Los chicles de Super Mario de los 90

¿Llegasteis a conocer los chicles de Super Mario que se vendieron en España? Se pusieron en circulación a principios de los noventa en plena fiebre consolera. Únicamente existía un sabor, el de fresa (al que considerábamos el sabor original de los chicles de la época). Pero eso realmente no importaba, como si los hubiesen querido hacer de remolacha con estevia, que los hubiésemos comprado igual. Porque no los comprábamos precisamente por su sabor, sino por las pegatinas de videojuegos de Nintendo que incluían. Y además con la esperanza de llevarnos un buen regalito, las cosas como son…

Tal y como era costumbre hacer en aquella época con tal de engancharnos bien, estos chicles contaban con su propio álbum en el que ir colocando los adhesivos. El álbum te lo regalaban en el mismo kiosko donde vendían los chicles, los cuales incluían dos pegatinas: unas normales exclusivas de los juegos de Mario y otras más pequeñitas y discretas con carátulas de videojuegos de Game Boy. Las de Mario molaban mucho, pero las de las portadas de Game Boy (¡quién las pillara ahora!) quizás no tanto. ¡Sin embargo estas últimas tenían mucho más valor!

Y es que esos adhesivos pequeñitos con las carátulas de algunos juegos de Game Boy eran precisamente las que teníamos que ir colocando en el álbum. Y no nos llamemos a engaño, en aquel momento intentábamos completarlo más que por placer, por afición o por coleccionismo, por intentar conseguir uno de los premios y entrar a formar parte de “EL MOGOLLÓN” por la puerta grande.

Y es que los premios no eran precisamente moco de pavo. Si completabas un álbum y lo enviabas al apartado postal que se indicaba, recibías directamente en tu domicilio (o el que hubieses indicado) nada menos que un cartucho para la Game Boy, que su pasta costaban. ¡Pero al loro porque había más! Si eras capaz de comprar y mascar chicles sin conocimiento y llegaba a completar dos álbumes, el premio cambiaba y en vez de un videojuego para Game Boy te regalaban directamente la consola, ¡una Game Boy! ¡Pero atención que la cosa podía ir más allá! Si no te importaba quedarte sin dientes o rebuscar pegatinas hasta en la basura o donde hiciese falta, y completabas tres condenados álbumes, ¡el premio pasaba a ser una Super Nintendo en vez de una Game Boy!

Menuda locura, ¿no? Nuestros jóvenes cerebros, funcionando a pleno rendimiento gracias al azúcar de los propios chicles llegaba siempre y rápidamente a la misma conclusión: únicamente era cuestión de comprar chicles y tener paciencia. Los chicles los íbamos a comprar igualmente, solo era cuestión de comprar los de Super Mario Bros. en vez de los Boomer o cualquier otra marca. Lo de la paciencia era más complicado… Pero no había otra.

Sólo había un pequeño inconveniente. Todos aquellos que hemos tenido la suerte o desgracia de coleccionar cromos, sabemos y ya damos por hecho que siempre habrá determinados números más escasos. Es posible que estos chicles sean uno de los mejores ejemplos de ello, porque había una pegatina que realmente parecía imposible de encontrar. En esas situaciones, la mente inocente de un niño o una niña no difiere demasiado de la que tendría cualquier persona adulta: “Bueno, aún no he tenido suerte con este adhesivo en concreto, habrá menos, pero ya saldrá”. El problema y el mosqueo venía cuando, ya apurado, consultabas con otros compañeros y compañeras de clase, que sabías que estaban haciendo la misma colección, con el mismo noble propósito de conseguir una flamante consola “gratis”. ¡A todo Dios le faltaba el mismo adhesivo! ¡El del puñetero Dr. Mario!

Dr. Mario, generando odio incluso desde antes de haberlo llegado a jugar

Y así fue como una tarea sencilla como la de reunir 29 condenados adhesivos se convirtió en una aventura más compleja y complicada que la de reunir las siete bolas de dragón. Aún a día de hoy, con el paso de los años, algunos nos seguimos preguntando si llegaría a existir alguien en cualquier punto de España que encontrase la maldita pegatinita del Dr. Mario… ¡Si sabéis de algún caso no dudéis en avisarnos!

Esta entrada fue publicada en Papeo y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Los chicles de Super Mario de los 90

  1. Llegué a verlos. y de hecho, segui viendolos mucho despues de lo que uno lo esperaria. a esas alturas te embalsamaban las tripas, imagino

  2. Recuerdo estos chicles y sus pegatinas pero ni pajolera idea de la pegatina ultra-exclusiva de Dr.Mario. Hablando de doctores… 9 de cada 10 dentistas recomiendan NO comer esos chicles… sobre todo si tienen más de 30 años como estos y están más duros que una piedra. XD

  3. Hola !!! Madre mía qué recuerdo de aquellos chicles que los compraba a 5 pesetas. Como el álbum de las pegatinas de marcas de coches que te daban una Atari si lo completabas y el de la Ferrari era el que no había forma de conseguir aunque salía bastante más que el que faltaba aquí. Yo sí que conseguí el maldito cromo número 13 del doctor Mario que como era lógico fue el último en conseguir. Envié el álbum y me mandaron el juego del doble dragón 2.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.