder sentir la adrenalina que da el riesgo.

En la mayoría de los casos las recompensas llegan una vez que se gana, pero poco a poco esta cadena ha ido modificándose para tratar de atraer a nuevos clientes. Ahora el operador ofrece bonos de juego para que el jugador pueda iniciarse en las apuestas. En algunos casos son bonos sin depósito en juegos como bingo, póker, slots o apuestas deportivas y en los que ni si quiera es necesario apostar tu propio dinero . Una forma magnífica de motivar al público, que después deberá cumplir unos
requisitos para liberar ese dinero.

Así se trabaja en la industria y lo cierto es que hay bastantes similitudes con la forma de recompensar a los jugadores en los videojuegos, aunque también hay otras muchas disidencias que son dignas de comentar para comprobar los cambios. El objetivo sigue siendo el mismo, que es el de competir en una disciplina concreta. ¿Quién no ha buscado derrotar a un amigo en un partido de FIFA o de Pro Evolution Soccer? ¿Quién no ha tratado de ser el último superviviente en una ronda de Fortnite? ¿Quién no ha intentado hundir la flota de un contrincante en Battleship? La competición siempre está presente.

Todo ello probablemente sean motivaciones suficientes para dedicarle tiempo a un juego, pero no para todos los usuarios. Algunos necesitan motivaciones para seguir de forma activa en la plataforma y por ello los desarrolladores cuidan mucho las recompensas al jugador. Han existido siempre y actualmente existen varias formas de premiar a los mejores de cada videojuego. El profesor taiwanés Chuen-Tsai Sun lo analiza bastante bien en su ensayo sobre los sistemas de recompensa y describe ocho formas de otorgar ganancias.

Uno de los más habituales son los puntos de experiencia que permiten al personaje del jugador subir de nivel. Es una forma de premiar el tiempo y el esfuerzo y a la vez de dar la independencia al usuario de que cada uno mejora a su ritmo, pero al final se consiguen los objetivos. Algo parecido a otorgar títulos a los avatares que son coleccionables y que dan sentido de logro. Por ejemplo, el recibir una insignia por ganar un número determinado de partidos en un videojuego de fútbol.

Por otro lado estarían las recompensas que otorgan premios reales. Entregar objetos, como monedas por la instalación de un juego relacionado, o como muebles para tu casa en un juego como Los Sims, ayudan a despertar en el público el orgullo por tener más bienes y habérselos ganado en el transcurso del juego. Un poco parecido al desbloqueo de premios. El dar una información incompleta sobre algo siempre obtiene como premio la motivación a seguir avanzando para llegar a descubrir lo oculto. Muy recurrido en los juegos de hoy en día

Más simbólico, pero igual de interesante resultan las recompensas en forma de recursos, mensajes, y animación o imágenes. El lograr vidas extra en un juego como Super Mario Bros incita al jugador a sentirse realizado, a ser capaz de sobrevivir por sí mismo en una realidad paralela. No queda tan lejos el recibir de un juego de cantar como SingStar una puntuación de “¡Perfecto!”. Son informaciones que retroalimentan y crean una emoción positiva de ser bueno en algo. Otro sistema de motivación se logra a través de animaciones, como en Angry Birds donde el avanzar un nivel implica ir derrotando poco a poco a los cerditos enemigos.

Y sin duda la más competitiva de todas es la recompensa en forma de puntuación. Esto otorga al usuario la sensación de ser muy hábil en un juego y demostrar que es el mejor por encima del resto de jugadores. Históricamente ha sido la más recurrida en videojuegos clásicos y máquinas recreativas, incluso como impulso de superación con uno mismo

¿Quién no ha jugado a una máquina recreativa y al lograr un récord se ha sentido orgulloso de poder colocar sus tres iniciales en la pantalla de máximas puntuaciones? Todo un logro y un objetivo conseguido y por conseguir para muchos niños. Incluso el hecho de formar una combinación de letras que resultara una palabra o una frase ingeniosa suponía todo un reto. La triple “AAA” por ejemplo, “ASS”, “FUK” o “TIT” que no necesitan ni traducción y más recientemente “LOL” o “WTF”.

Simuladores de competición de coches, personajes superando obstáculos en línea en el viejo oeste o avatares que devoran puntos hasta dejar limpia la pantalla. A muchos les sonarán y el último de manera especial. Pac-Man fue uno de los juegos arcade más populares y a los que se jugó más veces en sus primeros años de lanzamiento al mercado de videojuegos. Uno de los principales precursores de las recompensas de puntuación y que supuso un reto incluso mundial.

Mucho tuvieron que ver Microsoft y Namco-Bandai creando ”World’s Biggest Pac-Man”, una versión multijugador del original que consistía en superar los niveles creados por los propios usuarios. En ella precisamente se estableció uno de los récords más impresionante del sector de los juegos y que ahora cumple 20 años. El estadounidense Billy Mitchell logró la máxima puntuación establecida en 3.333.360 puntos, después de 256 pantallas superadas y más de 6 horas.

Aun así el americano no es el único a día de hoy que ha logrado tal hito . Pero no deja de ser un ejemplo de motivación y de que cuando a alguien se le motiva de la forma correcta puede hacer lo que sea para lograr su recompensa.

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